Es cierto que Besson a día de hoy parece haber dejado la dirección bastante apartada (que no olvidada), pero es indudable que a sus producciones les imprime al completo su espíritu algo videoclipero y las tiñe con un tono excesivamente yanqui para ser películas de producción europea. MS1 no es para nada una excepción, cine de acción de manual, mezclado con algo de ciencia ficción para hacer el producto ligeramente distinto, pero lo más sorprendente es encontrarnos con una película con mucho más calado de lo que a simple vista parece pretender y que aunque en ninguno momento trate de ser mucho más que un mero y divertido entretenimiento se atreva a lanzar un mensaje político tan contundente como el que aquí mando, algo que posiblemente en una película americana de este perfil sería bastante impensable.

MS1: Máxima Seguridad nos presenta un futuro en el que los criminales son llevados a una prisión en órbita y tratados con una droga especial que les deja prácticamente sin consciencia durante toda su condena. Un agente del gobierno se verá envuelto en una trampa y a punto de ser llevado a la base, pero todo cambiará cuando un motín se produzca y la hija del presidente de Estados Unidos sea tomada como rehén. Al Agente Snow le ofrecerán una opción que no podrá rechazar, infiltrarse en MS1 salvar a la hija del presidente y a la única persona que sabe dónde se encuentra el maletín que le lleva a la libertad.

La trama principal se ve rápidamente deshecha por su poca importancia, poco más hay aquí que las intenciones de presentar a un Guy Pearce con un evidente parecido físico a Van Damme y con un personaje con la misma lengua suelta y vacilona que John McLane. Es más, todo el asunto de la traición se lleva de una forma bastante farragosa y desde luego de haber desarrollado más todo ese punto la película habría acabado naufragando, pero por suerte se queda en solamente un pequeño punto de arranque para llevar luego la trama por otros derroteros. Dónde sus realizadores James Mather y Stephen St. Leger, firmantes también del guión junto a Luc Besson parecen querer en centrar su evidente discurso crítico es en esa prisión que tan fácilmente nos recuerda a Guantamo. Aquí el verdadero villano no toma el cuerpo de Vincent Regan y Joseph Gilgun (que hace exactamente el mismo papel que en Misfits), si no que es la figura de un gobierno que utiliza a esos delincuentes como objetos de sus experimentos, les exilia por completo para someterles a una tortura que les convierte en verdaderos monstruos, algo que no se trata con ningún tipo de sutileza y lanza un discurso que suena como una fuerte diatriba. Un mensaje evidente y que está patente durante todo el desarrollo de la película, pero que en ningún busca erigirse como verdadero punto de importancia de la película.

Y es que lo mejor que hace MS1 es no quedarse en eso y contar una historia llena de las flipadas habituales de su productor (atención a ese alucinante paracaidismo desde fuera de órbita) y tomarse a sí misma con muchísimo cachondeo, algo que ayuda también al espectador a la hora de no tomarse demasiado en serio un guión lleno de diálogos de los más aburdos pero que se quedan en puramente anecdóticos. La acción transcurre a toda leche y ni siquiera se para demasiado a desarrollar tramas secundarias que entorpezcan la narración más allá de hacerlo prácticamente de puntillas durante su prólogo y epílogo, construyendo así una película de acción de lo más entretenida y mucho menos estúpida (dentro de sus límites) de lo que podría parecer en primera instancia. Un vehículo para que Guy Pearce se luzca como héroe de acción y Maggie Grace haga lo propio como bonito cuerpo florero, y consiguiendo un inusual calado en cintas de este tipo que además dejan un agradable sabor a cine de acción noventero.

Título Original: Lockout Director: James Mather y Stephen St. Leger Guión: James Mather, Stephen St. Leger y Luc Besson Música: Alexandre Azaria Fotografía: James Mather Interpretes: Guy Pearce, Maggie Grace, Peter Stormare, Tom Hollander, Joseph Gilgun Distribuidora: Aurum Fecha de Estreno: 15/06/2012