FRANK (27)

¿Frank? ¿Pero quién diablos es Frank? Seguro que más de uno se lo habrá preguntado varias veces a lo largo de poco más de una hora y media que dura la nueva cinta de Lenny Abrahamson. Eso, y qué mezcla de opiáceos se ha metido el director irlandés para colocar como centro dramático de toda una película a un hombre con una cabeza de papel maché. Michael Fassbender (una vez más), es la clave. El versátil actor se cuela por los entresijos del líder de una banda británica alternativa que busca la inspiración para grabar su primer disco en un recóndito paraje en medio de la nada. Allí, y con la ayuda del nuevo miembro de la banda Jon Burroughs (Domhnall Gleeson), experimentarán un auténtico descenso a los infiernos (retransmitido públicamente, eso sí) para dar con la musa que les catapulte a la fama. El guión lo firman Jon Ronson y Peter Straughan.

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Todos somos un poco Frank. ¿Quién no ha vuelto del cole el día de carnaval y no se ha quitado el disfraz hasta el día siguiente? ¿O se ha perdido por el parque soñando que empuñaba una espada invisible? ¿Y los cientos de fans que se pegan en las convenciones nerds vestidos como sus héroes favoritos? Frank es todo. Y todo es Frank. Al final de la cinta llegas a comprender e incluso a emocionarte. Porque no quieres que ese hombre se vaya, como tampoco quiere el personaje de Fassbender, deshacerse de él. Frank es una reivindicación de lo diferente, de lo bizarro como vehículo a un autoconocimiento de la sociedad y por ende, del individuo. El personaje de Domhanall Gleeson dice en una ocasión que “Frank le recuerda al hombre elefante” y es justo ahí, cuando la película deja entrever la tesis sobre la que se sustenta el conflicto interno de Frank y en realidad, de todos los miembros de la banda. Incluso del espectador, que se sentirá invitado durante toda la cinta a involucrarse en el proceso creativo de un patito feo que se transforma en cisne, aunque el cisne sea puro artificio.

Puede llegar a resultar un tanto perturbador que la historia de Abrahamson beba de la de Christopher Mark Sievey, a.k.a Frank Sidebottom, cómico y músico británico que lideró la banda The Freshies a finales de los años 70. Como muchas veces la realidad supera a la ficción con creces, Abrahamson quiso darle una vuelta de tuerca y coloca a Frank en una época completamente diferente y sedienta de nuevos ídolos a los que venerar. Sobre todo por Internet. Quizá por ello Frank se siente tan atraído, pero reticente a la vez, por la idea de tener tantos seguidores, incluso mucho antes de tener finalizado su disco. El enfant terrible de la música se sincera en muchas ocasiones ante la cámara para brindarnos el lado más tierno de un hombre que resulta ser mucho más humano y real que la gente que le rodea. Hay algo de cómico en ver a Fassbender golpearse contra una columna y luego ser atropellado por un coche, pero también subyace en él un drama imperante. La soledad de su personaje es incontestable. Casi tanto como la gran mayoría de miembros del grupo, que conforman un mosaico paranoico y distópico de las diferentes maneras de abordar la creación, la música y la vida. Pero ninguno de ellos duda ante la idea de que Frank, es Frank. Y nunca se lo han cuestionado, simplemente es así y ya está. Como un cristiano afirma la existencia de un dios. Aquí pasa exactamente lo mismo. Como en La parada de los monstruos de Tod Browning, en la impronunciable banda Soronprfbs, Frank encuentra su sitio, el desfile en donde se siente cómodo. Y por más que Jon le empuje a la vida pública y mediática de Youtube, Twitter y conciertos de masas, él prefiere la comodidad de su cabeza de cartón. ¿Y quién puede culparle? En una humanidad cada vez más decadente lo de menos es llevar cubierto el rostro con papel maché.

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Frank no pretende ser popular, ni excéntrico, ni diferente. El simplemente sobrevive, como hacemos todos; a través de la música, de su banda, de la libertad de una casa de troncos en medio del campo, de sus acordes bizarros aporreados en un organillo. Frank es puro amor. La fotografía, el ritmo pausado pero a la vez asfixiante que le impregna Abrahamson en cada plano, la dirección de actores que convierten a Fassbender en una herramienta poderosísima para un guión que a veces peca de pretencioso pero que termina por partirnos en dos en la escena final del bar en la que todos se desgañitan cantando I love you all a pleno pulmón. Abrahamson ha sabido tomarle el pulso a un drama cuyo tono a veces se afina en la comedia, otras en el melodrama y otras en el costumbrismo de habernos adaptado a lo diferente. Probablemente a mitad de película queramos quitarle la cabeza a Frank para descubrir lo que hay debajo, pero realmente entiendes, que no importa. Lo de menos es quién es ese extraño hombrecillo, lo importante realmente es lo que nos quiere contar. Y francamente, al final resulta algo maravilloso. ¿Frank? ¿Quién demonios es Frank? Y qué más da.

Ficha técnica:

Título original: Frank Director: Lenny Abrahamson Guión: Jon Ronson, Peter Straughan Música: Stephen Rennicks Fotografía: James Mather Reparto: Domhnall Gleeson, Michael Fassbender, Maggie Gyllenhaal, Scoot McNairy, Lauren Poole, Hayley Derryberry, Mark Huberman, Travis Hammer, Matthew Page Distribuidora: Alimpro Pictures Fecha de estreno: 26/09/2014