CINDERELLA

Tras el éxito de la Alicia en el país de las maravillas de Tim Burton, los estudios se lanzaron como locos en busca de la nueva gallina de los huevos de oro. Parece ser que esta se hallaba en un terreno que apenas se había explorado como el de los cuentos clásicos. Desde aquella Alicia, a las posteriores adaptaciones de La bella durmiente, Jack y las habichuelas, Hansel y Gretel o Blancanieves, hemos podido ver que esto casi siempre fue un error mayúsculo. Pero con los buenos resultados en taquilla, aunque ninguno comparable al rotundo éxito del de la película de Burton, estaba claro que al terreno le quedaba mucho por explorar. Y es un error porque los mundos creados por gente como Charles Perrault o Los hermanos Grimm son absolutamente anacrónicos, provistos de un rancio colorido y un tono tan almibarado como tétrico difícil de alcanzar. Fue Disney la primera que se dio cuenta del potencial de estas historias, y lo hizo de la mejor forma posible, dándole vida con maravillosas obras de animación, que parecían las únicas capaces de alcanzar este tono.

Con el extraño rumbo que ha tomado la carrera de Kenneth Branagh, no resulta sorprendente que ahora se ponga detrás de las cámaras para trasladar el popular cuento europeo. Sin embargo, y tal y como ocurría con Thor, hay algo en el fondo de la historia que no la aleja demasiado de las obras clásicas de Shakespeare con las que el británico comenzó en la gran pantalla. La historia de Cenicienta es por todos conocida, como ocurría en la maravillosa versión que Disney realizó en los años 50, la base de la historia está en la versión escrita por el francés Charles Perrault, quizá el mayor exponente del cuento de hadas clásico.

Lo bueno que tiene esta versión de Cenicienta, en comparación con otras adaptaciones que hemos visto durante los últimos años, es la completa consciencia de su propio ser. Sí, la película de Branagh es cursi, pero se regodea dentro de su propia cursilería, también tiene cierto toque rancio, inevitable en una historia donde el mayor objetivo de la mujer es casarse con un príncipe, pero tiene el suficiente talento para mofarse de ello. Todo esto consigue que esta Cenicienta tenga un toque absolutamente kitsch que permite que su goce sea completo. El simple hecho de no pretender jamás ser más de lo que puede llegar a ser, la insipidez de un guión que simplemente se limita a avanzar melifluamente a través de una historia de sobra conocida por el espectador acaban por ser puntos realmente a favor.

CINDERELLA

Y es que en esta Cenicienta, ni siquiera existen los regodeos estéticos, como decíamos, al fin y al cabo Branah es un director de alma bastante clásica. La dirección estética de la película es apabullante, un gozo para la vista, pero Branagh nunca busca subrayarla, deja que forme parte natural de la historia, un componente más en el que bien sabe que nunca debe centrarse. Mención aparte merece la madrasta a la que da vida Cate Blanchett, pese a lo divertido del rol, Blanchett sabe cuál es su lugar en la obra, su (requeridamente) excesiva actuación nunca rebasa los límites establecidos por la propia película. Se sabe la reina de la función y, sin embargo, entiende que no debe serlo.

Si hay una forma de justificar todo el aluvión de adaptaciones que nos han llegado y que nos están por llegar, esta se encuentra sin dudas en la Cenicienta de Branagh, la única de tantas adaptaciones que hemos visto estos últimos años que ha sabido entender a la perfección cuál era la única manera posible de trasladar estar historias a la gran pantalla en acción real. No, desde luego no es la mejor, la mejor se encuentra en la animación, pero parece que esto se queda escaso para nuestros días. Una pena.

3.5_estrellas

Ficha técnica:

Título original: Cinderella Director: Kenneth Branagh Guión: Chris Weitz Música: Patrick Doyle Fotografía: Haris Zambarloukos Reparto: Lily James, Cate Blanchett, Helena Bonham Carter, Richard Madden, Holliday Grainger, Sophie McShera, Eloise Webb, Derek Jacobi, Hayley Atwell, Stellan Skarsgård, Distribuidora: Disney Fecha de estreno: 27/03/2015

  • Anónimo Máximo

    “Es un error porque los mundos creados por gente como Charles Perrault o Los hermanos Grimm son absolutamente anacrónicos, provistos de un rancio colorido y un tono tan almibarado como tétrico difícil de alcanzar”

    Y así fue, queridos niños, como supe que el crítico de La Cabecita no había leído en su puta vida ni a Perrault ni a los hermanos Grimm, cuyos escritos, que recogen los cuentos populares europeos, y que se caracterizan por ser duros, sobrios, crueles y al mismo tiempo extremadamente hermosos, no hacen sino sintetizar con un talento único una cuentística desperdigada. Lo hacen, encima, del modo menos anacrónico posible, obviando la época en la cual ellos los investigaron, y dando pie tanto al inicio de la literatura comparada como al interés romántico por el pasado visto de forma documental. Vamos, es como si a “Obreros saliendo de la fábrica” se le llamase “forma burda y manifiesta de propaganda proletaria”.

    ¡Ojalá, queridos niños, sirva este comentario para que el crítico Juanma de Miguel (cuya crítica, por lo demás, es impecable) se los lea un poco, y los encuadre en su contexto romántico medieval, y sea capaz de entender cómo la cultura de masas -el abyecto Disney a la cabeza- logró domesticar los cuentos hasta convertilos en un narcótico para infantes rebeldes!

  • Pía Ortiz

    Estuvo muy bonita!! Es muy bella la actriz pero me hubiese gustado otra con mejor carisma para esta gran historia. La Cenicienta ( les cuelgo los horarios de las próximas transmisiones hbomax.tv) la última adaptación de un clásico Disney con actores de carne y hueso es una obra preciosista que merece que la veamos. Sólo por su dirección artística, sus decorados y su maravilloso vestuario creado por Sandy Powell ya vale la pena invertir en esta pequeña joya que, a pesar de ser bastante fiel a la versión animada de 1950, incluye varios giros para hacerla atractiva para el público del 2015, además, no me dejaran mentir; las más grandes volverán a sentir la magia que cuando pequeñas les hizo pasar esta clásica y maravillosa historia que todos conocemos.