Esta quinta jornada ha sido sin duda la más irregular en lo que llevamos de festival, en la que ha destacado (para mal) la nueva obra de Larry Clark, que ha sido vapuleada por el público. No obstante, Hungry Hearts ha conseguido finalmente dejar buen sabor de boca a un día que parecía ir cuesta abajo y sin freno.

Maidan – La superficie de la rebelión

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Reconozco que no siento especial devoción por los documentales, pero cuando alguno tiene una buena historia que contar y lo hace bien, soy el primero en aplaudir (véanse los recientes The Act of Killing o Searching for Sugarman). Maidan tiene una buena historia que contar, con un potencial tremendo, pero la cuenta francamente mal. Las razones son varias, pero la primera y más llamativa es lo unidimensional y ciertamente manipulador de la narración, basándose esta en una serie de largos planos fijos que no muestran más que lo que pasa delante de la cámara, estos es, discursos pro Unión Europea, escaramuzas y muchas secuencias inconexas que reflejan el día a día de las revueltas.

Esto anterior no sería un problema por sí mismo si se viera acompañado de material periodístico, de entrevistas, de información sobre el contexto, sobre los bandos, sobre las intrigas políticas… Pero nada, cero. El documental da por hecho que el espectador conoce sobradamente todos los entresijos del conflicto, ofreciendo apenas unas líneas de texto a la hora de introducir las elipsis.

En resumidas cuentas, un documental largo, aburrido y que no aporta al espectador más de lo que podría aprender viendo un par de telediarios de hace unos meses. Una lástima, porque yo esperaba otro documental que espero algún día se haga.

The smell of us – Larry Clark, apestas

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Si mezclamos alcohol, drogas, vómito, prostitución infantil, y añadimos un poco de vello púbico y sudor de sobaco, tenemos The smell of us, la nueva película de ese autor tan empeñado en escandalizar y provocar que es Larry Clark.

¿La mezcla te produce nauseas? Pues entonces corre, huye lo más lejos que puedas de esta película, porque me he quedado corto a la hora de añadir ingredientes. The smell of us es el mal gusto elevado al máximo exponente, es provocar por provocar, es no tener la decencia de ponerle nombre a los personajes ni de tener una historia como excusa para empezar a mostrar imágenes repulsivas sin ton ni son, que representan una juventud totalmente enloquecida y anárquica pero sin apenas ahondar en los motivos ni explicar al espectador el funcionamiento de ese universo.

El resultado es, obviamente, la desconexión absoluta del espectador con el supuesto dramatismo de las imágenes, que acaban provocando más risas incómodas que otra cosa. A alguien en su día se le ocurrió decir que Kids era una obra maestra y llamar a su director visionario, y a día de hoy todavía estamos pagando ese pato depravado que es Larry Clark.

Hungry Hearts – Paranoia post-parto

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Hungry Hearts es una película singular, con un punto de partida cómico brillante a partir del cual la historia evoluciona a través del romance hasta convertirse poco a poco en un desasosegante drama psicológico con tintes de thriller.

Y es que lo que podría en un principio resultar forzado o chirriante por su mezcla de tono, termina funcionando bastante bien gracias a una progresión dramática muy bien llevada, que poco a poco va acorralando al espectador gracias a una asfixiante cámara (esos planos cenitales en la escalera, esos planos “ojo de pez”) y a unas extraordinarias interpretaciones de la pareja protagonista, Adam Driver y Alba Rohrwacher.

Es cierto que la película se columpia un poco en credibilidad en ciertos momentos, y en otros se pasa de sobre-expositiva, prescindiendo de esa sutileza que le habría dado más elegancia al conjunto. Sin embargo, creo que son fallos menores dentro de una película muy interesante y que entretiene en todo momento, creando una malsana atmósfera que mantiene al espectador en vilo hasta el final.