Existe animación más allá de Disney y Pixar. Prueba de ello es el estudio de animación de stop-motion, LAIKA. En un año en el que Pixar, la principal compañía productora de animación (de calidad), ha flojeado con Braveun proyecto tan ambicioso como desafortunado, otros estudios como Aardman (¡Piratas!) y la propia LAIKA (ParaNorman) han tomado su relevo sin titubear. Aunque la cinta animada del año ha sido ¡Rompe Ralph! lo cierto es que El alucinante mundo de Norman ha conquistado a centenas de cinéfilos, y ha hecho que el interés hacia los futuros trabajos de esta compañía aumente considerablemente. Frankenweenie ha seguido su propio camino y aunque su calidad es incuestionable parece que con el paso de las semanas está perdiendo mucha fuerza de cara a los Oscar. Lo cierto es que este género cinematográfico vive toda una época de esplendor, hace muchos años que la animación dejó de ser sólo una cosa de niños, y películas como ParaNorman lo demuestran, una cinta que los niños pueden disfrutar y comprender pero que también, sin ser demasiado laboriosa, deja que el espectador más maduro y exigente reflexione acerca de lo que se pretende contar.

En 2009 LAIKA decidió que era hora de lanzarse al largo, por eso pasó de participar en películas como La novia cadáver (2005) o El rey de California (2007) para centrarse en productos propios, así se estrenó Los mundos de Coraline, que además consiguió una gran acogida internacional, ganando premios de diversa índole. Con este primer trabajo el estudio marcó las pautas que años después seguiría su segunda proyecto, ParaNorman. La sombra del stop-motion es muy alargada… Algunas de las mejores películas animadas de las historia se han hecho mediante esta técnica (Mary and Max o Fantástico Sr. Fox) y aunque ParaNorman está lejos de ser una película memorable tiene algo que la hace especial, puede que sea por su ambiente sombrío pero encantador, o el propio trabajo artesanal que caracteriza a este tipo de producciones y que cuesta tanto no admirar, pero lo cierto es que cuesta olvidarla.

Chris Butler y Sam Fell han sido los encargados de suceder en la dirección de una película de LAIKA a Henry Selick. Y aunque igualar el magnífico trabajo del director de Pesadilla antes de Navidad era algo realmente complicado, la labor realizada por Butler y Fell es digna de alabanza, sobre todo si se tiene en cuenta que El alucinante mundo de Norman supone el debut en el cine de Butler y casi el de Fell. Ambos han conseguido crear un filme perspicaz y muy ameno, salpicado por grandes dosis de sentimiento en el que no faltan los momentos de diversión y emoción. Además ParaNorman puede presumir de contar con unos personajes muy bien definidos (aunque un poco estereotipados).

Los aterrorizados habitantes de un pueblo asediado por zombis sólo pueden pedir ayuda al incomprendido Norman, un joven que sabe hablar con los muertos. Pero éste, para salvar a su pueblo de una antigua maldición, no sólo tendrá que enfrentarse con zombis, sino también con brujas y, sobre todo, con un grupo de adultos subnormales.

 

Puede que la historia de ParaNorman no sea la más innovadora ni la más ingeniosa que ha pasado por la gran pantalla en los últimos años en el apartado animado, pero sin duda consigue lo que se propone: entretener al público con una mezcla de humor y terror infantil en la que sobresalen unos personajes perfectamente matizados que despiertan empatía en el espectador casi al instante. Muchos detalles hacen que, sin ser una gran película, El alucinante mundo de Norman merezca la pena, y entre ellos se encuentra el arduo trabajo de creación de los escenarios y los personajes que se presupone que existe en estos casos, y que en esta cinta es sencillamente espectacular. ParaNorman es un retrato sombrío y doloroso de la niñez pero también uno valiente y necesario. La soledad y el sentimiento de marginalidad de Norman nos enseñan en esta aventura fantástica, que renunciar a lo que nos convierte en especiales es un acto tan cobarde como desacertado (atención al tramo final, magnífico).

El diseño de personajes, la recreación de los escenarios y el encanto que emana casi de cada diálogo hacen que el visionado de este filme se convierta en una delicia. Quizá no sea la película más completa que se haya hecho en el último año, pero dejando a un lado su escasa originalidad, lo cierto es que se puede disfrutar plenamente de este nuevo producto de LAIKA.

Lo mejor: Visualmente es fantástica. Además, el buen rato no te lo quita nadie.

Lo peor: Podría haber sido la mejor película animada del año, pero no aprovecha todo su potencial.

Nota: 7/10