Antes de empezar a escribir esta crítica debo de decir que no soy el  público objetivo de esta película, y me atrevo a decir que usted, lector, tampoco lo es, precisamente porque estás leyendo, y eso te excluye radicalmente del target que disfrutará con esta preciosa película que promete arrasar los cines. El problema por el que ni yo, ni usted, podremos disfrutar de Combustión, es porque tenemos neuronas. Además, es peligrosa, porque la película tiene una capa de protección con la que intenta ganarse a su público no objetivo. Si usted tiene ya pocas neuronas, es posible que esta película le acabe gustando, primero la empezará odiando, pero al final sentirá que disfruta. Si eso ocurre, empezará a notar que poco a poco, cada vez disfruta menos de la lectura, que es incapaz de escribir Hola (en su defecto empezará a escribir “OLaHhHHHHHHhhHhh”), e incluso es posible que se acerque a su peluquería y le pida al peluquero que le haga el mismo corte de pelo que tiene Cristiano Ronaldo. Si esto ocurre, lo siento, no ha superado la prueba, tenía usted muy pocas neuronas para sobrevivir. Si por el contrario sale del cine mareado, con dolor de cabezas y nauseas, no se preocupe, ha perdido muchas neuronas durante el visionado de la película, pero aún puede sobrevivir, eso sí, por si acaso, no se exponga a más visionados de la película.

Podriah hescrivir el rehto de la critica asihhhh, e intentar convencer a su público de que vayan a verla, seguro que así prestarían atención al texto, pero es demasiado complicado para mí, porque por suerte, aún mantengo intacta mi capacidad intelectual (y eso que nunca la he tenido demasiado valorada), y además, no dispongo de emoticonos para conseguir mantener la atención de esos lectores ávidos de descubrir su próximo hit. De todas formas, tampoco necesitan mucho para ir al cine, la continua publicidad de Tuenti en la película, me hace pensar que no les será complicado enterarse del peliculón del verano. No me apetece mucho ni siquiera contar la trama de esta estupidez que mezcla a niñatos guapos y con muy buen cuerpo (a excepción de María Castro, la pelirroja de  Sin Tetas no hay paraíso, que no tiene talento y tiene una cara que produce verdaderas nauseas, me pregunto que habrá hecho para llegar a trabajar en el cine), coches caros, sexo, videoclips improvisados, mafias, carreras ilegales de coches caros, videoclips improvisados, triángulos amorosos, traiciones, videoclips improvisados, y mucha música bacalao para partir la pana.

De hecho, el sonido de la música bacalao en la película es tan constante (sólo se para durante determinados momentos, para cambiarlo por música pop y montar varios videoclips, dónde los personajes se lamentan de su pena y se tumban en la cama a observar cómo se apaga la llama de su mechero como si fuera su amor que se marchita o escenas de sexo en las que el morbo desaparece por completo) y tan alto que realmente a veces te preguntas si estás en una sala de cine o en una discoteca. Desde aquí voy a proponer un par de ideas a los cines que la proyecten para hacer la experiencia mucho más disfrutable. Lo primero, esencial, con la entrada deben invitarte a una copa, y no cacheen demasiado, si alguien cuela un éxtasis que sea bien recibido. Además, deberían poner maquinas “megatrón” en las salas, y en mitad de la proyección expulsarlo en más de una ocasión, no se preocupen si no saben en qué momento meterlo, la película se lo pone fácil, e incluso hay un par de momentos que parecen indicados para ello. El resto lo pone la película, ¿saben de esos borrachos que en la discoteca te berrean en la oreja y no se les entiende nada de lo que dicen?, pues aquí, los actores, lo hacen a la perfección, y en ningún momento se les entiende, hablando perfectamente el idioma “borracho”. Todo esto me hace preguntarme, si el lugar indicado para la proyección de la película no debería ser el parking de la Fabrik.

Calparsoro había mostrado hasta ahora gran destreza para el cine comercial, no hace falta irse muy atrás para encontrar en una película como Invasor una obra muy entretenida. Pero Combustión no sirve siquiera como vacuo entretenimiento, una estupidez aburrida, a la que no le importa para nada mantener sentido, ni tener unas líneas de guión coherentes, ni siquiera por evitar los continuos fallos de raccord. El director decía que era una película para el deleite del público femenino, y viendo la adoración que procesa por los pechos de Álex González, cuya talla es indudablemente superior a la de sus compañeras de reparto, no me extraña en absoluto que realmente sea esto lo único que le ha importado al realizador. Chonis, canis, tetes, aquí tenéis la película perfecta con la que empezar el botellón antes de acabar la noche dándolo todo al ritmo de Chimo Bayo (o lo que sea que escuchéis ahora, pues un servidor se quedó estancado en el Maquina Total), la película definitiva, la que convierte a A todo Gas en una saga cinematográfica a la altura del Padrino y hacen de Vin Diesel de uno de los actores con más registro de su generación. A quien haya hecho esto, gracias, era la película que necesitábamos ver para gritar como Ylenia: “¡Vámonos pa’ Gandía Shore!”

Título Original: Combustión Director: Daniel Calparsoro Guión: Carlos Montero, Jaime Vaca Música: Carlos Jean Fotografía: Daniel Aranyó Interpretes: Álex González, Adriana Ugarte, Alberto Ammann, María Castro, Marta Nieto, Luis Zahera, Christian Mulas, Juan Pablo Shuck Distribuidora: Sony Fecha de Estreno: 26/04/2013