La ciudad de las estrellas (escrito por Pablo Ollero)

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Así que, hay dos opciones:

Que estés leyendo esto mientras suena en tu cabeza “Another Day of Sun” o que estés hasta los cojones de ese maldito musical  ñoño y lleno de bailes y canturreo. Pero cómo se atreven, un musical lleno de coreografías y personajes “más grandes que la vida”.

Como amante absoluto de esta joya (la he visto 5 veces en el cine), lo normal sería que animara a La La Land de madrugada como si fuera mi equipo de fútbol favorito. Lo más probable es que arrase: se ha llevado prácticamente todos los premios gordos frente a sus contrincantes, homenajea al cine clásico y es una fuente (amarga) de optimismo. Sin embargo, pasaría lo de siempre: una película que se va a casa con todo no cae bien, y coloca unas expectativas en los primerizos que luego son imposibles de cumplir. Así que espero que se reparta el pastel, por el bien de la película.

Moonlight (escrito por Adrián Pulido)

Moonlight

La historia de la Academia con el cine LGTBQ siempre ha sido dudosa. Han perdido la posibilidad de premiar una película como Brokeback Mountain (2003) que había creado unanimidad y el año pasado decidieron no tener en cuenta en ninguna de las categorías reina a la maravillosa Carol de Todd Haynes que tras su paso por el festival de Cannes se había convertido en la favorita a mejor película por prácticamente todo el mundo entendido. Por esta razón la sola idea de creer que Moonlight puede ganar a Mejor Película este año es directamente irrisoria.

El elegante film de Barry Jenkins no solo funciona como una película de temática LGTBQ sino como un retrato de la América marginal afroamericana que está totalmente devastada por un mundo tan roto que ha llevado hasta la presidencia de los EEUU a un auténtico demente. Por estas razones si Moonlight se alzase como ganadora precisamente en este año, sería un gran motivo de celebración del cine y de la vida

El retrato sobre la azarosa vida del joven Chiron a lo largo de más de 30 años hace que films como este nos recuerden la grande que es el cine. Moonlight es el resultado de una obra de autor muy cuidada y mimada que es capaz de brillar por su forma y sobretodo por su fondo en una categoría que debería premiarla para recordarnos a todos que el arte está por encima de las modas, del dinero y de los presidentes tiranos.

Aunque siendo realistas, no es en absoluto el perfil de película ganadora del Oscar a Mejor Película , lo cual reduce sus posibilidades a únicamente 2 categorías probables: Mejor Actor Secundario para Mahershala Ali y Mejor Guión adaptado para Barry Jenkins & Tarell Alvin McCraney.

Manchester frente al mar (escrito por Juanma de Miguel)

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La película de Kenneth Lonergan es mi favorita de las nueve nominadas. El director teatral ya me había cautivado con sus dos primeras películas, las estupendas Margaret y Puedes contar conmigo, pero con Manchester frente al mar ha conseguido filmar una obra portentosa de una humanidad extraordinaria. La película que en un principio parece hablar de cómo el hombre afronta la pérdida, poco a poco se va desnudando a base de flashbacks hasta completar uno de los retratos más fascinante sobre los traumas humanos y la imposibilidad de superarlos.

En Manchester frente al mar resuena el Adagio de Albinoni de forma trágica, mientras que se arraiga como los recuerdos al lugar de esa ciudad que se llama como el título original de la película: “Manchester-by-the-sea”. Creo que la única película que más me ha hecho sufrir en un cine de la hornada de 2016 ha sido Julieta de Pedro Almodóvar, en cierta forma, ambas películas hablan de lo mismo cambiando el enfoque femenino por el masculino. Películas sobre los errores siendo padres, sobre la perdida, el lugar y los recuerdos como algo de lo que querer escapar. Aunque Manchester frente al mar no ganará, deberían ser dos los premios que se llevase a casa: Mejor actor y Mejor guion original. Pero curiosamente estas son dos de las categorías que más abiertas se encuentran y Denzel Washington y el guion de La la land podrían hacer que la brillante película de Lonergan se fuese de vacío.

