Los Oscar a los actores de reparto suelen ser los más bonitos de la carrera, y es que las películas las protagonizan unos pocos, pero todas ellas están llenas de magníficos secundarios. Pero este año no, o al menos eso parece. Si vemos todos los premios, salvo algunas excepciones como los Independent (donde Ruffalo y Duvall no podían optar), los BAFTA, en los que Steve Carell se coló como secundario, y los Critic’s Choice Award, en los que Josh Brolin por Puro vicio ocupó la sexta plaza, toda la carrera hemos visto a los mismos cinco nominados… y también al mismo ganador. Pero es normal, no sólo por el flojo nivel de la categoría, sino porque J.K. Simmons, más allá de tener ese perfil tan fácilmente premiable, algo siempre importante, regala también una de las mejores actuaciones de los últimos años. Pasemos a ver cómo se presenta esta categoría.

Edward Norton por Birdman

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Es la alternativa. Es el hombre que ganaría el Oscar si un cataclismo ocurriese y Simmons no fuera el ganador. Pero es imposible. Aunque a Norton no le faltan méritos en su tercera nominación, igual de merecidas que las dos primeras (soy de esos que piensa que uno de los más ultrajantes errores de la Academia fue premiar a Roberto Benigni por La vida es bella, en lugar de a Norton por American History X). Pero aunque no vaya a ganar, con lo que debemos quedarnos es con su vuelta, porque mucho se ha hablado del regreso de Michael Keaton, pero más importante es el de Norton, porque Keaton nunca fue un gran actor. Pero con Norton es diferente. Desde que sorprendiera en la fantástica La última noche de Spike Lee no le habíamos visto deslumbrar, hasta Birdman. Esperemos que se quede, este año no es el suyo, pero si vuelve a estar por el camino que nunca debió dejar, lo ganará pronto.

Ethan Hawke por Boyhood (Momentos de una vida)

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Es su segunda nominación al Oscar (la cuarta si contamos las conseguidas por los guiones de Antes del atardecer y Antes del anochecer), y aunque un servidor se erige como máximo defensor de esa joya que es Boyhood, debo reconocer que Hawke ha contado con el favor de estar en un año poco competitivo. No, no queremos decir que no esté fantástico, que lo está, pero al contrario que su compañera Patricia Arquette, el papel de Hawke goza de pocos de esos “momentos de Oscars” tan fáciles de premiar. La carrera de Hawke es extraña, si volverá a los premios es difícil de saber, el caso es que se ha sabido mantener siempre en un lugar más o menos visible durante cuarenta años. Si sigue cerca de la sombra de Linklater puede que algún día le llegue algún reconocimiento porque ahora mismo parece algo muy lejano.

Mark Ruffalo por Foxcatcher

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A Ruffalo se le empezó a reconocer tarde, al menos por parte de sus compañeros, y es que ya en el año 2000 vio como la crítica se rendía a su papel en Puedes contar conmigo, mientras que los compañeros de profesión pasaban de él. Al fin y al cabo, no era nadie. Tuvo que esperar hasta que hace un par de años le nominaron por primera vez por Los chicos están bien para situarse en el mapa, y ahora llega su segunda nominación. Es otro de los claros beneficiados por la ausencia de competición. Sí, Ruffalo está fantástico en Foxcatcher, pero la película de Miller ha sido la gran ignorada de la noche, su ausencia en la categoría principal es cuanto menos asombrosa y además Ruffalo se ve eclipsado por sus dos compañeros, que tienen papeles mucho más complejos, especialmente Steve Carell. Ruffalo tiene talento, y lo que es más importante, está sabiendo manejar su carrera a la perfección entre títulos mainstream como Los vengadores, obras más autorales e indies como ésta, e incluso se ha acercado a la televisión en busca de trabajos como el de The normal heart que sirven para dar prestigio. Siguiendo esta senda, no cabe duda de que Ruffalo se alzará con el Oscar más pronto que tarde, pero este año no.

Robert Duvall por El juez

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Si hablamos de grandes beneficiados por ausencia de competidores, tenemos que llegar ineludiblemente a Robert Duvall, la prueba más evidente de ello. Duvall no necesita presentaciones, 7 nominaciones y un Oscar, hace ya 30 años, por Gracias y favores. Embarcado en el fallido experimento de Robert Downey Jr. para volver a la senda de los premios con El juez (una cinta injustamente vilipendiada, que desde su formal convencionalismo, es mucho mejor que algunas nominadas de este año, y anteriores), Duvall está únicamente en la estela de los premios por llamarse como se llama y porque no había nadie más con quién rellenar el quinto hueco. A sus 84 años se ha convertido en el actor de mayor edad que ha conseguido estar nominado al Oscar (el quinto, si contamos a las actrices), así que parece bastante poco probable que vuelva a estarlo. Aún así, con actores de la talla de Duvall, cualquier papel con potencial podría ser una excusa suficiente para hacer que llegue a la tumba con dos estatuillas.

J.K. Simmons por Whiplash

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And the winner is… Simmons es uno de esos tipos que hizo fácilmente reconocible su rostro al aparecer como secundario en todas partes,. Fue entonces cuando llegó Sam Raimi con el J.J. Jameson de Spider-man y se convirtió en parte esencial de la cultura popular. Era fácil ver que Simmons era un buen actor, lo demostró sobradamente en sus colaboraciones con Jason Reitman (al cual ha mencionado en cada discurso, para recordar a sus colegas que el que otrora hiciera una película tan fantástica como Juno, sigue vivo), pero jamás nos imaginábamos que tras su tosco rostro se escondía el animal interpretativo que hemos visto en Whiplash. Se ha hablado injustamente de que su personaje es poco más que una versión musical de El sargento de hierro, y eso es injusto tanto para la cuidada elaboración del personaje, como para la matizada forma en la que Simmons le da vida. La suya es una interpretación visceral, de esas que salen de las entrañas. Se ha llevado todos los reconocimientos de la carrera, y se llevará también el Oscar, no hay otra opción posible.

Los olvidados

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Sencillamente no los hay. Como decíamos al inicio, no ha habido actores con fuerza para entrar, tan sólo Josh Brolin ha estado cerca de la nominación, pero aún así, se encontraba a años luz. Debo reconocer, además, que me apenó bastante ver como Paramount no apostaba por El jugador, una película realmente sencillita, pero que con la escasa competencia y la promoción pertinente, podría haber supuesto la tan ansiada nominación para John Goodman, pero parece que deberemos seguir esperando.

¿Quién ganará?: J.K. Simmons
¿La alternativa?: Los motivos más viables para que Simmons no gane el Oscar son el estallido de la III Guerra Mundial o una invasión alienígena que hiciera suspender la ceremonía.