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Está de moda. En realidad siempre lo ha estado, pero ahora más. Como el mundo del cine es cada vez más caro y menos accesible una de las maneras de dejar tu huella es haciendo una película rara. Compleja, quizás. Una bandeja de carne cruda, sin aderezar, donde una gran parte del trabajo la tiene que hacer el que está al otro lado de la pantalla, con los ojos como platos. Los festivales son el caldo de cultivo de estos creadores, permitiendo dar rienda suelta a sus inquietudes y paranoias para que alguien las vea. Bien. Llegados a este punto, he de decir que a mi estas cosas no me gustan. Claro que me gusta que una película vaya más allá, se acomode en mi cerebro y me haga dar vueltas a lo que acabo de ver, pero no me gustan las sucesiones prácticamente inconexas de imágenes bellas pero vacías, que solo se llenan con intenciones y supuestas formas de ver las cosas. Prefiero el talento al contar historias que la capacidad de maravillar la vista. Supongo que es lo que me toca.

Upstream Color. La segunda película de Shane Carruth, nueve años después de Primer, todo un galimatías en lo que a viajes en el tiempo se refiere. Aquella vez, con unos escasos siete mil dólares, Carruth hizo de guionista, director, protagonista, fotógrafo, compositor… Sería muy acertado decir que la película era totalmente suya. Con su regreso, vuelve a hacer lo mismo. Todos los méritos y las carencias de la cinta, se le pueden achacar a él, ya que vuelve a encargarse de la práctica totalidad de elementos de la producción. Y oye, el resultado merece la pena.

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Carruth aúna esa “rareza” de la que hablaba antes con una ficción absorbente y en gran medida angustiosa, pero muy original y bien hilada a pesar de su interés por lo puramente sensorial. Ese es el gran acierto de Upstream Color, una historia complicada y fantasiosa pero que, sin embargo, parece muy real gracias a sus personajes, callados y confusos en su mayoría, pero igualmente atractivos y poderosos. Lo que empieza como una grotesca historia de secuestros acaba fluyendo a una historia de amor entre dos personas conectadas de manera perturbadora que responden y actúan según una unión que desconocen.

Y llegamos al apartado técnico, que es donde el director me da un bofetón y hace una bola con esos prejuicios que tengo hacia este tipo de cine, para que me la coma y la disfrute enormemente con todos mis sentidos. Shane Carruth tiene alma de pintor y eso queda bastante claro a lo largo de la película (y en su póster también, con esa emulación de El beso, de Klimt). La fotografía preciosista está justificada dentro de la historia, y los contrastes y la saturación de algunos colores aportan más de lo que a veces lo hacen las palabras. Tras la vista, va el oído, elemento clave en la cinta (el mejor personaje, un compositor, se basa puramente en los sonidos) y que, a través de una composición minimalista, te hipnotiza para que disfrutes de la historia, por muy horrible que sea la base de lo que te están contando.  Todos estos elementos constatan que Carruth es un tipo que sabe hacer de todo. Tal vez no sea el mejor en ninguno de los aspectos aislados pero sus resultados son notables como poco y que en una película todos los elementos (dirección, guión, fotografía, música e incluso interpretación) mantengan un mínimo de calidad no es algo fácil de conseguir. Es cierto que, en ocasiones, se deja llevar por lo experimental y algún pasaje resulta tedioso por la frustrante confusión que se genera pero, menos mal, parece darse cuenta y recupera el hilo de lo que te está contando.

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Bonita y fea a la vez, Upstream Color es como ese gusano que sale de la tierra, que puede resultar desagradable y aburrido pero que, si lo miras bien de cerca, puede llegar a hipnotizarte con sus movimientos, dejando entrever, aunque sea por un instante, la belleza implícita que hay en todo. Y eso que, llegados a este punto, he de decir que a mi estas cosas no me gustan.

3.5_estrellas

Ficha técnica:

Título original: Upstream Color Director: Shane Carruth Guión: Shane Carruth Música: Shane Carruth Fotografía: Shane Carruth Reparto: Amy Seimetz, Shane Carruth, Andrew Sensenig, Thiago Martins, Juli Erickson Distribuidora: La aventura Fecha de estreno: 28/03/2014