La llegada (escrito por Daniel Cruz)

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La llegada, el palíndromo cinematográfico de ese titán canadiense llamado Denis Villeneuve, es para quien escribe estas líneas una de las apuestas de ciencia ficción más arriesgadas, inteligentes y sorprendentes que ha visto nacer el género en los últimos años. Un film tan bello y magnético en sus imágenes como complejo y estimulante en su narración, amén de esa colosal Amy Adams y su maravilloso personaje. Afortunadamente, y a diferencia de lo ocurrido en los globos de oro, los académicos han sabido reconocer la insólita calidad del film de Villeneuve otorgándole la friolera de 8 candidaturas, lo cual ya de por si constituye un importante triunfo para un género que, por lo general, suele ser bastante ignorado por la Academia.

 En cuanto a sus posibilidades de materializar su candidatura a mejor película, lo tiene francamente complicado, ya que parece que la única película que tiene algo que hacer contra la imparable La La Land es Moonlight. Con un poco de suerte podría alzarse con el premio a mejor guión adaptado y alguno técnico. Para terminar el texto, aquí va un dato curioso a la par que absurdo: Las únicas nominaciones que obtuvo a los globos de oro (banda sonora y actriz en drama) son las únicas ausencias entre ese amplio abanico de nominaciones al Oscar. Incomprensible.

Hasta el último hombre (escrito por Jaime Meco)

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Hollywood nos ha dado muchos películas sobre la II Guerra Mundial donde los americanos siempre son los buenos, los héroes y los mártires, y los japoneses los malos, malhechores y villanos. Algunas producciones bien desarrolladas y otras dejan que desear. Hasta el último hombre podría entrar con honores en la primera opción gracias al pulso de Mel Gibson a la hora de filmar las escenas de acción en el campo de batalla a base de estallidos, explosiones, desmembramientos y planos en primera persona para ver los detalles del ataque enemigo. Una película entretenida que no se hace larga con un Andrew Garfield en estado de gracia valiéndole su segunda nominación a los Oscars, que incluye como no una subtrama amorosa contando lo justo y necesario.

Cuenta con muy pocas opciones de hacerse el Oscar, por no decir nulas en detrimento a los tres largometrajes favoritos como La La Land, Moonlight y Manchester frente al mar. No obstante, Mel Gibson vuelve fuerte después de Braveheart y esperemos que vuelva a blindarnos con otras producciones de calidad. 

Lion (escrito por Juanma de Miguel)

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No me gusta Lion, y no entiendo de donde sale un fenómeno que viene arrastrando desde el pasado Festival de Toronto, donde fue elegida como la segunda película favorita del público por detrás de La ciudad de las estrellas. La primera parte de Lion me gusta mucho, la historia de este niño que se pierde en un tren de la India está narrada con una emoción propia del cine hollywoodiense, pero con un acercamiento propio del neorrealismo. Estos cuarenta minutos están muy bien y podían haber dado pie a algo mucho más interesante de lo que viene después, un desastre sin paliativos con inexplicables agujeros de guion (pocos personajes hay este año peor desarrollados que el del hermano del protagonista) y clímax que llegan de manera ridícula (esa búsqueda en Google Earth es de chiste).

La nominación de Garth Davis al premio del sindicato de directores me hace pensar que Lion habría conseguido estar nominada incluso aunque aún solo fuesen cinco las nominadas. Para mí es junto a Hasta el último hombre la peor de las películas nominadas. Sus opciones son bastante mínimas en casi todas las categorías que está nominada, podría dar la sorpresa en Mejor actor secundario, donde ya se impuso a Mahershala Ali en los BAFTA o incluso en fotografía donde inesperadamente consiguió ganar entre los miembros de su sindicato, pero lo veo poco probable.

