Empieza la temporada de estrenos en la televisión americana, y mientras las cadenas nos bombardean a pilotos por uno y otro lado, vamos a ir haciendo un repaso a todos y cada uno de sus pilotos. Esos primeros capítulos que tienen que hacerte ser capaz de decidir para elegir una serie por encima de otra. Muchas de estas series posiblemente no aguantaran en antena ni hasta las próximas campanadas, pero todas pasaran por nuestra lupa, intentando encontrar alguna joya en un océano que suele estar repleto de mediocridad.

MASTERS OF SEX

Masters of Sex es la apuesta fuerte de Showtime para este año, nos cuenta la historia de William Masters, un ginecólogo que durante los 60 publicó uno de los libros más importantes sobre sexualidad gozando de gran éxito, rompiendo con él muchos de los tabúes que aún estaban presentes en la sociedad americana. No cabe duda que Showtime ha tirado la casa por la ventana con la serie, para este capítulo piloto ha elegido a un director con bastante reputación como es John Madden (Shakespeare in Love) y ha contratado a Michael Sheen como protagonista. Su factura es impresionante, y la buena mano de Madden se nota en este capítulo, perfectamente rodado y muy bien narrado. El problema que existe con la serie, es que con su cuidada estética y sus diálogos tan cargantes como vacios, quiere parecerse a Mad Men, y lo consigue, pero solamente desde un plano superficial. Mientras veo el capítulo, no puedo evitar ver en él a los personajes de Sexo en Nueva York o Anatomía de Grey jugando a los disfraces. Nada de lo que me cuentan me resulta interesante, y no tengo la sensación de que en un futuro pueda llegar a contarme nada que capte mi atención. 

BROOKLYN NINE-NINE

No podemos decir que Brooklyn Nine-Nine sea una serie realmente nueva, son muchas las parodias policiacas que hemos visto en la pequeña pantalla, pero si noto que es una serie con un sabor añejo, que ha sabido recuperar un humor muy de los años ochenta y actualizarlo a la perfección. Viendo el episodio, que nos cuenta la historia de una disparatada comisaria de Brooklyn, no puedo evitar acordarme de series como Juzgado de Guardia, pero esto lo aprovecha y ayuda a que la nostalgia me haga disfrutar más de ella, en lugar de sonarme a repetitiva. La serie es absolutamente disparatada y absurda, sus personajes son variopintos y exagerados, una comedia completamente excesiva pero que sabe medir a la perfección sus tiempos. Además, está comandada por un Andy Samberg, tan parlanchín como desternillante. Veinte minutos tronchantes que me hacen apuntarla en la agenda de las nuevas series. 

SLEEPY HOLLOW

Con la temporada recién inaugurada, Sleepy Hollow ya puede confirmar que es uno de los grandes éxitos de las temporadas. Reunió a once millones durante la emisión del capítulo piloto, el mejor estreno de su cadena en seis años. Cifras de escándalo que podrían llevarnos a pensar que realmente el producto lo merece, pero… nada más lejos de la realidad. Esta nueva adaptación del relato de Irving, que previamente pasara por las manos de Disney o Tim Burton, trae la leyenda a la actualidad, con viajes en el tiempo mediante. Por momentos parece que Sleepy Hollow pretende parecerse a Sobrenatural, pero no sabe captar la inquietante atmósfera que tenían las primeras temporadas de la serie de Kripke. Sin embargo, lo que nos regala son cuarenta minutos de completo despropósito, con alguna escena involuntariamente absurda, como la del interrogatorio, o un final absolutamente demencial. Lo peor de todo esto es que Sleepy Hollow además resulta aburrida, así que no se la puede tener en cuenta ni siquiera como “guilty-pleasure”. Uno de los mayores éxitos del otoño, pero posiblemente una de las series más bochornosas de la temporada, veremos cuantos repiten con el segundo capítulo. 
 

DADS

Había mucha curiosidad por ver la primera serie de acción real de Seth McFarlane, sobre todo viendo que repetir su fórmula habitual ya le había funcionado a la perfección con la divertida Ted. Pero no, Dads no tiene que ver nada con los productos anteriores de McFarlane, es más, ni siquiera se nota que su nombre está detrás de la serie. Dads es una comedia realmente vergonzosa que nos cuenta la historia de dos hijos, que tienen que aprender a lidiar con sus extravagantes padres. Su humor está absolutamente caducado, y da la sensación de llegar con quince años de retraso. Durante todo el capítulo planea sobre ella la intención de que ser rompedora gracias a chistes guarros y mal sonantes, y lo peor de todo es que ni siquiera resulta tan grosera como pretende. Una sitcom que ya está muy pasada y a la que no la salva ni contar con dos actores de bagaje como Ribisi y Green, que tampoco parecen sentirse demasiados cómodos en el plató. 
 

