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¿Fue un error que Alec Baldwin rechazará volver a ponerse en la piel de Jack Ryan? Podemos afirmar, que sí. El actor al parecer rechazó el papel por sus compromisos en Broadway, aunque años más tarde afirmó que también se debió a una serie de desencuentros con la productora. Baldwin no es sólo un gran actor, si no que era perfecto para el personaje, su físico, torpe y desgarbado, quedaba encajado a la perfección con ese cerebrito que es Jack Ryan que aún así, cuando se veía obligado a entrar en acción, conseguía desenvolverse a la perfección. La decisión de Paramount para reemplazarle, no podía ser más extraña y diferente, Harrison Ford. Ford es posiblemente una de las mayores estrellas de la historia del cine, si hubiera interpretado a Ryan quince años antes, podría haber interpretado a un personaje más cercano al que había encarnado Baldwin en La caza del Octubre Rojo. Pero Ford se convirtió en la estrella que era a base de aceptar papeles icónicos, este hombre ha sido Han Solo, Indiana Jones y Rick Deckard, obviamente no podía dejar escapar la oportunidad de convertirse en Jack Ryan, aunque su presencia cambiase por completo la esencia del personaje.

Pero no es del todo malo el cambio. Es cierto que Juego de patriotas es una película muy diferente a La caza del Octubre Rojo. La elección de Harrison Ford llevó a que Jack Ryan se convirtiese en un personaje más heroico, y que pese a que su edad fuera mayor a la que debía tener el protagonista, se intentó respetar al máximo la esencia del personaje. Tom Clancy se alejó de la película, dijo que se alejaba demasiado de lo que él había escrito, teniendo en cuenta que la novela se sitúa en los años 70, antes de la acción de La caza del Octubre Rojo y la película transcurre como una secuela, después de lo acontecido, no es de extrañar. Aquí nos encontramos con que Jack Ryan ha dejado de trabajar en la CIA. Aunque nunca se explican claramente los motivos que le llevaron a esto, entendemos fácilmente que fue simplemente por poder pasar más tiempo por su familia. De la familia es precisamente de lo que trata Juego de Patriotas.

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Jack Ryan está de vacaciones en Londres con su familia, cuando ve que un grupo del IRA intenta asaltar a un miembro de la familia real, las fuertes convicciones morales de Jack Ryan le obligarán a tomar parte en el ataque para detenerlo. En el encontronazo, Ryan conseguirá detener a uno de los terroristas, mientras que el hermano pequeño de éste, morirá en el fuego cruzado.  Cuando el terrorista consiga escapar, su única misión será la de vengarse del hombre que mató a su hermano. Jack Ryan se verá en la obligación de proteger a su familia y de volver a la CIA para dar caza a este terrorista, detener el ataque que su grupo planea en territorio americano y conseguir volver a la normalidad.

El cambio de Alec Baldwin no fue el único que sufrió Juego de Patriotas, realmente casi todo el reparto cambió y tan sólo la presencia de James Earl Jones sirve como nexo de unión de dos películas bastante diferentes. Porque el Jack Ryan que conocíamos, y recordemos que ni siquiera era el protagonista de La caza del Octubre Rojo, dónde capitaneaba ese Ramius al que daba vida Sean Connery, es bastante diferente al que tenemos aquí, por mucho que se traten de preservar los mismos valores. También hubo un cambio en la silla del director. Phillyp Noyce había debutado en la gran pantalla con uno del thrillers más inquietantes de finales de los ochenta, Calma total. Una película de atmósfera terrorífica, dónde y curiosamente en relación con la primera entrega, el mar se sentía como una jaula completamente claustrofóbica. No tenía la brillantez de John McTiernan, pero era un realizador que también sabía medir el suspense con gran destreza. Y la elección es sabia, porque Noyce hace del suspense su mejor aliado. En Juego de patriotas se abusa mucho más de la acción de lo que se hiciera en La caza del Octubre Rojo, pero esto no es motivo como para que el realizador sepa armar una historia inquietante, capaz de mantener en vilo al espectador. Hay que tener en cuenta además, que no cuenta con las mismas armas que tenía McTiernan, no es lo mismo jugar con un espacio cerrado y de naturaleza claustrofóbica como un submarino que el de salir a la calle y dar caza a un terrorista que puede encontrarse en cualquier lugar. Pero no por ello se amedranta y consigue realizar una inquietante película de intriga.

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Es cierto que Juego de patriotas es una película que se ciñe estrictamente a la marca hollywoodiense, procurándose no salir mucho del espectáculo que el público de una estrella como Harrison Ford demanda, incluso se ve en ella la herencia que dejó El silencio de los corderos en la escena en la que los terroristas se adentran en la casa de Ryan con gafas de visión nocturna. Pero Noyce es capaz de armar un thriller, en el que peso de la trama política y las inquietudes del IRA no se ven ensombrecidas por ese trato de la venganza y de la familia (excepcional la última escena acorde con esto último) que no dejan de ser los temas principales de la película. Además domina un exquisito gusto por la acción. Desde un comienzo electrizante hasta su clímax final que tiene lugar en unas lanchas y fue cambiado del final original del libro (¿homenaje a Calma total?). Pero sobre todo en la escena de la autopista, quizá la escena más cercana a algo que hubiera filmado John McTiernan y que es la mejor escena de la película. Era otro Jack Ryan y la película no tenía la brillantez de La caza del Octubre Rojo, tampoco contaba con las ventajas de ésta (la situación política desde luego fue una de las bazas mejor usadas por su predecesora), pero Juego de Patriotas es sin duda un más que digno producto de entretenimiento y un claro representante de lo que era el thriller de acción en los años 90.