shirley01_stephaniecumming(c)kgp photo by jerzy palacz

Era un caluroso mediodía de agosto, entraba en la sala del cine por segunda vez después de ver una película romántica convencional. Mi cabeza no estaba totalmente preparada para una película de este calibre, aún así me esforcé lo máximo que pude. Estamos hablando, por tanto, de un film inusual, para el cual el espectador medio no está preparado. Varios espectadores salieron profiriendo comentarios ofensivos hacia lo que acababan de ver. Yo, en cambio, tenía un lío enorme en la cabeza del cual me costó varios días aclararme para saber cómo valorar esta cinta.

La historia parte de 13 cuadros de Edward Hopper, a través de los cuales accedemos a la vida de Shirley, una mujer que vive en los años 30 de Estados Unidos hasta la década de los 60. No acepta su realidad en esa época y a través de sus pensamientos conocemos su opinión y cómo le gustaría cambiar las cosas. Con el paso de los años, Shirley irá viendo cómo la realidad va cambiando, y a la misma vez, su posición social. La trama se divide en 13 episodios, cada uno correspondiente a los 13 cuadros. El director establece una serie de paralelismos en la narración, y además de la conexión de los 13 cuadros con sus respectivos episodios, encontramos también que la mayoría de episodios están precedidos por locuciones de radio que informan de lo que pasa en el momento de la acción. Los episodios transcurren en una fecha señalada.

El principal atractivo de la película es el aspecto visual, se recrean los cuadros de Hopper a la perfección, cada pequeña parte. Es el arte de la pintura adaptado a la gran pantalla, con la misma iluminación y la misma esencia que el cuadro de Hopper. Uno queda fascinado ante esas bellas imágenes. Pero el desarrollo de la historia es muy lento, se puede decir que durante toda la película no pasa nada realmente. El ritmo es muy pausado, apenas hay conversaciones, la mayoría son monólogos de la protagonista mostrándonos sus pensamientos. La cámara apenas se mueve, cambia el encuadre dos o tres veces por episodio, siempre respetando el espacio del cuadro.

shirley03_christophbach,stephaniecumming(c)kgp photo by jerzy palacz

La crítica social de Shirley: Visiones de una realidad es a veces algo confusa, aunque hay episodios en los que está clara. Un ejemplo es cuando está leyendo “El mito de la caverna” de Platón, y cuando llega su marido deja de leer el libro. Si se le puede acusar a la película de algo, es de pedantería. Secuencias que resultan pretenciosas, queriendo representar mucho más de lo que son. Las actuaciones no destacan, son planas. La que más destaca es Stephanie Cumming y sólo porque se le atribuye el papel protagonista, ya que el resto de personajes son secundarios y aparecen escasamente.

El director Gustav Deutsch es, sin duda, poco convencional. Su realización se basa en 3 films llamados “Film Ist” catalogados como cine experimental. Las cintas se apoyan en construcciones sobre imágenes y secuencias de otras películas. Las dos primeras, Film Ist y Film Ist 7-12 son dos experimentos fílmicos, mientras que la tercera, Film Ist a Girl & a Gun, quiere recrear un drama entre la lucha de sexos a partir de las premisas cinematográficas de las anteriores. Su filmografía ya da pistas de lo que podemos encontrar en Shirley: Visiones de una realidad

En definitiva, esta película guarda todo su poderío en unas imágenes y reconstrucciones impresionantes, que admirarán aquellos a los que les guste Hopper, pero que no quedan reforzadas por una historia con fuerza y un estilo experimental algo pretencioso.

Ficha técnica:

Título original: Shirley: Visions of Reality Director: Gustav Deutsch Guión: Gustav Deutsch Música: Christian Fennesz Fotografía: Jerzy Palacz Reparto: Stephanie Cumming, Christoph Bach, Florentín Groll, Elfriede Irrall, Tom Hanslmaier Distribuidora: Karma Films Fecha de estreno: 08/08/2014