Sony llevaba tiempo sin rentabilizar una saga fuera de los muy marcados parámetros de Spider-Man, de la que gran parte del mérito es de Marvel Studios. Pero tras algún intento que otro poco explotado ha logrado crear aquello que estoy seguro será su gallina de los huevos de oro, una saga de “terror” para todos los públicos. Y es que si algo juega a favor de Escape Room es que abarcara un ratio de público objetivo comprendido entre los 8 y los 80 años, porque exactamente igual que ocurre con los juegos de mesa de Falomir, esta película es un entretenimiento estupendo pensado para cualquier miembro de la familia y sobre todo en cualquier edad.

A priori la elección del director a cargo del proyecto era cuanto menos atractiva. El curtido en el género del terror Adam Robitel venía de pasar sin mucha pena ni mucha gloria a cargo de la cuarta y última entrega de la saga Insidious con Insidious: La última llave, pero tenía en su haber la muy escalofriante The Taking of Deborah Logan (2014) lo que hacía que los fans del género puro afilasemos nuestros dientes. Pero contrariamente a lo que el fichaje del director parecía, el nuevo proyecto de Robitel era un muy bien pensado ejercicio de género que se aleja del terror y se acerca a eso que hoy en día se puede conocer como terror mainstream, o lo que es lo mismo: algún sustito que otro pero nada de sangre ni escenas desagradables para que todo el mundo pueda verla sin problema.

Pocas veces queda tan patente la intención de un gran estudio detrás de un proyecto como en el caso de Escape Room. La cinta funciona prácticamente bien sin descarrilar de principio a fin. Presenta a un grupo de diferentes personajes que representan a su vez diversos estratos sociales, que se ven inmersos en un juego mortal que se esconde tras el pretexto de una simple empresa generadora de escapes rooms cualquiera. Una moda que cada vez se manifiesta más y que indudablemente hace las delicias de todos aquellos ávidos de emociones fuertes y de elaborados juegos de estrategia. Curiosamente esta no es la primera vez que el cine trata de aprovecharse del fenómeno de este tipo de juegos, en el año 2007 los directores Luis Piedrahita y Rodrigo Sopeña llevaron a la gran pantalla la inquietante La habitación de Fermat. Un ejercicio de thriller de estrategias que a diferencia de Escape Room era más matemático y cruel en su planteamiento y desarrollo.

La resolutiva fórmula que plantea Escape Room es una mezcla de Saw (James Wan, 2004) + Destino final (James Wong, 2000) + The Game (David Fincher, 1997) y del mismo modo que lo hacían estas películas (que conscientemente homenajea) juega con el concepto de lo inesperado como gancho para ir de un escenario a otro en el que las reglas cambian constantemente sembrado el pánico y el desconcierto. Además y cómo no, planta las semillas para lo que indudablemente será una saga que funcionará hasta ser prostituida y maltratada del mismo modo que lo fue Destino Final y Saw.

Aparentemente Escape Room lo tiene todo para ser un éxito de taquilla. El terror no puede ser más rentable y si a eso le añades la moda generacional de jugar a las escapes rooms, todo debería estar hecho, aunque con el público nunca se sabe. Estamos en unos tiempos en los que según muchos, el exceso de lo políticamente correcto se está cargando cosas que antes funcionaban sin ofender ni atentar contra los principios de nadie, pero quizá en el terror la taquilla reacciona de forma más permisiva. La cinta es un muy digno entretenimiento que consigue mantener al espectador atento en todo momento a los infinitos giros a los que la trama está supeditada sin perder un ápice de su interés, hasta que llega el final y se hace demasiado evidente la intención de impactar con un giro de guión que imposibilita cualquier verosimilitud al respecto.

Escape Room es un ejercicio de thriller perfectamente bien ejecutado, a mi modo de ver se hubiese agradecido algo más de realismo y sangre sin necesidad de llegar al torture porn y eso la hubiese hecho redonda, pero aún así es cien por cien recomendable como disfrute palomitero.

Título original: Escape Room Director: Adam Robitel Guión: Maria Melnik, Bragi F. Schut  Música: John Carey, Brian Tyler Fotografía: Marc Spicer Reparto: Taylor Russell, Deborah Ann Woll, Logan Miller, Tyler Labine, Jay Ellis, Nik Dodani,Adam Robitel, Kenneth Fok, Jessica Sutton, Vere Tindale, Cornelius Geaney Jr. Distribuidora: Sony Pictures