Esta sexta jornada ha sido la más ligera que llevo en lo que va de festival ya que, por problemas logísticos y de horario, sólo he podido ver dos películas. No obstante, hoy he podido disfrutar de una de las pelis más grandes del festival como ha sido Mr. Turner, y de una de las más extrañas, la finlandesa Concrete Night.

Mr. Turner – Lo bello y lo sublime

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Sinceramente, no conocía especialmente la figura de este pintor británico llamado Joseph Mallord William Turner, y a decir verdad, tampoco es que me interesase demasiado (menos aun teniendo en cuenta su duración). Sin embargo, confiaba en el saber hacer de Mike Leigh, que rara vez defrauda, y finalmente mi confianza se vio recompensada.

Mr. Turner es un gran biopic, que prescinde de cualquier clase de clichés o tópicos, tan presentes en el género, para ofrecer un retrato honesto y humano sobre un maravilloso artista y una particular persona, como fue este paisajista británico. Y no es sólo un gran biopic, es también una gran película, que ofrece una satírica y mordaz visión sobre la sociedad burguesa que rodeaba el mundo del arte a través de un gran guion, que mediante un tono pretendidamente agridulce, que mezcla muy bien el drama introspectivo personal de Turner con otros temas más ligeros como los cotilleos de la alta sociedad o los viajes que hacía el pintor para buscar inspiración.

Otro de los puntos fuertes del film es su apabullante fotografía y su consecuente trabajo en cada plano, haciendo de los mismos auténticos cuadros filmados que aportan una belleza visual sencillamente impresionante. Hay quien opina a raíz de esto último, que Mr. Turner es una obra más admirable que disfrutable, pero yo creo que en este caso no es incompatible una cosa con la otra. Es cierto que es larga, y que puede hacerse un poco lenta en algún que otro momento, pero el personaje central resulta muy interesante y en seguida empatizamos con él, gracias esto último a la magistral interpretación de Timothy Spall, en uno de esos papeles de “una vez en la vida” que seguramente le valdrá la nominación al Oscar.

Es hora de empezar a hacer balance, y creo firmemente que Mr. Turner es, junto a The tribe, la película más redonda de lo que he visto en lo que llevamos de festival. Imprescindible para amantes del arte, pero muy recomendable también para el público en general.

Concrete night – El escorpión superviviente

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La finlandesa Concrete night ofrece un desolador y desesperanzado relato que tiene por protagonistas a dos hermanos de los cuales uno de ellos, ya adulto, va a ir a prisión en un par de días. Entre tanto, el y su adolescente e influenciable hermano pasarán unos últimos días junto a su madre.

Así, a través de un marcado realismo onírico y pesimista, se inicia un viaje existencial y catártico por la noche suburbana finlandesa, en la que el adolescente joven se verá inevitablemente contagiado por la visión desesperanzada y nihilista de la vida de su hermano mayor. A pesar de su ritmo lento, distante y frío, la película consigue empapar al espectador de esa atmósfera malsana, casi radiactiva, llena de brumas, charcos, humedad, con esos desagradables sonidos de verjas chirriando o de la lluvia contra el fango. La fotografía en blanco y negro me parece el mayor acierto de la película, llena de contrastes y alegorías visuales, moviéndose entre el escaso blanco que parece representar el bien y la inocencia, frente al abrumador negro que parece hacerse con todo conforme avanza el metraje.

Concrete night es una película extraña e inclasificable, que bien podría surgir de una pesadilla conjunta de Jim Jarmush con David Lynch, y que en definitiva constituye un interesante aunque ciertamente frío ejercicio de estilo que encandilará a los amantes de este tipo de atmósferas.