Hay una apreciación extendida que asegura que “lo mejor que le ha pasado a la carrera de Tom Cruise en los últimos 10 años ha sido Christopher McQuarrie”, yo creo que esa apreciación se extiende no solo a la carrera de Cruise, sino al cine de acción en general. Misión Imposible: Fallout es cien por cien acción en vena, su única pretensión es entretener y volar la cabeza del espectador, y lo consigue, vaya que si lo consigue.

Desde hace más tiempo del que él quiere recordar, Tom Cruise es posiblemente la mayor estrella del mundo del cine, su fama le precede y su empeño en realizar las escenas de acción sin dobles, superándose película a película en la saga, ponen de manifiesto que sigue en plena forma. Por eso su unión con Christopher McQuarrie, director de Jack Reacher (2012) y de Misión Imposible: Nación secreta (2015), ha sido no solo la mejor decisión de su carrera en los últimos años, sino una declaración de intenciones, la de recordar al mundo que él es quien mejor patea culos y quien hace subir la adrenalina en el cine de acción hasta alcanzar niveles de maestría solo vistos dentro de esta franquicia.

Misión Imposible: Fallout es como poco la mejor película de acción en lo que va de año, y como mucho la mejor película de acción de la década. Digo “como mucho” porque hablar d de cine de acción con mayúsculas y no nombrar a Mad Max: Fury Road (George Miller, 2015) es un insulto. Pero en honor a la verdad si algo engrandece a la última película de la saga de M:I es que su único propósito es el de generar acción de forma bestial y vertiginosa en todo momento, algo que por otra parte no debería sorprender tanto al espectador, pues la saga en sí misma es un más que respetable (diría incluso que impoluto) ejercicio de acción rentable y de calidad, que en esta sexta entrega eleva el nivel a su máxima potencia enalteciendo a la saga al completo.

El primer gran acierto de la producción recae en la decisión de volver a poner al frente a Christopher McQuarrie como director. Esto hace que la película esté conectada argumentalmente (casi por primera vez) con sus predecesoras, ya que hasta el momento cada película resultaba totalmente independiente, y a excepción de su cuarta entrega Misión Imposible: Protocolo fantasma (Brad Bird, 2011), que conecta ligeramente en su escena final con Misión :Imposible – III (J.J. Abrams, 2006), esta es la primera que establece una conexión real con todas las películas de la saga y un hilo argumental que resulta ser una secuela directa de su predecesora. Las nuevas incorporaciones como el explosivo Henry Cavill y la siempre exquisita Angela Bassett, sirven para dotar de frescura y nuevos retos a la franquicia y la acertada idea de volver a contar Rebecca Ferguson, Alec Baldwin, Simon Pegg, Ving Rhames y sobre todo con Michelle Monaghan y dotarlos de una continuidad ha sido asombroso y ha resultado tan agradable como “volver a casa” después de mucho tiempo.

Misión Imposible: Fallout sabe lo que sea en sus casi dos horas y media de metraje, y alarga el clímax final durante sus últimos 20 minutos en una cuenta atrás que pone los pelos de punta y que cuando parece que ya no puede ir más lejos, te da en toda la cara yendo siempre a más y a más. Es respetuosa con su público y especialmente considerada con su amplia legión de fans que un buen día de 1996 cambiaron a James Bond por Ethan Hunt y su grupo del IMF, como el agente secreto favorita de toda una nueva generación que adora el cine de acción de calidad y con mayúsculas.

Un blockbuster que desde ya ha hecho escuela y que redefinirá las bases y cimientos del nuevo y mejorado cine de acción.

Título original: Mission Impossible: Fallout Director: Christopher McQuarrie Guion: Christopher McQuarrie, Bruce Geller Música: Lorne Balfe Fotografía: Rob Hardy Reparto:   Tom Cruise, Rebecca Ferguson, Henry Cavill, Simon Pegg, Vanessa Kirby, Michelle Monaghan, Alec Baldwin, Angela Bassett, Sian Brooke, Ving Rhames, Sean Harris, Wes Bentley Distribuidora: Paramount Pictures