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En los últimos años el thriller chino se ha convertido en un baluarte seguro en los festivales de cine, películas como People Mountain, People Sea, o Un toque de violencia, han pasado por Venecia o Cannes cosechando éxito y premios. Es el caso de Black coal, que rompió todas las quinielas en la última Berlinale, alzándose con el Oso de oro a la Mejor película, por encima de la aclamada Boyhood. La fuerza de este nuevo thriller chino deriva de muchos puntos, primero, porque es un vehículo sutil e inteligente capaz de criticar la situación que atraviesa el país asiático, pudiendo de este modo saltarse la censura. Segundo, porque ha sabido sobre todo hacerse con una imagen propia, su violencia y brusquedad, pueden recordar a la del thriller coreano, país cuyo cine sufrió una verdadera explotation de películas de género realmente memorables a través de la última década. Pero en lugar de abusar del impacto, el thriller chino tiene mucho más de la lírica que siempre ha desarrollado el país chino a la hora de hacer cine. Películas que quizá queden lejanas del gusto del gran público, pero con potencial suficiente para seducir a la crítica occidental por lo exótico e interesante de su propuesta.

Black coal arranca de forma impactante, con la imagen de una mano amputada en un camión recolector de basuras, pero la forma de la que ese caso va a resolverse es muy distinta a lo que podremos esperar. Durante los primeros tejemanejes de la investigación asistiremos a un la elaboración de un puzle irresoluble con un abrupto final cuando el policía encargado de investigar el caso reciba un disparo en una peluquería, en una de las escenas más secas, impactantes y extravagantes de la película. De ese carbón negro, daremos un salto de cinco años al fino hielo que indica su título original en inglés (Black coal, thin ice, aquí recortado a un simple Black coal que fonéticamente suena más agradable). El policía encargado del caso, ahora trabaja como guardia de seguridad en una empresa, y pronto se topará con el caso de hace cinco años le vuelve a dar de bruces en las narices, aunque realmente es fácil intuir que jamás consiguió despegarse de él.

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Puede que la trama de Black coal suene a algo demasiado convencional, pero lo excitante de la cinta de Diao Yinan, es su forma de escaparse de todo convencionalismo. No estamos ante la resolución de un caso normal, su narrativa es tosca, deliberadamente complicada y divertidamente enrevesada. Sin embargo, esto tampoco hace especialmente dificultoso seguir las distintas pesquisas que van apareciendo, con sus pistas casi invisibles, cada detalle, por pequeño que este parezca, cuenta. Pero la verdadera gracia del juego, no está en saber quién es el asesino, ni el modo del que se cometieron esos asesinatos, aunque su giro final resulte completamente impredecible y fascinante, sino en la forma como se trata todo. Con ese filtro de cine de raíces puramente chinas y orientales, Yinan se viste del mejor Fincher para entregar una atmósfera insana, claustrofóbica e incómoda, todo nace desde su bella fotografía, pero va mucho más allá, el juego con los sonidos y cada plano milimétricamente estudiado sirve para transportar al espectador a un lugar lúgubre, terrorífico, como muestra, esa fantástica escena que tiene lugar en lo alto de una noria. Lo que parece ser poco más que una simple escena romántica, se va tiñendo poco a poco de un tono incómodo, dónde los cambios de luz al servicio de un neón y los chirridos de la atracción, convierten un beso, en algo realmente desagradable, incluso incomodo de ver.

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Y ahí está, sobre todo siempre, presente, la crítica a una sociedad lastrada por sus fantasmas internos, metida de forma metafórica y lírica en la trama a través de ese marido que sigue vivo, como un ojo opresor, aunque no se pueda contemplar su presencia, e incluso a un sistema, que no sabe de héroes, y que aleja por completo a sus personajes de estos roles que tan acostumbrados estamos a ver acostumbrados a ver en el cine de género americano. Todo envuelto en un envoltorio precioso, poético, que acaba de manera brillante, con esos Fuegos artificiales a la luz del día, que rezan en el título original de la película, y que deja abierta cualquier tipo de interpretación al espectador que ha disfrutado del juego propuesto por Yinan. Black coal es sencillamente un thriller bello y complejo, exótico y único, de un país, que empieza a usar el cine como arma crítica, pero que tiene que jugar con su inteligencia, y con la del espectador, para ser capaz de embelesar. No es ni con mucho una película sencilla y accesible, pero eso también forma parte de su juego.

Ficha técnica:

Título original: Bai ri yan huo Director: Diao Yinan Guión: Diao Yinan Música: Wen Zi Fotografía: Dong Jingsong Reparto: Liao Fan, Gwei Lun-mei, Wang Xuebing, Wang Jingchun, Yu Ailei, Ni Jingyang Distribuidora: Surtsey Films Fecha de estreno: 03/10/2014