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El terrorismo yihadista es un tema de actualidad, la misma semana pasada sucedían tres atentados de este grupo en tres países diferentes. Por lo tanto, Los caballos de Dios llega a buen momento en nuestras carteleras para ofrecernos un punto de vista cercano y crítico sobre esta organización (aunque llega con 3 años de retraso). 

La película trata sobre un chico llamado Yachine de diez años, que vive con su familia en Sidi Moumen, un poblado de Chabolas en Casablanca. Su padre se encuentra en un estado depresivo, y de sus tres hermanos uno está en el ejército, otro es autista, y Hamid es el cabecilla del barrio y protector de Yachine. Su madre Yemma siente predilección hacia Hamid antes que Yachine, pues cree que él es un hombre. Con el paso de los años y las malas compañías, Hamid acaba en la cárcel, y Yachine debe hacerse cargo de algunos de los asuntos de su hermano (tráfico de drogas). Cuando Hamid vuelve, se ha convertido un yihadista, y convence a su hermano y a los amigos de este para que también se vuelvan de su “familia”.

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El director realiza una interpretación libre sobre unos atentados reales que ocurrieron en Casablanca el 16 de Mayo de 2003. Pero esta interpretación libre, lo que realmente quiere, es plasmar los problemas de la sociedad musulmana y sobre la educación de los niños. Y viendo la filmografía del director, Nabil Ayouch, es razonable el tratamiento de estos temas, pues en su filmografía tanto sociedad como infancia son recurrentes.

Vemos como algo tan inocente como un partido de fútbol entre niños de 8 años puede acabar en una pelea a piedras y cadenazos (por parte de Hamid defendiendo a su hermano), y una huida. En este punto es cuando vemos que Hamid es el “chulo” del barrio, y que se junta con delincuentes: y como su hermano es simplemente un niño que quiere jugar. Yemma, la madre de ambos, defiende siempre a Hamid como un hombre, porque este roba comida y perfumes para ella. Pasados unos años, cuando ambos son adolescentes, Hamid sigue con las malas compañías, y Yachine jugando a fútbol. Pero por muchos años que pasen, el resultado es el mismo: el partido acaba a piedras y cadenazos (de Hamid otra vez, la cadena es el símbolo de protección). Ayouch plasma una sociedad primitiva, de “cazar o ser cazado”, donde la civilización no avanza, los niños no son educados y pronto dejan de serlo; y donde es más hombre el que roba que el honrado.

Es esta falta de civilización, la que años después empuja a Hamid a la cárcel, y también al yihadismo. Se establece una causa-efecto entre la no educación y un fin equivocado en la vida de 4 chicos. Esta idea está presente en el final, pues justo después de las bombas explosionadas, vemos a unos niños que las ven y siguen jugando a fútbol, relacionando ambos sucesos.

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También profundiza mucho en la segunda mitad de la película en la Yihad y cómo es por dentro. Vemos unos ideales bastante vacíos y carentes de sentido, líderes motivadores con derecho a mandar a otros que se volatilizan por la causa cuando ellos seguirán tan tranquilos… Aunque en esta mitad de la película es donde el ritmo falla a veces y el espectador puede salir del film. Asimismo, el filme muestra, aunque de forma más plana y por encima, la represión de las mujeres y la homosexualidad reprimida en la sociedad marroquí. También advertir que puede contener escenas algo difíciles de ver, como la violación de un niño de 13 años a uno de 8.

Con una buena dirección y fotografía, la película ha ganado la Espiga de Oro en la Seminci, y fue seleccionada en Cannes en la sección Un certain regard; es sin duda una buena opción en la cartelera, muy recomendable.

3.5_estrellas

Ficha técnica:

Título original: Les chevaux de Dieu Director: Nabil Ayouch Guión: Nabil Ayouch Música: Malvina Meinier Fotografía: Hichame Alaouie Reparto: Abdelhakim Rachid, Abdelilah Rachid, Hamza Souidek, Ahmed El Idrissi El Armani Distribuidora: Wanda Fecha de estreno: 03/07/2015