THE HATEFUL EIGHT

Pocos directores están a la altura de Quentin Tarantino en cuanto a la expectación que crean sus películas. Aquel que deslumbró allá por 1992 con un debut tan contundente como Reservoir Dogs y se confirmó como una de las nuevas voces del cine comercial (con claras señas de autor) en 1994 con Pulp Fiction ha ido paso a paso, película a película, confeccionando una fascinante filmografía en la que, a pesar de algún tropiezo (Death Proof), siempre ha ofrecido un gran nivel. Empezar con una ópera prima como la suya pone el listón muy alto, y aunque Tarantino no ha variado demasiado su forma de escribir, sí ha ido evolucionando como realizador y narrador de historias.

Los odiosos ocho es la octava parada en un viaje que, según el conductor de este movidito tren, solo va a contar con diez estaciones. Más allá de las intenciones de Tarantino, alguien que igual puede cumplir esa promesa que a lo mejor se anima con otros diez largometrajes, el mediático director vuelve a visitar las tierras del western tras la fantástica Django desencadenado, esta vez desde una perspectiva bastante diferente: si su anterior filme suponía un viaje para dos personajes a través de aquel mundo racista, Los odiosos ocho no tarda en asentarse en una localización que será testigo de casi toda la historia, una pequeña cabaña en la que nuestros protagonistas (dos cazarrecompensas, uno llevando a una criminal cautiva, y un sheriff puesto en duda) se tendrán que refugiar de una terrorífica tormenta de nieve. Así, y como ya se dejó claro una vez se filtró el guión y posteriormente se realizó una lectura en público con los propios actores, nos encontramos ante un libreto que bien podría (y se hará) representar en un teatro, pero que al mismo tiempo le sirve a Tarantino para medirse como director.

THE HATEFUL EIGHT

A la hora de hablar del trabajo del señor Quentin siempre se diferencia su trabajo como guionista y su labor como realizador, a pesar de que en su obra ambas posiciones están íntimamente relacionadas (no en vano sus filmes tienen un sello propio tanto en los diálogos como en los recursos visuales o el uso de la música). Y es curioso observar cómo en Los odiosos ocho nos encontramos con el mejor Tarantino guionista y director, y también con el Tarantino más pesado y torpe; me explico. En las tres horas que dura la película hay tramos, especialmente en la segunda mitad, absolutamente inspirados a todos los niveles: diálogos que funcionan como un tiro, secuencias que encadenan imágenes memorables, una dirección de actores perfecta… Solo hay que mirar el plano que abre la cinta o la puesta en escena del tramo final para sentir que Tarantino es un director maduro, que ha aprendido de todas sus películas anteriores (de hecho, ésta cuenta con varios puntos en común con varias de ellas). Y por otro lado, sobre todo en la primera hora, siento a un Tarantino demasiado sobre-explicativo en los diálogos, presentando a los personajes utilizando más las palabras que las acciones y hablando de su pasado de forma poco inspirada. La claustrofobia provocada por el espacio en el que se desarrolla la historia está siempre presente, pero el hecho de tener a tantos personajes compartiendo una misma sala provoca que ciertas conversaciones se sientan aisladas de forma artificial, como si los demás individuos presentes no estuvieran escuchando de una forma intencionada o no tuvieran  la presencia que quizás necesitarían (esto funcionaría mejor dentro del escenario teatral, en la que los actores pueden literalmente desaparecer del escenario; en la película da la sensación de que están en un fuera de campo indeterminado y poco natural).

A pesar de las asperezas que provocan que la narración no avance de la forma más fluida, es encomiable la estructura planteada en el guión, dividida en capítulos y que provoca una paulatina subida de la tensión a medida que avanzan las escenas, desembocando en una última hora en la que se recoge lo sembrado de una forma muy gratificante. Otra cosa no, pero Los odiosos ocho es una película muy de su director, con sus tics y manías, además de sus virtudes, y aunque no es la historia de misterio más sutil jamás vista y hay en ella ciertas decisiones de estilo que me descolocan un poco (como la cámara lenta en momentos señalados, algunas veces de manera poco justificada), el sabor de boca es el de haber presenciado una buena película. ¿Otros factores que también contribuyen al buen resultado final? Los actores (especialmente Kurt Russell, Samuel L. Jackson y Jennifer Jason Leigh) y una estupenda banda sonora de un mítico compositor que tan bien conoce el género como es Ennio Morricone. Fue una pena, en cuanto a lo visual se refiere, que la proyección no se realizara en 70mm, pero en cualquier caso la película lucía de forma espectacular.

THE HATEFUL EIGHT

Quentin Tarantino es uno de mis directores y, sobre todo, guionistas favoritos del cine actual, y por ello siempre espero de él si no lo mejor, lo inmediatamente posterior. Disfruto con su cine, conecto con su forma de contar historia. Con eso dicho, no creo que Los odiosos ocho sea una de sus mejores películas, aunque sí una muy buena cinta con grandes momentos y una progresión que te hace disfrutarla más y más a medida que avanza. Un trabajo maduro que, sin ser redondo, nos vuelve a poner en la situación de querer ver qué hace Tarantino en su siguiente obra; será la novena, a falta de una para, supuestamente, cerrar el círculo.

3.5_estrellas

 

 

Ficha técnica:

Título original: The Hateful Eight Director: Quentin Tarantino Guión: Quentin Tarantino  Música: Ennio Morricone Fotografía: Robert Richardson Reparto: Samuel L. Jackson, Kurt Russell, Jennifer Jason Leigh, Demian Bichir, Walton Goggins, Tim Roth, Bruce Dern, Michael Madsen, James Parks, Dana Gourrier,Zoë Bell, Channing Tatum Distribuidora: eOne Fecha de estreno: 15/01/16