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La multitud de seres que se encuentran conviviendo en un gran edificio, siempre ha sido un tema suculento para la comedia. Cada día compartimos nuestra vida con decenas de familia, gde de ente de la que apenas conocemos, rostros que simplemente son familiares, pero que, sin embargo, ahí se encuentran viviendo en su cotidianidad a escasos metros nuestros. Es lógico pues que la comedia se fije en este fenómeno tan excepcional, pero que asumimos con normalidad. Máxime cuando hubo un tiempo que esos rostros familiares, se convertían en parte de ella, cuando los edificios se convertían en una gran casa de los líos. En España hemos sabido hacer gala siempre de esto, desde la mítica tira cómica 13 Rue el Percebe, para quien esto escribe la mejor obra de Paco Ibáñez, a la serie de televisión de José Luis Moreno Aquí no hay quien viva. También los franceses se han plasmado en su cine, eso que no puedo dejar de considerarlo algo realmente turbio como es la comunidad de vecinos, y que siento mejor representada en la trilogía de edificios de Roman Polanski. Obviamente me refiero a obras como La chicas de la sexta planta o La jaula dorada, ambas centradas curiosamente en comunas inmigrantes, por lo que tengo la sensación de que este extraño fenómeno tiene claras raíces peninsulares.

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No me parece casualidad que ambas obras estén ambientadas décadas atrás, cuando ese extraño fenómeno de comunión y amistad se daba con más ahínco, por lo que tampoco me parece raro que el edificio en el que se desarrolla En un patio de París tenga un aspecto tan oldie y como fuera de lugar dentro de una gran urbe, ni tampoco me parece raro que el personaje de Catherine Deneuve ante la visión de una grieta, piense que dicho edificio se va a caer a pedazos. Hasta ese edificio llega un hombre, estrella del rock, bastante harto y que parece buscar un empleo más por ganas que por necesidad. Él como nuevo portero de dicho edificio, actuará como nexo de unión entre las extrañas familias que allí conviven. Aunque como una obviedad del Siglo XXI, entre éstas no existe apenas amistad, son más bien rostros conocidos, que en plena convivencia se vuelven verdaderos tocapelotas.

Son varios los frentes que abre la película, historias desplegadas por un lado y otro que se cruzan en la portería de un hombre que parece no tener su propia historia, que está ahí simplemente como un pilar de acero que evitará que el edificio finalmente caiga en pedazo. El problema de todas estas historias es que apenas son interesantes, el desequilibrio mental de la Deneuve, aunque siempre sea un placer verla en pantalla, resulta bastante tonto. El irritable vecino que persigue con ahínco a un perro escondido parece un simple pretexto para rellenar tiempo de metraje, al igual que ese ruso okupa miembro de una secta. Realmente el único personaje que si me interesa, y que en una fantástica conversación consigue moldearse más que cualquier otro de los personajes es ese joven que a los 19 años y en la cima de su éxito, habiendo fichado por el Milan, ve como una lesión le despoja de ese sueño que ya había alcanzado y que ahora se encierra como un ermitaño, con un negocio de bicis del que dejan caer que incluso podrían ser robadas. Pero ninguna de estas historias está bien desarrollada, son poco más que pequeños bosquejos sin terminar de perfilarse. Como un globo que sueltas y se acaba deshinchando, estático, sin saber bien por donde discurrir.

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Es tan sólo ese personaje protagonista al que da vida el director de Mammuth Gustave Kervern lo que consigue hacer que la película no decaiga por completo. La búsqueda de este hombre, tratando de encontrar su lugar en el mundo, encerrado por voluntad propia entre las paredes de ese patio, es realmente el único punto positivo de la película, y también el único que parece estar tratado con inteligencia, jugando con esas grietas de la vida como estupenda metáfora. Pero poco más encontramos en una película que se olvida con rapidez, que parece no acabar de encontrar y no sabemos si quiere ser drama o comedia. Realmente nada brillante existe dentro de esas comunidades de vecinos que siempre me parecerán tan inexplicablemente perturbadoras.

Ficha técnica:

Título original: Dans la cour Director: Pierre Salvadori Guión: Pierre Salvadori, David Léotard Música: Grégoire Hetzel Fotografía: Catherine Deneuve, Gustave de Kervern, Pio Marmaï, Féodor Atkine, Michèle Moretti, Nicolas Bouchaud Distribuidora: Golem Fecha de estreno: 22/08/2014