Horas antes del comienzo, la persona que escribe estas apesadumbradas letras subió a su cuenta personal de Instagram unas historias bastante enfadada, y es que por primera vez en más de veinte años me planteaba no ver la ceremonia y dormir las horas necesarias que cualquier ser humano necesita.

Han sido muchos los rumores que han circulado sobre la fiesta celebrada este pasado domingo; la incorporación de más de mil nuevos académicos, la ausencia de presentador o la sorpresa de quién sería maestro de ceremonias, y por último pero no más importante, el horrible anuncio de que categorías tan importantes como fotografía o montaje serían entregadas en medio de los cortes publicitarios. Hecho que sirvió para construir algún que otro chascarrillo. Si a esto le sumamos el poco nivel de algunas nominadas pueden imaginar la apatía que sentía al sentarme más de tres horas frente al televisor a eso de las dos de la mañana, este sentimiento ha sido compartido por muchos otros amantes del séptimo arte, y la mayoría hemos quedado desencantados con una ceremonia que parecía regirse por un mero y aburrido protocolo. Nada o poco tuvo de divertido lo que pasó el domingo.

No es sólo que los chistes brillasen por su ausencia, la falta de presentador también se notó a la hora de ejercer como hilo conductor a la gala. Un monótono altavoz anunció los presentadores y categorías durante toda la noche, muchos de los entregadores fueron nuevas promesas o personas que pillan por sorpresa al acérrimo espectador. Estas torpezas no se habrían perdonado pero quizás habrían pasado por alto si la entrega de estatuillas hubiese tenido algo de sentido… No fueron pocos los memes que se hicieron al saber que Bohemian Rhapsody ganaba el premio a mejor montaje, el premiado es compositor musical y reconoce ver la edición como un pasatiempo. Este biopic de director fantasma consiguió llevarse nada menos que cuatro estatuillas. Black Panther aglutinó llevo tres premios, en algunos ganando a esa increíble obra que resulta ser La Favorita, la película de Lanthimos sólo consiguió el galardón a mejor actriz para Olivia Colman, merecido pero triste si tenemos en cuenta la edad y trayectoria de Glenn Close, su competidora directa por su papel en La buena esposa.

Poco riesgo y cierto olor a naftalina podrían resumir lo ocurrido el pasado domingo. Roma se llevó mejor película extranjera pero la academia no le concedió mejor película. A lo mejor a modo de reprobio, como diciendo a los de Netflix; os aceptamos en nuestra fiesta pero tampoco os subáis a la parra. Mientras la gala se celebraba, Netflix lanzó un teaser de su nueva obra magna The Irishman, nuevo film de Martin Scorsese que contará con Robert De NiroAl Pacino y Harvey Keitel. No sabemos si por no conceder demasiado a la producción que pudo verse vía streaming o si fue simplemente el ineficaz sistema de votación, pero desde hace años los académicos puntúan de orden ascendente a descendente y esto ha provocado que ganen películas que han quedado con notas de corte medio.

Es poco o nada lo bueno que puedo resaltar de la gala, y es que cuando veía el monólogo inicial de Amy Poehler, Maya Rudolph y Tina Fey ya sabía que eso era lo mejor que iba a pasar. Desde aquí sólo puedo esperar que la academia haga acto de conciencia y vuelva a respetar el sacro cine, y sino a tomar por saco su fiestecita hollywoodiense.

Artículo escrito por Isabel García