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Antes de seguir leyendo el artículo, quiero dejar una cosa muy clara: no me gusta el cine de Tom Hooper, ni tampoco su pomposo estilo, pero siempre he intentado dejar de banda mis gustos personales para poder valorar los aspectos más “objetivos” de sus películas, como es el caso de Los Miserables, cinta que fue una decepción tremebunda por decisiones estúpidas, pero de la cual valoro la ambición, muchos buenos momentos, y la absolutamente genial interpretación de los actores. Pues, ya dicho esto, nos adentraremos en su trabajo más reciente.

La Chica Danesa es un drama basado en la vida de Einar Wegener (Eddie Redmayne), que fue la primera persona en someterse a una operación de cambio de sexo después de haber aceptado su naturaleza tal como la sentía con valentía y coraje, bajo el apoyo de su mujer Gerda Wegener (Alicia Vikander), con quien empezó posando vestido de mujer para ser retratada. Una historia extraordinaria que, por momentos, parece dar la razón a aquellos que creen que Einar “estaba loco”, todo por culpa de un guion abocado al infierno y de una interpretación equívoca y mal enfocada. Un tema que, aún hoy en día, es tabú para muchos, adopta momentos ridículos e incluso ofensivos. Supongo que muchos recordaréis las típicas escenas de la serie de dibujos animados Shin Chan, en la que coloca su “trompa” (tal y como lo llamaban en la serie) entre sus dos piernas para simular que es una mujer. Me gustaría tomarme esa comparación a broma, me gustaría no hacerla, pero la película lo hace de por sí, parece que se toma en broma todo, un juego sin gracia. Y créanme, si ese fuese el único momento cuestionable ni lo mencionaría, pero hay más, curiosamente también sacados de cualquier momento que una serie como Doraemon. Esta sensación de ridiculez me lleva al siguiente paso: Eddie Redmayne. Se ganó la estatuilla en los premios Óscar de 2014 frente a una interpretación muchísimo más compleja y mejor llevada a mi parecer como fue la de Michael Keaton en Birdman, pero no quitaré el mérito de que Redmayne llevó consigo toda una película entera de manera magnífica. En La Chica Danesa, el actor nos muestra su faceta más sobreactuada, más confusa y menos inspirada que se ha visto. Sus gestos recuerdan más bien a alguien con severos problemas psicológicos, cosa que no ayuda para nada a que se pueda respetar el planteamiento de personaje y sus intenciones, conociendo la trama. Es como si, todos los “doctores” del guion que en el film avisan a su esposa que puede que tenga esquizofrenia por querer vestirse de mujer, tuvieran razón y Redmayne obrase en consecuencia. Dejando aparte la desfachatez de según qué temas, la película es evidente y estúpida, y tiene un ritmo perfecto para los domingos por la tarde después de comer.

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No voy a dar mi conclusión final sin antes retroceder hasta Tom Hooper. Vuelve a la esencia de su oscarizada película El Discurso del Rey. Eso significa que, de nuevo, tenemos una puesta en escena cursi y presuntuosa, donde cree que dejar aires en cuadro por doquier bajo la tutela de planos rectos, cuadros romanticistas y desenfoques gaussianos de serie es dotar de arte a la imagen. Quizás podría llegar a serlo, si no fuese porque ese planteamiento no casa con el montaje de secuencias que se hacen, lo cual descoloca al espectador sin saber qué acaba de ver.

Tom Hooper se consagra, esta vez sí, como un director de telefilms de época mediocre. Despistó a todos con Los Miserables, que sube el listón en su filmografía, pero esta vez ha mostrado sus verdaderas cartas: cine aburrido, engolado y relamido.  

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Ficha técnica:

Título original: The Danish Girl Director: Tobe Hooper Guión: Lucinda Coxon  Música: Alexandre Desplat  Fotografía: Danny Cohen Reparto: Eddie Redmayne, Alicia Vikander, Amber Heard, Ben Whishaw, Matthias Schoenaerts, Victoria Emslie, Adrian Schiller, Richard Dixon Distribuidora: Universal Pictures Fecha de estreno: 15/01/16