Isabel de Ocampo ya habló del tema de la trata de blancas en el corto Miente el cual le valió un Goya al mejor cortometraje. Para su primer largometraje vuelve a retomar el mismo tema, cambiando en esta ocasión Europa del Este por Sudamérica. Lo hace, por desgracia, con mucho menos tino que en su anterior trabajo, dónde en apenas quince minutos era capaz de comprimir una historia que enganchaba y estremecía al espectador sobre todo en su recta final.

Evelyn se encuentra dos problemas, el primero es la de encontrarse con un espectador que ya se las conoces todas y no es fácil de impresionar y que conoce a la perfección un tema que ha visto en otras películas como Lilya Forever, en series como Matrioshki o incluso en la española Crematorio. Con todas estas cartas en contra la película debería haberse atrevido a ser más rompedora, desagradable si cabe, en momentos existe una necesidad de impresionar al espectador que la película nunca llega a cumplir, todo queda muy light y desaborido, como si la realizadora nunca se atreviese a ir un paso más allá y crear malestar en un espectador que en ningún momento se siente implicado en un testimonio que parece ser hasta pusilánime con los villanos de la historia y hace que esa situación no parezca la mitad de horrorosa de lo que se pretende.

El cine social además tiene un problema importante, es muy pequeña la línea que cruza la denuncia de la historia y aquí todo acaba cayendo del lado de la denuncia. En ningún momento me siento con la sensación de que exista por parte de la realizadora una intención de contarme una historia, si no de mostrarme un problema para que me indigne y me cabreé con lo que estoy viendo en la pantalla, pero de nuevo, sin hacer que en ningún momento llegué a implicarme con sus protagonistas y haciendo que mi interés decaiga considerablemente.

Es cierto que existe una segunda intención y es la de abordar la pérdida de identidad en las mujeres que son forzadas a esta práctica, pero todo está narrado de una manera exageradamente torpe, es imposible tomarse en serio las surrealistas salidas de cuerpo o ese encierro al que la protagonista se ve sometida. Sumado a algún personaje bastante ridículo como la compañera de habitación de la protagonista, en ningún momento la película consigue acabar de dar ese paso a adelante y contar algo más.

En Evelyn hay ideas buenas, pero se acaban perdiendo del todo al carecer de la fuerza necesaria para contarlas y para distinguirse del resto, puede que sirva como un largo anuncio para concienciar al espectador de un problema sabido por todos y que parece que se opta por ignorar, pero sus valores cinematográficos se quedan en nada. Y si Evelyn trata de no perder nunca su identidad y no convertirse en Jazmín. Evelyn, como película, carece de cualquier tipo de identidad que la permita distinguirse.

Título Original: Evelyn Director: Isabel de Ocampo Guión: Juanma Romero Música: Antonio Escobar Fotografía: José David Montero Interpretes: Cindy Díaz, Adolfo Fernández, Agnes Kiraly, Guadalupe Lancho, Pilar Ordóñez, Javier Sanz, Sveta Zhukovska Distribuidora: Alta Films Fecha de Estreno: 08/06/2012