kingsman-resena-01

¿Le gustan las películas de espías?“, pregunta el villano que encarna Samuel L. Jackson. “Hoy en día son todas un poco serias para mi gusto, pero las antiguas eran maravillosas: nada como un argumento exagerado e histriónico“, responde con gracia el atildado personaje de Colin Firth. Es esta una declaración de intenciones, un dicho y hecho, una perfecta descripción de lo que Kingsman quiere ser y consigue. Este pequeño pero revelador diálogo deja claro que la película no esconde sus referencias, su posición frente a ellas, ni tampoco su espíritu burlón; tres aspectos que hacen de la película algo más que una comedia de acción al uso.

El argumento tiene como premisa el mito de Pigmalión, llevado al cine en numerosas ocasiones: My fair lady, Pretty woman, Poderosa Afrodita, Eva al desnudo, Vértigo, o la más reciente Her pueden servir de ejemplos más o menos explícitos y diferentes de esta repetida adaptación. Sin embargo, en el caso de que nos ocupa no es (por fin) una mujer la que es conformada, reeducada o violentada para convertirse en una persona distinta, y así salvarla –ay, señor– de sí misma. En Kingsman es un joven un tanto marginal (encarnado por un limitado Taron Egerton) quien es acogido por el caballero que interpreta –siempre bien– Colin Firth, con el fin de perfeccionar su aptitud y que así llegue a formar parte de un peculiar servicio secreto: una agencia de inteligencia independiente de gobiernos y coronas, cuyos trajes confeccionados a medida en una distinguida sastrería londinense funcionan como armaduras para unos actualizados caballeros artúricos, muy british de postal ellos. La lucha contra el mal (así, en plan “exagerado e histriónico”) de Lancelot y compañía se basa en una sólida formación como espías, donde no se escatima nada en exigencia física, en cierto sadismo más o menos formativo, ni tampoco en artilugios tecnológicos imposibles, que funcionan como simpático remedo del Q que abastece desde antiguo a James Bond.

Kingsman-Hollywood-film-6-14 (1)

Este y otros simpáticos guiños de guión al cine de espías (y no solo al de espías) hacen de Kingsman. Servicio secreto una película chisposa y atractiva, aunque solo sea porque se encuentra feliz simplemente jugando, porque no duda en hacer explícito el juego y porque invita al espectador a formar parte de él. Dicho sea de paso, parece casi obligada esta vertiente lúdica y desenfadada si anotamos que el responsable de la película es Matthew Vaughn, también director de X-Men: Primera generación, pero sobre todo de Kick-Ass, cuya irreverencia se cuela en el gamberro desenlace de Kingsman. De aquí que esta ocurrente caricatura de la saga Bond (o de Bourne, si lo prefieren, o de Misión Imposible, o de…) esté llena de sangre de tebeo, de piruetas y peleas a lo Matrix, de poses tan impostadamente elegantes que son cómicas por intención, y de un ligero toque retro muy de última moda que se ve con el agrado de una broma.

Por lo demás, tenemos las típicas características del cine de acción (cómico o no) que tanto abunda: montaje vertiginoso, presencia constante de la música, multitud de escenarios y –cómo no, pero ya saben que esto es solo un juego- pobre desarrollo de personajes. En definitiva, todos ellos elementos compartidos por otras treinta mil quinientas sesenta y dos películas menos lustrosas que Kingsman, con producciones menos elaboradas, actores menos virtuosos, mayores ínfulas y resultados notablemente más aburridos. Ah, y sale Michael Caine, cosa que sigue siendo motivo de fiesta para quien esto escribe, pese a que, en muchos casos, la película que le acoge no aporte mucho más a la celebración. Sin pasar a la historia su papel en esta divertida comedia de espías, por lo dicho se deduce que en absoluto es esta la peor de las fiestas a las que ha sido invitado el sobresaliente actor británico. 

¿Qué es DIGITAL HD?

Si desde el pasado 8 de julio están en el mercado las ediciones en Blu-ray y DVD de Kingsman. Servicio secreto, Twentieth Century Fox ofrece la posibilidad de disfrutar la película en calidad Digital HD desde el 19 de junio. El Digital HD es una nueva forma de disfrutar del cine, que se adapta al estilo de vida digital, ofreciendo versatilidad y comodidad, ya que permite un acceso anticipado a diversas películas en alta definición a través de una variedad de dispositivos conectados en cualquier momento y lugar (ya sea Tablet, Smartphone, consola, PC, etc.), haciendo posible además un acceso exclusivo a títulos seleccionados semanas antes de que salgan a la venta en DVD y Blu-ray. Asimismo, esta nueva fórmula propuesta por la Fox ofrece la opción de almacenamiento en la nube (Digital Cloud), de modo que las películas quedan guardadas de forma segura, y así pueden ser vistas según demanda del usuario. Toda la información sobre precios, plataformas disponibles y próximos títulos de Fox en DHD está en www.foxdigitalhd.es.