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Más de cinco años después de su último documental (Capitalismo: Una historia de amor, 2009), el siempre polémico Michael Moore vuelve a la carga con el que quizás sea su largometraje más ambicioso y, a su vez, menos ácido e incisivo, en el que en vez de limitarse a analizar las carencias del sistema norteamericano dentro de sus fronteras, se lanza a equipararlas y confrontarlas con los aciertos de diferentes sociedades y sistemas de todo el mundo.

Así pues, el realizador de Bowling for Columbine continua en su empeño de dejar en ridículo a su país natal lo cual, visto lo visto, no parece resultarle demasiado complicado –aunque sí bastante rentable-, y para ello en esta ocasión decide dejar de lado el estudio de un aspecto o tema concreto de la sociedad estadounidense para ampliar el objetivo y ofrecer un análisis global de los principales problemas que lastran a Estados Unidos. De este modo, y como adelantaba más arriba, Moore visita o “invade” una serie de países a lo largo del documental –principalmente europeos- con el objetivo de recoger los aspectos e ideas más reseñables de cada uno de ellos y llevárselas de vuelta a Norteamérica.

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Desde el excelente sistema educativo finés hasta la modélica legislación impositiva francesa, pasando por los derechos de la mujer en Túnez o las condiciones laborales italianas, Moore trata de transmitir al espectador su fingido asombro a su paso por todos estos países, y lo hace a través de continuas comparaciones con el funcionamiento de dichas materias en EEUU. Y lo cierto es que, por reiterativa y simplista que pueda resultar la narración, su discurso funciona casi todo el tiempo debido principalmente a las alarmantes diferencias que pone de manifiesto entre unos sistemas y otros, además del característico sentido del humor que impregna Moore en sus entrevistas y crónicas. En otras palabras, es un documental cuyo visionado resulta tan satisfactorio como ameno, sin embargo…

Sin embargo tengo varios problemas con ¿Qué invadimos ahora?. El primero y más importante de ellos deriva de la decisión conceptual del mismo a partir de la cual Moore plantea la película como una radiografía demasiado amplia para su propio bien, cuyo funcionamiento responde perfectamente a aquel refrán que reza “el que mucho abarca poco aprieta”. Salta a la vista que el objetivo prioritario del realizador es, como siempre, poner en evidencia el paupérrimo funcionamiento del sistema norteamericano, y para ello no duda en lanzarse a un análisis comparado que a todas luces termina por resultar tan simplista y superficial como conveniente de cara a la efectividad de su sátira. Dicho de otro modo, pienso que en anteriores películas como Fahrenheit 9/11 o la ya citada Bowling for Columbine el acierto residía no sólo en el tono de la denuncia, sino en los fundamentos que formaban sus pilares y en la precisión de sus argumentos. Aquí, esa contundencia del discurso de Moore se ve diluida al tocar tantos y tan importantes temas y, sin embargo, dedicarles menos tiempo y atención del que merecen.

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Por último, y esto ya responde a razones más personales y geográficas, a mí personalmente me ha descubierto poco o nada que no supiese. Y creo que esta sensación va a darse bastante, al menos entre el público medio europeo que sienta un mínimo interés por el mundo en que vive. Por tanto, pienso que Moore ha realizado este documental con el público norteamericano en mente, posiblemente más ajeno a todas las cuestiones que trata a lo largo de sus dos horas de metraje.

En definitiva, ¿Qué invadimos ahora? es posiblemente el documental más entretenido y ameno de Michael Moore, siendo a su vez el menos demoledor y revelador de su filmografía. Estados Unidos sigue apestando, nada nuevo bajo el sol.

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Ficha técnica:

Título original: Where to Invade Next Director: Michael Moore Guión: Michael Moore Música: Jayme Roy, Richard Rowley Fotografía: Documental Distribuidora: Avalon Fecha de estreno: 27/05/16