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Cantaban los legendarios Pink Floyd aquel mítico tema llamado Wish you were here (que podría traducirse como Deseo que estuvieras aquí) en el que hablaban de la pérdida, de echar de menos a una persona especial. No se trataba, en este caso, de una mujer a la que David Gilmour o Roger Waters amaban y se marchó lejos, si no del malogrado Syd Barrett, ex miembro de la banda. No obstante, esta canción por su letra o por su título podría hacer referencia a una relación amorosa a distancia, seguramente todos los que han tenido una pareja a gran distancia habrán pensado alguna vez eso de Deseo que estuvieras aquí. De una de estas relaciones a distancia nos habla 10.000 km., la gran triunfadora del pasado Festival de Málaga que llega esta semana a las salas de cine españolas. Álex y Sergio son una joven pareja que se ve obligada a separarse cuando a Álex le ofrecen un buen trabajo en Los Ángeles. Veremos entonces la complicada relación entre ambos, estando una en Los Ángeles y otro en Barcelona, separados por casi 10.000 km.

La propuesta cinematográfica de Carlos Marqués-Marcet es, cuanto menos, valiente y fresca. En su debut Marqués-Marcet apuesta por ese minimalismo que tan buen resultado dio a las dos mejores películas españolas de 2013: La herida y Stockholm. La película abre con un extraordinario plano secuencia de 20 minutos en el que vemos como Álex se entera de su nueva oportunidad de empleo y de la posterior toma de decisión junto a Sergio. A partir de ahí es cuando solo veremos las charlas entre ambos a través de sus respectivos ordenadores, intercambiando emails, hablando a través de Webcams o escribiendo comentarios vía Facebook. Esta inclusión de herramientas informáticas a través de Internet acentúa la veracidad de la película que rueda Marqués-Marcet. Porque es precisamente esa veracidad la mayor baza con la que juega 10.000 km., siendo una película cercana y real como pocas, gracias a la labor del director tanto en el guión como en la dirección. Tampoco hay que olvidarse el trabajo colosal de David Verdaguer y Natalia Tena interpretando a Sergio y Álex, únicos personajes del film. El feeling que muestran ambos actores es tan intenso que podemos notar la química aunque estén conversando a través de un monitor. Sus respectivas interpretaciones son tan extraordinarias que es imposible no conectar con Sergio y Álex y ponerse en el lugar de ambos, llegando a comprender perfectamente los diferentes puntos de vista que tienen los dos.

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Al ver 10.000 km. nos surge una comparativa que es inevitable, y es con Stockholm de Rodrigo Sorogoyen. Ambas películas de dos actores, de un presupuesto más bien bajo, apostando por el minimalismo y tratando el tema de las relaciones entre personas, aunque eso sí, de manera bien distinta. Ambas pasaron por Málaga este año y el anterior, respectivamente, pero solo la de Marqués-Marcet se llevó su merecido reconocimiento en su edición. Tanto una como otra son películas sobresalientes, pero es cierto que 10.000 km. quizás da un pasito más allá, y acaba siendo más redonda que Stockholm. Puede que la clave de esta ligera superioridad sea la veracidad que desprende 10.000 km. desde que empieza hasta que acaba. A pesar de compartir muchas características en común, lo cierto es que 10.000 km. y Stockholm son films distintos entre sí, quieren llegar a puntos muy diferentes. Es otra película independiente estadounidense la que sí puede comparada de una manera más objetiva con la de Marqués-Marcet. La película en cuestión es la también notable Como locos, de Drake Doremus. En este film se nos mostraba una historia parecida, la de una pareja que se ve obligada a llevar su relación en la distancia, aunque contada de una manera más convencional. Se podría decir sin ningún tipo de pudor que 10.000 km. es la película que mejor ha sabido explorar la realidad y el día a día de una relación a distancia en el cine reciente.

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10.000 km. es, en definitiva, un verdadero mazazo de realidad tanto a nivel amoroso como social. Nos cuenta mucho más que las idas y venidas de una pareja que mantiene una relación viviendo cada uno en un lado del planeta, es una tesis sobre lo verdaderamente complicado que es llevar una relación a distancia por muchos medios que se tengan hoy en día. La película de Carlos Marqués-Marcet es real, tangible y desgarradora, el trabajo de Tena y Verdaguer es completamente auténtico y cercano, todo es ideal para que el espectador entre de lleno en la película y consiga conectar con todo lo que rodea a 10.000 km. Ante este magistral estudio cinematográfico sobre las relaciones a distancia que presenta Marqués-Marcet solo nos queda aplaudir y reconocer que la Biznaga de oro cosechada en Málaga el pasado mes de marzo fue más que merecida. 10.000 km. es oscura y luminosa a partes iguales, pero ante todo es una manera de mostrarnos la crudeza de llevar una relación de pareja cuando la persona a la que quieres vive en otro punto del planeta, persona a la que no puedes ver a menos que uses una webcam y a la que no puedes tocar más allá de la pantalla de un ordenador. Los que han llevado relaciones a distancia, independientemente de la lejanía, sabrán lo que es sufrir por no ver a tu pareja con cierta regularidad y tener que comunicarte con ella a través de Internet o teléfono. Son ellos seguramente los que más conecten con 10.000 km., porque son ellos los que como Pink Floyd habrán dicho o pensado alguna vez aquello de Deseo que estuvieras aquí.

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Ficha técnica:

Título original: 10.000 km. Director: Carlos Marqués-Marcet Guión: Carlos Marqués-Marcet, Clara Roquet Fotografía: Dagmar Weaver-Madsen Reparto: Natalia Tena, David Verdaguer Distribuidora: Avalon Fecha de estreno: 16/05/2014