Para muchos cinéfilos la película más popular sobre la II Guerra Mundial es Salvar al soldado Ryan (Steven Spielberg, 1998) pero su favorita siempre será La delgada línea roja (Terrence Malick, 1998). La visión del conflicto bélico y sus desgarradoras consecuencias fueron retratadas a través del ojo de Terrence Malick y la óptica de John Toll (director de fotografía) como nunca antes se había visto. La capacidad de Malick para captar la esencia de la vida es algo mayor incluso que la propia representación de la vida misma. Esa cinta supuso su regreso al cine después de 20 años, desde entonces sí se ha prodigado más a menudo, pero es ahora cuando regresa a un tema ya conocido por él, para contarnos una historia desconocida sobre otro tipo de héroe, el que apela a la razón y al corazón por encima de todo.

Malick narra un relato sobre el poder de la fe y sus consecuencias desde la figura anónima de Franz Jägerstätter, un humilde padre de familia que vive con su mujer y sus tres hijas en la granja alpina de Sankt Radegund, Austria y es llamado a la filas para defender al bando de Hitler en la IIGM. La historia de Franz no es la del primer objetor de conciencia del mundo, pero sí la del primero del bando alemán que al menos se haya conocido. Su fuerte respeto por la vida humana y su férrea fe en Dios le impidieron jurar lealtad a Hitler y arrebatar la vida en su nombre, por ello fue desterrado, repudiado, encarcelado y ejecutado.

Vida oculta además de ser un homenaje a la figura de este atípico héroe, es una nueva declaración de intenciones firmada por uno de los autores más importantes y reputados de la Historia del cine. Es una película de una belleza apabullante (tal y como nos tiene muy bien acostumbrados Malick) que muestra una historia inaudita de una forma única y brillante. Las reglas del Cine están para romperlas y Malick lo ha hecho (para muy bien) desde su portentoso debut con Malas tierras (1973), su descarnada y lumínica manera de filmar la vida y la naturaleza como un uno, vuelve a estar presente en su última película.

Su primera y poderosa hora de metraje nos regala una de las experiencias más bellas e incontestables del cine de este siglo, mientras que a la vez que las consecuencias de la decisión tomada por Franz empiezan a tomar forma, la cinta se vuelve algo más densa en su desarrollo marcadas principalmente por la reflexión durante el tiempo que nuestro protagonista se encuentra entre rejas esperando su muerte. La absolución como tal no llega, ni para Franz, ni para el espectador, pero Malick siempre se ha caracterizado por ser un autor excepcional que trabaja al margen de todo y de todos y en Vida oculta lo vuelve a confirmar y regala a su protagonista la única absolución que él necesita, la de Dios, porque para algunas personas no hay nada más grande que eso y desde ese punto de vista, esta cinta tiene uno de los finales felices más bonitos rodados jamás. Porque después de todo ¿quiénes somos nosotros para decirle a Malick si su película es demasiado larga? cuando entras a una película de él sabes perfectamente donde te metes y que si conectas con lo que te está diciendo, tendrás la suerte de vivir una experiencia cinematográfica única y preciosa (y para mí, así ha sido).

Vida oculta está protagonizada por August Diehl, Matthias Schoenaerts y Valerie Pachner, en unas interpretaciones muy honestas y etéreas. Aunque como suele ocurrir en el cine de este autor, la nota aparte la requiere siempre el apartado visual y sonoro. La cinta cuenta con la dirección de fotografía de Jörg Widmer, buen discípulo del genio Emmanuel Lubezki o del propio Malick ¿porque quién formó a quién? sea como sea, el resultado es increíblemente portentoso. Además cuenta con una inspiradisima banda sonora a cargo del sensacional James Newton Howard que hace uso de unos violines que literalmente te acarician el alma, razones más que suficientes para adentrarse en en la cinta más personal de Malick hasta el momento.

Vida oculta es una acongojante obra maestra que apela a la razón y al corazón como valor valiente y universal que nos recuerda que la vida es el mayor regalo que se nos ha podido dar nunca. Un regalo que nadie es capaz de representar como lo hace Terrence Malick, algo por lo que deberíamos estar eternamente agradecidos.

Título original: A Hidden Life Director: Terrence Malick Guión: Terrence Malick  Música: James Newton Howard Fotografía: Jörg Widmer Reparto: August Diehl, Matthias Schoenaerts, Valerie Pachner, Michael Nyqvist, Jürgen Prochnow, Bruno Ganz, Martin Wuttke, Karl Markovics Distribuidora: 20th Century Studios Fecha de estreno:  07/02/2019