Nunca he sido un seguidor de los Power Rangers. Alguna vez me cruzaría con la serie cuando era pequeño, pero jamás sentí la mínima emoción por lo que ese universo suponía. Así, el anuncio de una nueva película de la franquicia no pudo serme más indiferente, aunque algún que otro poster me provocó la curiosidad de si iba a ser otro blockbuster del montón o se iba a diferenciar y tirar por un estilo más cercano a Chronicle. Esperaba que ocurriera lo segundo, claro, ya solo fuera por disfrutar de un pequeño soplo de aire fresco en el terreno de las grandes producciones, que últimamente nos dan más disgustos que alegrías.

La respuesta corta es que, efectivamente, estamos ante otro blockbuster del montón que se ve corrompido en su acto final en pos de mostrar una batalla con muchas explosiones y demostrar músculo económico, pero vayamos a la respuesta larga, porque Power Rangers bien podría haber sido otra cosa. Y es que esta película, a pesar de partir de una franquicia que, por lo que sé, había que tomarse con bastante cachondeo, quiere ser seria en el desarrollo de sus personajes. Nos encontramos con cinco protagonistas inadaptados que, por hache o por be, se han visto confinados en una escuela para adolescentes problemáticos y que, por azares del destino, acabarán convertidos en un grupo destinado a salvar el mundo de una malvada villana que acaba de resucitar (interpretada por una pasadísima Elizabeth Banks). Cada uno de ellos tiene diferentes problemas personales, algunos en casa, otros todavía buscan quiénes son en el mundo, y el caso es que la película intenta crear dinámicas entre ellos; una especie de El club de los cinco superheróico en el que, al menos en la primera mitad, se priman más las relaciones que el componente fantástico que, tarde o temprano, sabemos que nos va a explotar en la cara.

Tampoco quiero decir con esto que consigan componer grandes personajes, pero deja claro que Power Rangers quiere ser una película con más chicha de lo que se pudiera suponer; en un inicio se aventura a ser un drama de gente apartada que encuentra en el sitio más inesperado una causa común que les hará unir fuerzas. Sin embargo, poco a poco todo esto se va derrumbando bajo el peso de lo inevitable: estamos ante un blockbuster para todos los públicos y la mayor parte del Hollywood actual cree que para conectar con dicha masa abstracta hay que meter chistes de Primero de Humor y dejar de lado los dramas humanos para, en fin, entregar las armas (o, mejor dicho, cogerlas) y ponerse a repartir leñes. Algo coherente por otro lado, que no hay que olvidar que estos son los Power Rangers, pero es una pena teniendo en cuenta lo visto en la primera mitad: lo que apuntaba a una dinámica de grupo interesante se acaba convirtiendo en lo mismo de siempre; los dramas personales se olvidan y se da paso a una última media hora llena de robots, cosas volando por los aires y bostezos provenientes de una acción dirigida sin el mínimo pulso y la más convencional de las resoluciones. Si hasta tienen que echar mano de una canción de Kanye West para darle emoción, maldita sea.

Quien sienta nostalgia por la franquicia se verá recompensado con detalles y momentos concretos que le transporarán a aquellos años, solo que ahora con más dinero, más brillo en los trajes y un poco más de todo. Por mi parte, lo único que he sentido ha sido tedio ante el mismo espectáculo de siempre; y quizá era lo esperable y coherente por parte de una película cuyo título es Power Rangers, pero entonces no tiene ningún sentido que en la primera mitad del filme sí haya intenciones de contar algo, de crear una conexión con esos personajes y de no entregarse al esquema de películas de orígenes convencional. Lo acaba siendo, por supuesto. Tiene hasta escena poscréditos, para que nadie dude de las intenciones del estudio: hacer una gran saga, exprimir la nostalgia y crear nuevos adeptos a una franquicia que podía haber dado aquí un paso adelante en su complejidad, pero que acaba siendo otro circo más salido de un Hollywood sin ideas.

Título original: Power Rangers Director: Dean Israelite Guión: John Gatins Música: Brian Tyler Fotografía: Matthew J. Lloyd Reparto:   Dacre Montgomery, Naomi Scott, RJ Cyler, Ludi Lin, Becky G., Elizabeth Banks,Bryan Cranston, Bill Hader, Matt Shively, Cody Kearsley, David Denman Distribuidora: eOne Films Fecha de estreno:  31/03/2017