Comedia

Los Emmy ya están aquí, mañana se celebrará la 66 edición de estos premios que tendrá como maestro de ceremonias al gran Seth Meyers, que este año dejó Saturday Night Live para presentar su propio Late Night y convirtiéndose en uno de los rostros más reconocibles de la televisión americana. Como hacemos con los Oscar, entre hoy y mañana los redactores de La Cabecita examinaremos a las series nominadas a las dos principales categorías y evaluaremos sus posibilidades. Hoy empezamos con las comedias, una categoría con dos grandes favoritas, la reina en el trono Modern Family y la recién llegada Orange is the new black, pero eso no quiere decir que el resto de las nominadas no vayan a dar guerra.

The Big Bang Theory

TBBT

Un año más, The big bang theory repite nominación para los Emmy a la mejor serie de comedia. La competencia es dura, sobre todo si tenemos en cuenta que entre las nominadas está Modern Family, ficción que cuenta tantas temporadas como premios Emmy ha conseguido. Falta ver si mantendrán el 5 de 5 o, por su contra, The big bang theory conseguirá alzarse por primera vez con la estatuilla tras 4 nominaciones en los últimos 4 años. Esta vez están más cerca que los dos años anteriores, pues han mejorado el nivel y han parecido disipar el aparente desgaste que acusaban varios capítulos. Han optado por dar más relieve a algunos personajes y madurar tramas que habían quedado congeladas en una aparente negativa de evolucionar la historia. Sin embargo, la temporada ha sido un poco irregular, por lo que parece difícil que consigan el premio gordo esta noche. Por otra parte, otra de las incógnitas será saber si el coleccionista consigue su cuarto Emmy. Hablamos, evidentemente, de Jim Parsons que este año suma su sexta nominación al mejor actor de comedia por su fantástico personaje de Sheldon Cooper, personaje que ha conseguido mantener a un gran nivel y que sigue siendo el alma de la serie. La otra incógnita si Mayim Bialik (Amy Farrah Fowler) consigue su primer Emmy tras repetir nominación los últimos tres años. Parece fácil aventurar que al menos uno se alzará con la gloria y todo apunta que será nuestro sospechoso habitual.

Texto de Ignasi Ferrer

Louie

Louie

Dos años ha tardado en volver. La serie del comediante Louis C.K ha dado esta temporada un nuevo “salto de tiburón” en su ya de por sí revolucionaria trayectoria. Y es que la ¿comedia? ¿dramedia? ha querido ir más allá una vez más y ha seguido experimentando y arriesgando en ese, me atrevería a decir, nuevo género televisivo que está cultivando. No es un drama, tampoco una comedia pura y ni siquiera se puede meter en el mismo saco de las dramedias actuales. La cuarta temporada ha tenido además una estructura peculiar y a excepción de los tres primeros episodios que fueron independientes (con el excepcional So Did the Fat Lady, uno de los mejores de toda la serie), los demás han constituido varias “antologías” (Elevetor (5 episodios), In The Woods (2 episodios) y Pamela (3 episodios). Louie ha abandonado casi de forma definitiva el humor en esta temporada y se ha entregado al drama más introspectivo, nos ha permitido conocer a la persona y al personaje como nunca antes y en cierto modo ha establecido una relación extremadamente personal con el espectador. No se entiende una temporada tan íntima sin todo el recorrido previo que ha establecido una atípica e incuestionable fidelidad con espectador. Si Louie  no existiera habría que inventarla, pero como eso ya está hecho, ahora toca descubrirla. 

Texto de Isart Armengol

Modern Family

Modern Family

Parece complicado que Modern Family logre su quinto premio Emmy, un hito que hasta la fecha tan solo ha conseguido Frasier. La serie creada por Christopher Lloyd y Steven Leviatan ya coqueteó con perder su trono las dos últimas temporadas ante Girls (incomprensiblemente no nominada este año), pero esta temporada parece que la serie de Netflix Orange is the new black se lo pondrá realmente difícil. Es cierto que Modern Family después de cinco temporadas ha perdido el factor sorpresa de cuando llegó, leyendo y reinventando las normas de la sitcom familiar más clásica de manera extraordinaria. Pero aún esta temporada ha seguido dando muestras de su gran nivel en capítulos como Las Vegas, uno de los mejores hasta la fecha en el que la serie se vistió de comedia de enredo. El fantástico nivel de todo su elenco sigue siendo clave para seguir enganchando después de más de 100 capítulos, en el que además la serie sigue encontrando las tramas correctas para avanzar, como ha sido esa preparación de la boda entre Cameron y Mitchell como leitmotiv de la temporada. ¿Serán factores suficientes como para entrar en la historia de los Emmy?

