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Barry Levinson ha tenido sus grandes momentos. En 1988 se alzó con cuatro Oscars de las grandes categorías (película, guión, actor y director) por Rain Man. Y un año antes había lanzado Good morning, Vietnam una comedia dramática bélica que cumplió las expectativas deseadas. Levinson estrenó su primera película en 1892 (Diner) siendo desde entonces un director frecuente en el mundo del cine. Pero su regularidad en la dirección no se caracteriza por una regularidad dentro de la calidad de los proyectos en los que participa; más bien podemos señalar como característica los altibajos dentro de su carrera. Por ello es uno de esos directores de los que no sabes muy bien cómo encajar toda su trayectoria, aunque es cierto que Levinson; en sus proyectos más destacables, consigue cierta unanimidad en el público.  

En toda la década de los 2000 Levinson se ha subido al carro de proyectos sin ningún tipo de relevancia y que han pasado desapercibidos por nuestro país y cartelera, exceptuando el telefilm de la HBO en el que participó en 2010, No conoces a Jack; que tuvo buena acogida, sobre todo por tratar el tema de la eutanasia tan de cerca. El año pasado estrenó La sombra del actor que, aunque no tuvo demasiada repercusión mediática, la crítica no fue negativa. Pero este año… Este año Levinson llega a nuestras carteleras con una película que, exteriormente, es bastante atractiva por su reparto; pero en el interior… Me hubiera gustado no descubrir qué había en su interior.

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En mi intento de desprenderme de todos los prejuicios a los que me someto al visitar una ficha de una película, esos puntos rojos, naranjas o verdes… Decidí que en esta película no tenía porqué influirme y, ¿por qué? Porque caí en la trampa de su reparto. Y qué gran trampa. Realmente su reparto podría reducirse a Bill Murray, porque todos queremos a Bill Murray y nos parece una de las personas más entrañables que existen. Pero también estaba ahí Zooey Deschannel, que personalmente me cae bastante bien. Y luego Bruce Willis y Kate Hudson, que bueno, pero… Bill Murray, y está en el póster o sea que, ¡es el protagonista!.

No sé porqué,  Envidia (2004) aparece en mi mente y recuerdo que es uno de esos múltiples altibajos de Levinson; pero la vi hace tanto tiempo que incluso lo único que recuerdo es que tenía una premisa totalmente ridícula y fue de esas películas que, no siendo buena, consigue que empatizes por su  ridiculez en algunos momentos. Me hago la idea de que tal vez, Rock the kasbah, es una de esas películas; pero quizás incluso es demasiado esperanzador.

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La película se centra en las peripecias de un mánager musical en su viaje a Afganistán para representar a uno de sus clientes. Una vez allí, nada sale bien y todo toma un camino totalmente diferente del que se podía esperar. Así pues, todo el posible interés que se pueda tener en la película se acaba con las primeras líneas de diálogo, se intuye ya desde un principio que la cinta se basa en intentar ser presuntamente graciosa sin llegar a serlo y, en cambio, ser totalmente insultante. Y minutos después se ratifica exactamente esto, no sabe mantener esa delgada línea entre lo provocativo y lo molesto, y todos los chistes son; sin ninguna excepción, irritantes. En este punto ya asumo que pensar en Envidia era esperanzador, Rock the kasbah no es ni entretenida.

Si su primer gran error ya es el guión, la historia ya no tiene ningún tipo de salida. La trama no cumple ni un mínimo principio de coherencia, se desvía de su camino principal para meterse en uno peor; luego salir y luego volver a entrar. Se pierde totalmente el rumbo de lo que se quiere contar y es que hasta la misma historia acaba siendo participe del mismo error que ya viene del propio guión: es tremendamente insultante. Aprovechan el hecho de que la historia se sitúe en Afganistán para señalar unos tópicos hacia el país; cansinos, recurrentes e inoportunos. Y después de habernos sometido a una serie de chistes bastante incómodos, pretende ser en su final, reivindicativa; y así vuelve a caer, otra vez, en lo irritante.

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El problema es que siendo una comedia de este tipo ni el apartado visual se convierte en algo disfrutable, todo el peso está –y debe estar – en la historia y en su guión. Porque las actuaciones sí las tiene, sin Bill Murray la película aún podría haber sido –si cabe- mucho peor.  Y es aquí donde empiezas a plantearte si estás viendo la película sólo por Bill Murray y, exactamente, es así. Imaginas la película sin él, aún carece más de sentido –piensas- y realmente estás empatizando con él, pero no con el personaje –muy odiable, dicho sea también- sino con el actor.  Y si no odias la película en su totalidad, es por él.

Así que, si tienes que darle las gracias a alguien es a Bill Murray, porque son 100 minutos de película en los que lo odias todo, pero te mantienes por él. En realidad no soy  yo – o los futuros espectadores- quienes tenemos que darle las gracias, sino el director, el guionista y sobre todo; el productor, porque lo único que se salva es Bill Murray y lo único destacable es Bill Murray. Quizás más bien, a mí me toca odiar a Bill Murray; porque si no fuera por él nunca hubiera visto esta película.

1.5_estrellas

Ficha técnica:

Título original: Rock the Kasbah Director: Barry Levinson Guión: Mitch Glazer Música: Marcelo Zarvos Fotografía: Sean Bobbitt Reparto: Bill Murray, Bruce Willis, Kate Hudson, Zooey Deschanel, Leem Lubany, Arian Moayed, Scott Caan, Danny McBride Distribuidora: Sony Pictures Fecha de estreno: 04/03/16