El noruego Petter Næss sorprendió en su país de origen hace poco más de una década con la taquillera Elling, su segunda película, que además fue nominada al óscar a mejor film extranjero. Ahora llega a las carteleras españolas con una inteligente historia sobre una extraña amistad en tiempos belicosos. Basada en un hecho real acontecido durante la Segunda Guerra Mundial, Perdidos en la nieve narra las aventuras de cinco hombres – tres alemanes y dos británicos – que, tras derribarse mutuamente con sus bombarderos, se estrellan en las inhóspitas montañas nevadas de Noruega. La casualidad hace que ambas tripulaciones se tengan que refugiar en la misma cabaña de caza. Para poder sobrevivir, los dos grupos son conscientes que deberán dejar de lado sus diferencias políticas y cooperar. Esta colaboración, al principio extremadamente hostil, irá evolucionando debido a las circunstancias hacia una relación cordial y de amistad verdadera.

Este argumento es muy similar al de otras películas no bélicas ambientadas en época de guerra. Sin lugar a dudas, nos recuerda a En tierra de nadie o, sobre todo, a Infierno en el Pacífico (sin el hándicap idiomático de esta última), con la evolución gradual en la actitud de los personajes hacia la aceptación tras la desconfianza inicial de estar atrapado con alguien del bando contrario. De hecho, hasta que los soldados británicos llegan a la cabaña, el espectador no es consciente al cien por cien de que la película está ambientada en plena Segunda Guerra Mundial. La escena inicial no nos mete de lleno en el caos de una guerra, simplemente nos muestra el avión caído del bando alemán y a sus tripulantes luchando por su supervivencia.

El verdadero teniente Horst Schopis (interpretado en la película por un magnífico Florian Lukas) habló con Næss antes de que éste realizara Perdidos en la nieve contándole todos sus recuerdos sobre este hecho que marcó su vida. Suponemos que el director se tomó licencias dramáticas para hacer la historia más atractiva como por ejemplo las divertidas tomas cuando encuentran el alcohol o la preciosa escena con la aurora boreal de fondo mientras el artillero Smith (un des-Ronizado Rupert Grint) entona el archiconocido tema Over the rainbow. Y es que, aún estando rodada en su mayoría en interiores, la última película de Næss saca el máximo partido y belleza a los blancos extensos paisajes noruegos y a su naturaleza salvaje las contadas veces que el guión así lo permite.

Como ya apuntábamos arriba, la cabaña es el principal escenario y es el lugar donde se forjan las relaciones entre el quinteto protagonista. Los abundantes diálogos son fluidos y ahondan en la psicología de los personajes. La película funciona por la química entre el reparto; todos los actores consiguen conectar con el público haciendo más creíble su curiosa y atípica amistad. El humor, el drama y la tensión están presentes sin caer en lo absurdo ni en el exceso. Se nota que Næss tiene experiencia teatral y la intensidad en la película se mantiene gracias a su labor y al buen trabajo con los actores. Es sin duda en el plano interpretativo donde Perdidos en la nievedestaca y por el cual merece la pena ir a verla.

Título Original: Into the white Director: Petter Næss Guión: Petter Næss, Ole Meldgaard, Dave Mango Fotografía: Daniel Voldheim Intérpretes: Florian Lukas, Lachlan Nieboer, Rupert Grint, David Kross, Stig Henrik Hoff Distribuidora:Golem Fecha de Estreno: 12/07/2013