El éxito de Tres metros sobre el cielo, ha traído consigo una avalancha de películas protagonizadas por las caras más de moda de la televisión. Han encontrado un filón en productos con un formato completamente televisivo, que sin ser excesivamente caro, funciona entre el público joven, y consigue arrastrar masa de fans al cine. El problema de este cine, necesario desde su faceta más comercial, es que sólo consigue funcionar a otros niveles cuando existe una implicación ligeramente mayor y se tratan de buscar diferente enfoques para la historia, como podía pasar con la interesante Alacrán Enamorado o el año pasado con Grupo 7, productos cuya única funcionalidad era entretener, y aunque quizá fallasen cuando trataban de ir más allá, daban una visión a las obras que la arrancaban de la mera excusa de ver cuerpos bonitos, de películas como la protagonizada por Mario Casas, la reciente Combustión, o ésta que ahora se estrena, que se ven como productos carentes de alma, tremendamente superficiales.

Tres 60 es la forma de la que se conoce en el surf a los giros de 360 grados sobre la ola. Se podría decir que esto es lo que ocurre en la vida de Guille, el protagonista de la película cuando descubre un viejo carrete de fotos en su casa. El joven, que no podía seguir más el prototipo de chico guapo y melancólico, aficionado al surf, del que intuimos que tuvo algún incidente y las pesadillas se repiten constantemente, aunque nunca se paren a dar explicaciones de esto, es un buen estudiante, aunque esté desilusionado con lo que está estudiando y que se paga la carrera con el dinero que saca como modelo, porque tiene una cara muy bonita, descubrirá en ese carrete un oscuro secreto. Su amigo, desaparecido durante la adolescencia, pudo ser víctima de una red de trasplantes de órganos. Tras tratar de hablar con la policía, y ver que estos le hacen caso omiso, decidirá montar por su cuenta una auténtica red de detectives, siendo él el cabecilla, su hermano pequeño, un delincuente aficionado a la piratería, el experto informático, al que tratará, con esta investigación, de sacar del sucio mundo de las descargas ilegales (al menos, de esta forma se nos muestra en la película, lo peligroso que es la piratería, pero no así, espiar a los demás). Su nueva novia, una chica que acaba de conocer, con la que no tendrá sexo cuando alquilen en un lujoso hotel, pero si dos días después en una tienda de campaña mientras llueve, porque para entonces ya se quieren, su acompañante. Y su amigo, un panoli que realmente no es divertido, pero que al menos está interpretado por Adam Jezierski, que parece ser el único del reparto joven con algo de talento, el acompañante para los momentos que haya que hacer chistes.

Es cierto que la trama de Tres 60 no tiene ni pies ni cabeza, pero muchas veces en el cine hemos visto a aventurarse a los héroes de la función en menesteres que no les correspondían llevados por su espíritu aventurero. Pero para que el espectador al menos sea capaz de creerse a estos héroes improvisados, deben tener madera de héroes. Pero aquí nos encontramos con un héroe desganado, un tipo que parece que hace las cosas por pura desidia e inercia, un patán que de repente es capaz de ingeniárselas para salir de cualquier apuro, sin apreciar en él un ápice de creatividad, y no ayuda a que la cosa mejore la interpretación de un soso Raúl Medina, al que el carisma le brilla por su ausencia, y por supuesto, también sufre el mal de la mayoría de los actores jóvenes españoles de no vocalizar. La película trata de fluir como un thriller de aventuras, pero su guión resulta pesado, abusando de estupideces, de tópicos usados con torpeza, con una preocupante tendencia al subrayado, poniendo en evidencia la poca confianza en el espectador y en el que además la mayoría de las frases acaban resultando involuntariamente chistosas.

El debutante Alejandro Ezcurdia firma con torpeza, es incapaz de crear una elipsis sin convertirla en un videoclip pop, ni de dotar de ritmo a una película que acaba por resultar verdaderamente cansina. Por si fuera poco nos encontramos con una de las resoluciones más estúpidas que hemos podido ver en mucho tiempo, escudado, además, en esas pesadillas a las que hacíamos mención anteriormente, pero que carecen de ningún significado real, como impuestas a última hora, tratando de rellenar todos los visibles huecos del guión de la misma forma que alguien puede tratar de tapar una grieta con chicle. Ante tanta imbecilidad junta, en la que hasta la presencia de Geraldine Chaplin sonroja al espectador, nos preguntamos si viendo películas como ésta o Combustión, los productores españoles tienen en tan poca estima al espectador joven español como para únicamente ser capaz de realizar estas películas para ellos. El año pasado Bayona y Tadeo marcaron el camino del cine comercial español con dos productos realizados únicamente con el propósito de vender, pero filmados con inteligencia. Quizá habría que plantearse seguir más ese camino, que el de apostar todo a lo que nace de una televisión, que en España, no suele darnos demasiadas alegrías. Seguiremos esperando.

Título Original: Tres 60 Director: Alejandro Ezcurdia Guión: Luiso Berdejo Música: Roque Baños Interpretes: Raúl Mérida, Sara Sálamo, Guillermo Estrella, Adam Jezierski, Geraldine Chaplin, Joaquim de Almeida, Manuel Morón Distribuidora: Warner Fecha de Estreno: 26/07/2013