Tener a Aki Kaurismäki de nuevo en nuestras pantallas es siempre sinónimo de algo grande. El director finlandés es de esos artistas que necesitan un motivo verdadero que les obligue a sacar el polvo a su máquina de escribir (desde luego, no parece un hombre muy dado a la tecnología) para crear magníficas historias, con un potente mensaje y un enfoque crudo, manteniendo siempre su peculiar estilo minimalista.

Después de Le Havre en 2011, una película mucho más luminosa y sensible de lo que nos tiene acostumbrados el sello Kaurismäki, el director vuelve con El otro lado de la esperanza, de nuevo una película sostenida en las coincidencias y el cruce de historias para contar un relato sobre la amistad entre un inmigrante y un ciudadano europeo.  Aunque con este título siga compartiendo cierta sensibilidad, conciencia social y una economización de medios sorprendente, el director -que parecía haber reformulado su técnica- ha vuelto a los recursos tradicionales: un ambiente oscuro y algo sucio, que evoca al cine neo-noir, con acercamientos al rostro y los detalles, con una cabalgata de personajes extraños, rozando la confusión y el absurdo, pero como siempre, muy divertidos.

El humor y el drama se fusionan con mucha elegancia para presentarnos una historia no muy rebuscada ni complicada, pero sí depurada, así como necesaria. Por un lado tenemos a Wikhström, ciudadano de Finlandia de clase acomodada, quien hastiado de su ambiente normal y aburrido, decide partir y empezar una nueva vida en la capital. Por otro lado, Khaled, un refugiado sirio que busca a su desaparecida hermana y trata de empezar una nueva vida en Finlandia, huyendo del servicio de inmigración, grupos neonazis y demás problemas. Cuando los caminos de ambos se cruzan, empieza una extraña de relación entre estos dos ilusos para encontrar su sitio en el mundo, aunque sea desde dos perspectivas tan diferentes.

Kaurismäki es un hombre sabio y sabe que hay ciertos temas en los que más vale no meter el dedo en la llaga. De manera inteligente, plantea su retrato sobre el mundo de la inmigración sin victimizar ni llenar de sensiblería a su protagonista. Nos presenta un personaje divertido y con personalidad, sin caer nunca en el moralismo barato. El transparente mensaje que plantea en esta cinta es directo y punzante, pero no por ello la diversión quedará desplazada. La amargura de la historia se hace tangible en todos los rincones y ambientes de Helsinki, ayudado por una fotografía como siempre espectacular, en parte por la resistencia del director respecto el cine digital (es de los pocos de la vieja escuela que siguen rodando en analógico) y la espesura cromática que tiñen sus imágenes. Los dos protagonistas se encuentran perdidos entre callejuelas oscuras o bares, rodeados de comida poco apetecible y junto a gente imprevisible y extraña, todo en conjunto crea una atmósfera de lo más cruda y confusa. La caricatura que provoca el realizador respecto a su país natal es tan siniestra como tronchante, no hay ni un solo personaje que resulte estereotipado, más bien la fórmula sorpresa en Kaurismäki sigue siendo el roce hacia lo anormal y misterioso, logrando provocar la empatía y cierta ternura.

El otro lado de la esperanza es, por tanto, un film agridulce. De esos que disfrutas y a la vez logras ver una clara imagen de decadencia y vergüenza ajena hacia una realidad latente. El conflicto en Siria y la acogimiento de los refugiados ha hecho que rezume la hipocresía y la insensatez en todos los ciudadanos de aquello que todavía consideramos el primer mundo. Kaurismäki se ha negado por completo a buscar polémica y ha planteado otra perspectiva, dos caminos de dos personajes renegados y, a su manera, desplazados lejos de su entorno. Un acercamiento y un ejercicio de aceptación hacia aquellas personas que llegan a Europa escapando de la guerra, con trágicas historias detrás. Supervivientes del nuevo siglo, protagonistas también de intrigantes historias que no buscan la compasión, sino la verdadera sensibilización. Finlandia también sufrió una guerra y tuvo que refugiarse. Finlandia no lo olvida. ¿O sí?

Crítica escrita por Pau Ensenyat

Título original: Toivon tuolla puolen Director: Aki Kaurismäki Guión: Aki Kaurismäki Fotografía: Timo Salminen Reparto:   Kati Outinen, Tommi Korpela, Sakari Kuosmanen, Janne Hyytiäinen, Ilkka Koivula,Kaija Pakarinen, Nuppu Koivu, Tuomari Nurmio, Sherwan Haji Distribuidora: Golem Distribución Fecha de estreno:  07/04/2017