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La escena indiscreta – Martyrs

 

“¿Qué hay después de la muerte?” es posiblemente una de las preguntas que la humanidad más veces se ha planteado a lo largo de la historia. El hombre como ser transitorio en este mundo ante el temor de un final inevitable continuamente ha intentado buscar una esperanzadora respuesta que de sentido a la vida terrenal. En torno a esta pregunta trascendental gira el argumento de Martyrs (2008), obra cumbre del cine de terror extremo francés. Terror psicológico, violencia explícita y un trasfondo pseudoreligioso hacen de ella una de las mejores películas de género de la historia.

Convertida en obra de culto -y precedida por un polémico estreno en el Festival de Cannes- la segunda película de Pascal Laugier narra la historia de un grupo de personas pertenecientes a una sociedad secreta (con sus prácticas ocultistas recuerda bastante a la Orden Negra encabezada por Heinrich Himmler) que a base de brutales actos de tortura crearán mártires (testigos en griego) con la creencia de que con su sufrimiento descubrirán los secretos que se encuentran después de la muerte.

La impactante escena a analizar es la que da fin a la película. En ella Mademoiselle, tras escuchar el testimonio de la joven protagonista tras alcanzar el estado de éxtasis y convertirse en una mártir, como líder de la sociedad secreta reúne a los demás componentes para comunicarles la respuesta que habían estado buscando durante infinidad de años, pero antes de compartir con ellos la “verdad” se suicida.

Es un final con innumerables interpretaciones, en el que el espectador no llega nunca a conocer el testimonio de la mártir, y que siembra la duda en nosotros del por qué Mademoiselle se quita la vida. Podemos pensar que lo hace porque tras escuchar lo que hay al “otro lado” descubre que es mejor que la vida terrenal y egoístamente decide guardarse el preciado secreto, o porque simplemente la mártir le confiesa que no hay nada después de la muerte y sin esperanza alguna elige quitarse la vida ya que se ha dado cuenta de que ésta carece de sentido.

La pregunta “¿Qué hay después de la muerte?” seguirá sin respuesta y únicamente la conoceremos cuando nos llegue la hora. Hasta ese momento y como dice Mademoiselle en sus últimos segundos de vida: Sigue dudando.

Sobre Pablo Muñoz

Pablo Muñoz
Tengo la suerte de haber nacido en una familia que ama el Séptimo Arte. Prácticamente me crié en una sala de cine, entre el olor a palomitas recién hechas y el sabor de una coca-cola. De pequeño me enamoré de Alien y Tiburón, dos grandes referentes que han marcado mi vida cinéfila. Apasionado del género de terror. Por culpa de Lars Von Trier ahora tengo menos fe en la humanidad, menos mal que siempre está Pixar para devolverme la ilusión.
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