Texto de Juanma de Miguel

Orange is the new black

OITNB

Apostar por Orange is the new Black, viendo el resto de competidores de este año, es fácil. El desgaste que otras grandes favoritas como The Big Bang Theory o Modern Family han sufrido por su larga estancia ya en antena favorece a este show, que tan solo lleva dos años en antena y ha llegado como un soplo de aire fresco en el mundo de la televisión.  Orange is the new Black, creada por  Jenji Kohan para la cadena Netflix, es una serie diferente al resto de su categoría, ofrece una amalgama de géneros donde no solo la comedia esta presente, el drama en algunas de sus historias hace de este show una opción más interesante que The Big Bang Theory por ejemplo.

Aunque Orange is the new Black consigue arrancarnos un montón de risas, es en su vertiente dramática donde más deja huella. Es ya inolvidable ese episodio 10, “Bora Bora Bora”, donde un personaje secundario decide suicidarse por culpa de las drogas, dejando en el espectador una sensación de vacío y malestar. O destacar, por ejemplo, el episodio 13 “La locura no se puede curar”, donde la serie consigue una mezcla perfecta entre tensión, por el peligro que sufre Piper en la escena final, y lo emotivo, cuando Norma, la reclusa muda durante toda la temporada, decide dar un paso al frente y cantar un solo en la función de navidad. Porque esa es la esencia de Orange is the new Black, las emociones, el enfrentamiento de un grupo de mujeres con sus miedos, con sus problemas y con su pasado.

El visionado de cada nuevo capitulo nos descubre otro pedacito más de esa gran historia coral que es a día de hoy Orange is the new Black, haciendo que nos enamoremos más de todos esos personajes que habitan la prisión de Litchfield. Por todo esto y por su humor negro e irrespetuoso debe de ganar sin dudas Orange is the new Black. Humor adulto señores, apuesta ganadora.

Texto de Alex Vargas

Silicon Valley

Silicon Valley

Silicon Valley no es una comedia para todo el público. La nueva serie de HBO ha generado diferentes opiniones desde que se estrenó y la cosa está clara: o la amas, o la odias. Para un servidor, es una comedia sólo para los amantes de la informática o que les apasione de algún modo el tema. De ahí que haya tantas discrepancias a la hora de valorar la serie por unos y otros, porque los personajes creados por Mike Judge son 100% verídicos. Tenemos al creador inseguro, al asociado con pinta de capullo, el listo que nadie le importa, el inútil, el indio y el más vago de todos. Silicon Valley no tiene el mismo planteamiento friki de The Big Bang Theory, sino que sigue la estela de La red social mezclado con un humor inteligente sin llegar al absurdo del tema, como por ejemplo el algoritmo sobre el número de “masturbaciones” en el último episodio. Y  como no podría ser de otra manera, también tenemos varias referencias al mundo de los videojuegos o al mito de la informática Steve Jobs, sobre esto último cabe apuntar que uno de los personajes se enfunda un suéter negro característico del fundador de Apple. Este es su primer año en los Emmys como nominada en la categoría de Mejor comedia, pero para quien escribe esto, no tienen ninguna opción ante la presencia de pesos pesados como Orange is the new black o la siempre favorita Modern Family. Con la renovación de una segunda temporada, ya tendrán tiempo para ganarlo en la siguiente si no se encuentra con los mismos mastodontes. 

Texto de Jaime Meco

Veep

Veep

Corría un serio peligro Veep tras sus dos primeras temporadas, y es la posibilidad de estancarse en un mundo del que no sabía salir. Pero por suerte la serie creada por Armando Iannucci ha avanzado a pasos gigantescos durante esta tercera temporada. Centrarla en la preparación de esas campañas primarias ha sido un completo acierto, pues ha permitido tocar muchos más temas que las limitaciones de la sala de la vicepresidenta no le permitían, y además ha dejado todo preparado para seguir avanzando a lo grande en su cuarta temporada. No cabe duda de que la serie de HBO ha conseguido encontrar su forma, sus guiones rápidos y ágiles desde un primer momento recordaron a 30 Rock, pero lo mejor es que su sátira política se ha sabido mover con agilidad y actualizarse, y puede que no sea la mejor de las series nominadas a la categoría, pero sí es una de las más divertidas que hay en antena (uno se sigue preguntando como Brooklyn Nine Nine no han conseguido su nominación). Sus opciones son mínimas, por no decir nulas, todo pasa por su extraordinario reparto. Julia Louis-Dreyfus  es el alma de la serie, una de las reinas de la comedia americana, y no sería descabellado que consiguiera su tercera estatuilla consecutiva por la serie, la que sería la quinta de su carrera. Tampoco sería extraño que Tony Hale revalidase su premio del año pasado, o que incluso Anna Chlumsky y su guión consiguieran el premio. Lo que sería un triunfo merecido, pese a no ser el gran triunfo.

Texto de Juanma de Miguel