El Festival de Venecia ha empezado. La Cabecita no estará presente en la Mostra, pero eso no impedirá que cada día os traigamos las impresiones de la prensa española como hicimos en el Festival de Cannes. La encargada de inaugurar el Festival ha sido Birdman, dirigida por el mexicano Alejandro González Iñárritu. La cinta ha logrado llevarse las alabanzas de todos los críticos y del público en general, convirtiéndose así en uno de los favoritos a los premios, destacando también en la actuación de Michael Keaton, quien puede ser el ‘come-back’ del año. Después de todas estas declaraciones, nos dejan con los dientes largos.

Birdman-Venecia

 

‘Birdman’, la nueva odisea de Alejandro González Iñárritu, retrata el frenético y extenuante Apocalipsis interior de una vieja estrella de cine atormentada por la egomanía. Concebido como un tour de force rítmico y estilístico –Iñárritu lleva hasta el infinito y más allá la idea de los falsos planos secuencia (digitalizados) de Alfonso Cuarón–, la película es un festival de pirotecnia actoral, un espectáculo pugilístico en el que diferentes parejas de actores se van turnando para poner en escena sus neurosis. De hecho, la película satiriza con brío –utilizando las formas de la comediascrewball– las miserias del mundo del espectáculo: un universo de criaturas tocadas por el ansia de reconocimiento que luchan por no perder el contacto con la realidad.

Manu Yáñez (Fotogramas)

Birdman aclara algo más sus intenciones en su subtítulo: La inesperada virtud de la ignorancia. Porque Keaton encarna a un actor, conocido por haber encarnado décadas atrás a un superhéroe —el hombre pájaro del título—, que afronta su debut en Broadway con una obra que él mismo dirige: la adaptación, su adaptación, de De qué hablamos cuando hablamos de amor, de Raymond Carver. Un escritor que es su obsesión desde que le firmara una servilleta deseándole suerte de joven en su futura carrera interpretativa. Al estrés de dirigir y protagonizar se añaden sus conflictivas relaciones sentimentales (con su exesposa, con su hija y con su actual pareja), y el duelo que afronta contra un joven e intenso actor de Hollywood, necesario para que la obra tenga tirón popular: ahí entra Edward Norton. Y todo ello en un plano secuencia, que acerca la película en su formato a La soga, de Alfred Hitchcock, aunque ese respeto espacial no se da en lo temporal, ya que condensa varias semanas de trama. Los duelos Norton-Keaton —verbales, psicológicos, incluso físicos, a tortas y puñetazos— echan chispas en la pantalla, que agradece ese choque. Porque uno quiere sacar adelante la obra y el otro apropiarse del talento circundante. A todo lo anteriorIñárritu le da su habitual pátina de trascendencia, aunque, por primera vez en su carrera, añade humor negro. El resultado ha sido recibido con aplausos.

Gregorio Belinchón (El País)

Vayamos preparando la lista de los nominados a los Oscar e incluyamos a Birdman, una tragicomedia sobre la soledad y el ego herido del ser humano narrada con mágica valentía. Además en un grandioso y único plano secuencia trucado, pero, que consigue meter al espectador en la mente delirante del protagonista y su desquiciada preparación de una obra de teatro frente de una banda de actores enloquecidos: Naomi Watts, Edward Norton y Emma Stone, en la piel de la hija toxicómana – la única lúcida del grupo-.

El festival de Venecia arranca con poderío con una película con tintes esperpénticos y una constante referencia a Cervantes (…) La Mostra no podía haber empezado mejor.

 María Guerra (La Script)

El resultado es una cinta febril que roza la obra maestra todo lo que dura su primera mitad. Es ahí donde el director se exhibe, liberado de muchos de los vicios del pasado, en toda su amplitud. Por primera vez, la caricatura no es una consecuencia no deseada del exceso emocional en el que naufragaban sus héroes (piensen en el personaje de Bardem en ‘Biutiful’), sino un ejercicio roto y desangrado de provocación guiado por la mano sabia de un Keaton irrenunciable. La vida, en efecto, como caricatura. Negra e insípida.

Las réplicas arrebatadas de Naomi Watts, Emma Stone, Zach Galifianakis, Andrea Riseborough y, sobre todo, un genial Edward Norton completan un panorama dramático tan claustrofóbico como impenitente. Gozoso, cruel y, definitivamente, sin plumas. No hay esperanza.

La segunda mitad de la cinta es otra cosa (…) cuando la aventura existencial del personaje se acerca y coquetea con un proceloso ‘ego-trip’ al abismo. Y, pese a ello, sin duda gracias a la distancia que proporciona las reglas de la comedia y merced al trabajo entre la excentricidad y la iluminación de Keaton, ‘Birdman’ vuela.

Luis Martínez (El Mundo)