Si no entramos en esta… ¡Vamos!”. Así empezaba la primera cola que hice en Cannes, había llegado con más de una hora de antelación a la sesión de la primera de tres películas que iba a ver. Era el décimo de la cola, claro que iba a entrar.

No entró ni el primero. Sabía que en Cannes había un sistema de clases con las acreditaciones: Los amarillos entramos los últimos, los rosas y blancos tienen preferencia y en las salas en las que se proyectaban las películas de hoy, hasta que el último de esos pesos pesados no entrase, ni abrían para la plebe. Eso sumado a que en una de las salas apenas entraban 250 personas, hizo que fuese tarea imposible ver las tres que proyectaban hoy.

Volví a hacer colas de hora y media y dos horas sin resultado. Al menos se hicieron amenas pues la compañía era inmejorable y además se conoce a gente con la que compartes tu pasión.

Paseé por el Marché du Film, donde los países intentan vender películas de dudosa calidad a juzgar por las joyitas de pósters que por ahí se mostraban.

Finalmente, en la última sesión del día logré entrar de los primeros y coger un buen sitio para ver la nueva película del director de Gomorra, Matteo Garrone.

The tale of tales de Matteo Garrone

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El director italiano tenía ante sí la difícil tarea de retratar tres cuentos de Giambattista Basile, en los que se basa, como dicen los créditos finales, de forma libre. Garrone opta por darle una conexión temática y alejarse de una posible unión tonal entre los distintos relatos que nos va mostrando.

Salma Hayek interpreta a la Reina de Selvascura, que hará todo lo que esté en su mano para tener un hijo propio. El Rey de Roccaforte, Vincent Cassel, está obsesionado con el sexo y las mujeres y Toby Jones, el dueño de Altomonte, con un pequeño animal que le traerá problemas con su hija.

El orden de introducción en la película es el mismo que os acabo de exponer, siendo el relato de Hayek el más serio y arraigado a una película fantástica, poblada de magos, criaturas y hechizos. Al inicio parece que el film jugará con la sátira y la autoconsciencia pues los primeros minutos pueden parecer demasiado sobrios e impostados, con diálogos que casi comentan sobre los que ya hemos visto en otras películas de este estilo.

De la sección de Hayek destacaría el uso de los colores en sus primeras escenas, pues cuando la Reina sigue sin conseguir cumplir su deseo estará siempre vestida de negro y sólo una vez  consumado llevará algo de color en sus ropajes. Otro de los puntos positivos es el uso de efectos prácticos para los monstruos que pueblan la película, consiguen darle un toque añejo, de rareza, de antigüedad que le viene de perlas. Me ha hecho acordarme de El Hobbit pues hay una serie de planos paisajísticos que podrían pertenecer perfectamente a la trilogía de Jackson aunque Garrone le gana la mano en el diseño de las criaturas.

Garrone sabe que esa historia es la más dramática y cuidará más el lenguaje audiovisual, cortando un plano mantenido justo cuando quiere mostrar a un personaje de una clase social baja, aunque esté espacialmente con la realeza y podríamos haberla visto si la cámara hubiese seguido su curso.

Pero hay dos historias muy diferentes que contar, le sigue la de Cassel, donde el filme llega a sus cotas más altas de rareza,  siendo la de Toby Jones la más cómica y la que produce el cambio tonal más brusco.

La sección de Jones es tan ridícula que da la impresión de que sólo funciona gracias al maravilloso trabajo del británico ya que debe entrelazarse con la seriedad de las otras dos. Sin embargo, aunque durante la mayor parte del relato sea un tono cómico que funciona a las mil maravillas, se pudieron llegar a escuchar carcajadas, su final acabará siendo el más sangriento de todo. Quizás era el precio que tenía que pagar por ser siempre el tercero y tener que cerrar la película. Aún así su conclusión sorprende con una idea feminista y agresiva bastante estimulante.

Desplat logra una vez más composiciones muy potentes que quizás se excedan en los momentos melodramáticos.

La unión temática llegará cuando nos demos cuenta de que en las tres historias la realeza buscará, o encontrará, a través de la magia, eso que deseaban con todo su ser. Sin embargo se darán cuenta de que el precio a pagar será equivalente a su obsesión.

The tale of Tales quiere ser seria y divertida a la vez, juguetona y sobria, fantástica en el encuadre y realista en el sentimiento, y eso es algo demasiado complicado, sobre todo debido a los cambios de tono y a lo poco interesante que te puede resultar alguna de las historias.