Figuras Ocultas (escrito por Juanma de Miguel)

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Figuras ocultas es una de esas películas que siempre se disfruta ver porque te descubren una historia que no conocías y que es realmente interesante. El problema es que el tener una buena historia o una historia desconocida no significa tener también una buena película. Figuras Ocultas es una película hecha con el piloto automático puesto, que funciona a la perfección porque no toma ningún riesgo, que deja a todos los actores su momento para brillar… pero también es una película absolutamente anodina, la misma película que llevamos viendo desde hace más de veinte años, una película que no me aporta absolutamente nada más allá del descubrimiento de una historia que no conocía, y que olvido con la misma facilidad que la veo.

Que una película de la escasa relevancia de Figuras Ocultas acabe entrando entre las nominadas viendo las grandes obras que se han quedado fuera es algo que chirria bastante, incluso si tomamos como excusa el tema del conflicto racial, se ha quedado fuera otra obra muy superior que también habla de conflictos raciales en los 60 como es Loving. Las tres nominaciones de Figuras Ocultas son meramente anecdóticas y se irá de vacío.

Fences (escrito por Juanma de Miguel)

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No he visto la obra original en la que se basa la película de Washington, pero después de verla siento que simplemente he asistido a la representación teatral de un gran texto. El problema está en que el cine y el teatro usan lenguajes absolutamente distintos y aunque la calidad de la obra acaba imponiéndose y es imposible decir que Fences es una mala película, uno se siente absolutamente frustrado después de verla pensando en la gran película que un buen director podría haber realizado.

El gran problema de la película es que Denzel Washington no sabe dirigir, y respeta demasiado el texto como para atreverse a tomar ningún riesgo. El actor pone la cámara, la acerca de vez en cuando al rostro de los personajes, pero vive siempre atrincherado entre la entrada y el jardín de esa casa. Casi hubiera sido un experimento más interesante a nivel interpretativo tratar a la cámara como un espectador más y haber rodado la película con varios planos fijos. Fences tiene asegurado el Oscar a Mejor actriz de reparto (aunque Davis debería estar nominada como actriz principal) y probablemente también el de Mejor actor. Curiosamente la interpretación de Washington es la que más perjudicada se ve de lo deficiente de su dirección.

Comanchería (escrito por Federico Van Cibeira)

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Comanchería es una sólida película que, a mi parecer, llega con varios problemas a la carrera por la victoria en la principal categoría, así como en las demás. La problemática de está situación, la cual no es nada extraña, pues siempre hay filmes que tienen más posibilidades que otros, es que ninguna de esas dificultades provienen de la película misma. Comanchería es una obra coherente, de corte clásico, poco transgresora pero bien ensamblada, con esa artesanía que, aunque persiste en muchos directores, no destaca en los premios ni en la prensa de esta época. A pesar de tener falencias y dar la apariencia de ser poco relevante, no deja de ser una buena obra. Todo lo anteriormente mencionado conlleva que, primero, se presente el factor político que domina a Hollywood, ese falso factor humanitario que profesan que hará que se tiñan de política superficialmente reivindicativa no solo la gala, sino los propios premios, haciendo que esta película pierda posiciones en pos de otras con más afán de justicia cultural.

Segundo, la película lleva en su genética ese elemento clásico aunque consciente de la evolución del tiempo y del propio séptimo arte. Esto aburre en las entregas de premios donde, si el factor clásico está presente, factor muy amplio y complejo que no se puede desgranar en pocas palabras, debe estar presente de forma obvia y simplificada. Esto puede ser comprobado al observar que un director como James Gray, preocupado por la coherencia, la sutilidad y la honestidad artística, no posee ninguna estatuilla y, sin embargo, obras aparentemente deseosas de traer a colación elementos de una forma de hacer cine ya caduca, como The Artist o La La Land, triunfan o llaman la atención por simplificar e incluso extremar esos elementos hasta el punto de parecer más parodia que homenaje.

Este año tenemos en los premios dos películas como Comanchería y la superior y mejor portadora del factor ya mencionado (mejor explicado en mi crítica a la película) Manchester frente al mar. Las probabilidades o las palpitaciones aseguran que no serán las triunfadoras de la noche por las razones ya nombradas. Obviamente, la academia no acometerá ninguna locura y continuará en su ya famosa frivolidad y desinterés por el séptimo arte.