IRONSIDE

Ironside es un remake de la serie de mismo título de los 60. Los remakes de la televisión tienen una ventaja sobre los cinematográficos, y es que, salvo en caso de series muy populares y que han sido re-emitidas hasta la saciedad (Los Ángeles de Charlie, El Coche Fantástico), la mayor parte de su público no habrá visto la original. Pero ni esto le sirve a Ironside para parecer una serie distinta o novedosa. Ironside nos cuenta la historia de un detective de policía afro-americano con muy malas pulgas y que es paralítico, pero exactamente ahí se paran las diferencias con cualquier otro policiaco procedimental que podamos encontrar ahora mismo en la televisión. No se puede negar que la serie cuenta con una buena factura, y que Blair Underwood tiene el suficiente carisma para enganchar a los múltiples telespectadores que gozan con este tipo de productos. Pero lo que cuenta no me interesa lo más mínimo, y hasta me aburre, esto no está hecho para mí. 

TROPHY WIFE

Trophy Wife es una serie que ha dirigido Jason Moore, director muy de moda ahora mismo, por el gran éxito que ha gozado su primera película, Dando la nota, pero que ya había trabajado en televisión con anterioridad. La serie nos cuenta la historia de una stripper, que se enamora de un hombre divorciado dos veces, y un año después se ve casada y en una cosa rodeada de niños con los que no sabe con los que lidiar. Esa lucha de una mujer joven contra unos niños con los que no sabe lidiar es algo que se ha explotado hasta la saciedad, pero Trophy Wife sabe ser lo suficientemente fresca para funcionar. No estamos ante un producto novedoso, pero hay en ella suficiente material como para hacer una gran serie familiar, su gran reparto desprende una química enorme, y el primer capítulo resulta lo suficientemente agradable y divertido, como para interesarme en volver a ella para ver como avanza todo. Una de las primeras sorpresas del año. 

WE ARE MEN

No hace falta ver el logo en la pantalla para descubrir rápidamente que la CBS anda detrás de ella. Sus cuatro personajes protagonistas fácilmente podrían haberse llamado Ted Mosby, Barney Stinson y Charlie y Alan Harper. Claro que estos personajes funcionan a la perfección en sus series, pero ver a estos cuatros seres juntos causa una sensación de sobrecarga que no resulta nada divertida. La película nos cuenta la historia de cuatro hombres que han fracasado en sus matrimonios y se han ido a vivir a una especie de complejo de lujo donde se conocerán. Su misión allí será únicamente la de dedicarse a vivir la vida y encontrar mujeres, y aconsejar a sus compañeros más débiles, para que vean a la mujer como debe ser, como meros objetos sexuales y arpías que te harán infeliz si te atas a ellas. Sí, We Are Men es una serie deliberadamente misógina, el problema no está en que los personajes sean machistas y usen eso para hacer humor, como pasa con alguna de las mencionadas, si no que la propia serie sólo busca al hombre como espectador. Por si fuera poco, no resulta nada divertida, y es una pena, porque el reparto es lo suficientemente interesante para hacer algo mejor.  

WELCOME TO THE FAMILY

Parece que la televisión también quiere recoger a toda la audiencia latina que cada vez es más numerosa. Welcome to the Family tiene una de las tramas más repetidas que hemos visto nunca. Dos jóvenes se enamoran, y para más inri, ella se queda embarazada, el problema está en que las dos familias, una, americana y acomodada, la otra, latina y trabajadora, no sólo son completamente distintas, si no, que además los patriarcas no se soportan en absoluto. Las bromas nos las conocemos, no hay nada que sorprenda ni que haga gracia en ella. Es una serie tan antigua, que la podría programar Antena 3 en las sobremesas junto a El Príncipe de Bel Air. Puede que a la comunidad latina americana les encante, pero esta guerra me resulta tan conocida, como aburrida, y no me interesa lo más mínimo.