El 26 de diciembre de 2004 un devastador Tsunami asoló las costas del océano Índico cobrándose la vida de más de 200.000 personas y golpeando aún más duro contra la pobreza de esos lugares. Dentro de cada gran historia, se construyen millones de pequeñas historias, difíciles de creer y no necesariamente de finales trágicos. Esto es lo que le pasó a la familia de Enrique Álvarez y María Belón que se encontraban pasando las vacaciones de navidad con sus hijos en el paraíso tailandés. La gigantesca ola les separó y les obligó a buscarse y permanecer unidos por encima de la desgracia. Bayona recupera este caso para contar una de las historias más conmovedoras y desgarradoras de los últimos años. Una película que no retrata la tragedia, ni busca contar las consecuencias de tan nefasto acontecimiento, si no una película que trata sobre la necesidad de mantener la esperanza contra viento y marea. Lo Imposible es una película sobre como el ser humano es capaz de aferrarse a su deseo y a su amor cuando recibe el golpe más duro de todos, de la imperiosa necesidad de levantarte, no por ti, si no por los tuyos.

Con la nacionalidad de la familia cambiada, algo que ayuda a la proyección internacional de la cinta y recuperar el amplio presupuesto de 30 millones, Bayona nos sumerge pronto en ese mundo aterrador. Tan solo pasan diez minutos, más que suficientes para mostrar a una familia unida, tres hijos y una pareja con unas preocupaciones que no se salen de lo estándar. Bayona también se esfuerza en mostrar con énfasis la belleza del paraje tailandés, algo que ayuda aún más a marcar esa relación entre paraíso e infierno una vez la ola gigante ha arrasado todo. Diez minutos tarda en aparecer la ola, lo hace con una brutalidad aterradora, deja totalmente en bragas a aquella recreación que hizo Eastwood del mismo incidente en Más allá de la vida. Arrasa con crudeza realista, es asfixiante y agotadora, no es nada complicado sentir como se agarra a ti y te ahoga con una brutalidad que pocos saben mostrar.
Y es que Bayona se presenta con un maestro de la manipulación, al nivel del mismísimo Spielberg, esto no es en absoluto malo, ya que sabe jugar todas sus cartas y usar las peores artimañas. Nunca busca contenerse y siempre sabe ir más allá, golpeando al espectador continuamente con todo el caos provocado. Y lo que hace funciona, aún a pesar del continuo subrayado emocional, toda esta pornografía sentimental acaba creando un nudo en la garganta que no desaparece en toda la película. Resulta angustiante la forma de contar la historia, el espectador tiene la constancia de que están vivos, pero la película termina envolviéndote para llevarte a sentir lo mismo que ellos, para sentir esa continua sensación de asfixia por no saber si se llegaran a encontrar. Cada pequeña hazaña y acto heroico durante la película acaba terminando en una completa catarsis de la que es difícil resistirse y no acabar emocionándose incluso de forma física.
Contada en dos partes, Bayona juega con sus personajes, por una parte tenemos a una madre herida y a su hijo mayor (el deslumbrante Tom Holland, maravilloso descubrimiento de la película). Realmente Tom Holland es el verdadero protagonista de la película, un chaval frágil, incapaz de mirar las heridas de su madre, pero que tendrá que aceptar el cambio de papeles y hacerse cargo de una madre malherida que renuncia a morir, al menos mientras sea lo único que queda en el mundo para su hijo. Por el otro lado tenemos a un Ewan McGregor que consigue acabar con sus dos pequeños hijos, dos niños demasiados pequeños como para darse cuenta de lo terrorífico de lo que acaban de vivir y que forzaran a su padre a tomar una de las decisiones más duras que jamás pueda tomar un padre en pos de reunir a su familia completa. Cada escena de la película busca poner siempre énfasis en lo emocional, así pequeño gestos como una simple llamada de teléfono o el encuentro entre dos desconocidos gracias al hijo mayor cobran una fuerza desgarradora. Bayona juega con el espectador y sus sentimientos de la forma más descarada, pero lo hace de una forma perfecta.
Bayona imita por completo el modelo americano, de hecho por momentos nos recuerda al James Cameron de Titanic, aquel que durante hora y media nos tenía el estómago encogido a base de la crudeza y la tensión de las escenas del hundimiento donde el espectador podía sentir como los hombres caían de verdad al mar. Bayona hace lo mismo, se ceba con el gore y lo hace sin ninguna elegancia, simplemente es destreza, haciendo que el espectador tenga que apartar la mirada en más de una ocasión, transmitiéndole que lo que está viendo es real. Se pasa, comete los excesos que le da la gana, pero yendo siempre de cara, sin ocultar sus intenciones, ofreciéndole al espectador que entre a formar parte de su juego, que se deje llevar por la brutalidad de una historia desgarradora, contada con artificios sí, pero que consiguen cumplir su cometido. Lo Imposible acaba hablando de cómo todo es posible, y sí, es cierto que aquel tsunami devastador nunca fue un final feliz, pero Bayona nunca busca hablar de las consecuencias de aquel incidente, si no hablarnos de la fuerza de la familia.
Título Original: The Impossible Director: Juan Antonio Bayona Guión: Sergio G. Sánchez Música: Fernando Velázquez Fotografía: Óscar Faura Interpretes: Naomi Watts, Tom Holland, Ewan McGregor, Marta Etura, Geraldine Chaplin, Oaklee Pendergast, Samuel Joslin Distribuidora: Warner Fecha de Estreno: 11/10/2012