MAGIC MIKE XXL

Me imagino a los responsables de Magic Mike XXL preguntándose a sí mismos qué es lo que pudo haber gustado tanto al público de la primera entrega. “Los números de baile” dirían la mayoría. “De acuerdo. Pues hagamos una película sólo con eso”. Y así lo hicieron. Abandonaron cualquier intento por crear una historia sustanciosa, con un fondo que fuera al menos interesante, y se centraron únicamente en el baile porno-erótico. De esta manera Magic Mike XXL se une desde ya al selecto grupo de las secuelas innecesarias, al de las segundas partes que tienen como único objetivo ganar dinero a costa de un entretenimiento burdo y simplón. Me consuela saber que probablemente ya no tendremos que sufrir nuevas entregas de esta historia que inició y cerró tan bien Steven Soderbergh en 2012… Algo es algo.

Tras los más de 167 millones de dólares que recaudó la primera entrega, era de esperar que llegara una segunda parte que nos contara algo más de los Reyes de Tampa. Esta nueva aventura, que contaba con las ausencias de Matthew McConaughey, Alex Pettyfer y Cody Horn, pilares de la entrega anterior, se dejaba en manos de Gregory Jacobs (Escalofríos, 2007), asistente de dirección de Soderbergh en la primera cinta. Y aunque el resultado es bastante decepcionante en comparación con la primera es cierto que la película tiene varios puntos positivos: en primer lugar, sabe cómo hacer frente a la desaparición de tres de sus personajes más importantes, y lo hace porque es consciente de que en esta historia no hay hueco para ellos; y en segundo lugar, es francamente divertida. En esta ocasión se aboga más por la camaradería y el colegueo entre los bailarines y eso hace que el visionado sea mucho más llevadero. El problema es que esto puede funcionar en momentos puntuales pero sustentar un largometraje en números de bailes puede ya no sólo agotar, sino también exasperar.

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Tres años después de que Mike se haya retirado de la vida de stripper cuando estaba en la cresta de la ola, los restantes Reyes de Tampa están también a punto de tirar la toalla. Pero quieren hacerlo a su manera: tirando la casa por la ventana en una última representación por todo lo alto en Myrtle Beach, con el legendario Magic Mike compartiendo el escenario con ellos. De camino hacia su último espectáculo, con paradas rápidas en Jacksonville y Savannah para saludar a antiguos conocidos y hacer nuevos amigos, Mike y los chicos aprenden algunas cosas nuevas y se deshacen del pasado de maneras muy sorprendentes. 

Supongo que este largometraje funcionará muy bien con la gente que espere lo evidente: espectáculo musical, coreografías sensuales, mucho músculo y poca trama sustancial. El problema es que si se ha visto la primera película es difícil esperar sólo eso. En la película original Soderbergh no sólo ofrecía espectáculo a costa de sus fornidos actores sino que hacía un recorrido interesante por el ascenso a la fama, los vicios, los sueños, la amistad… Aquí todo eso desaparece en detrimento de los números de baile. Imagino que la historia de interés se agotó en el preciso instante en que aparecieron los títulos de crédito finales de la primera entrega pero después de todo esperaba que en esta secuela quedara algo de esa destreza mostrada por Soderbergh en Magic Mike. A cambio encontramos un filme que apuesta todo a la estética de los bailes y que no ofrece ningún tipo de reflexión mínimamente interesante al espectador, que se tiene que conformar con lo bien coreografiados que están algunos de los números que se nos muestran (chapeau por Channing Tatum y sus bailes en la casa de “Rome” y en la convención final).

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No negaré lo evidente: se trata de un producto muy entretenido, que entre baile y baile no da respiro al espectador, y que posee algunos momentos realmente hilarantes (el baile de Joe Manganiello en la gasolinera es una de las escenas más geniales que he visto en los últimos meses). Además, la química entre los actores, que tienen mucho más protagonismo en esta ocasión, también contribuye a que todo resulte más ameno, y aunque no llegamos a conocerlos como se merecen (es una pena que personajes tan interesantes se desperdicien de esta manera) se agradece que se nos muestre algo de su personalidad.  

En definitiva, Magic Mike XXL puede ser un producto muy disfrutable para aquellos que vayan a las salas con el único fin de recrearse la vista con los actores protagonistas y, por tanto, tengan las expectativas muy bajas. Pero frustrará a todos los que busquen una historia un poco trabajada detrás de esos cuerpos bonitos y esos bailes tan impresionantes.

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Ficha técnica:

Título original: Magic Mike XXL Director: Gregory Jacobs Guión: Reid Carolin, Channing Tatum Fotografía: Steven Soderbergh Reparto: Channing Tatum, Matt Bomer, Joe Manganiello, Kevin Nash, Adam Rodriguez, Gabriel Iglesias, Elizabeth Banks, Donald Glover, Amber Heard, Andie MacDowell, Jada Pinkett Smith, Michael Strahan Distribuidora: Warner Bros. Fecha de estreno: 10/07/2015