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No me he leído la novela de Jonas Jonassonen la que se basa este tremendo exitazo del cine sueco. Tampoco había visto ningún tráiler ni leído sinopsis alguna. Lo único que conocía de El abuelo que saltó por la ventana y se largó era su título (que a su vez sirve de sinopsis si nos ponemos tiquismiquis) y que el actor del cartel parecía Joaquín Reyes sepultado en maquillaje para algún celebrities. Dos motivos lo suficientemente fuertes como para esperar una película, por lo menos, divertida y extravagante. Pero, a diferencia de su protagonista, la película se sube a la cornisa de la ventana, hace el tonto un rato y luego se vuelve a meter en casa no vaya a ser que se caiga y se desgracie.

El abuelo salta por la ventana y se larga el día en el que celebran su 100º aniversario, con toda la parafernalia que conlleva ser así de longevo. Podría decirse que se escapa debido a la inefable pesadez del individuo que le acecha en las sombras de su propio ocaso y le impide mudar la piel del espíritu una vez más y escapar de la mediocridad antes de abrir la puerta a la parca. Pero no nos engañemos. Se escapa porque es un tipo tremendamente raro, tirando a siniestro, que tiende la ropa con nudos porque la pinza la perdió hace tiempo. Que parece que a veces hay que recordar que esto es una comedia y no un tratado existencialista.

Dejando a un lado ese pequeño apunte, nos metemos de lleno en el viaje en el que se embarca Allan Karlsson. La historia transcurre en el presente a la vez que el abuelo nos cuenta sus batallitas de juventud, desde su nacimiento hasta la actualidad. Los flashbacks de su infancia no tienen miedo de mostrar situaciones descabelladas e hilarantes, con momentos muy bestias que encuentran la risa del espectador con facilidad. A su vez, la aventura del presente no tarda en verse salpicada por la locura que rodea al protagonista y se convierte en la mejor parte de la trama, superando en toda ocasión a los recuerdos históricos que se intercalan. Y esto es una pena porque, al convertirse en adulto, la biografía de este señor deja de ser tan divertida para intentar emular a nuestro querido amigo Forrest. No entiendo la necesidad de focalizar todas las acciones del protagonista en momentos históricos concretos, dando a entender que acontecimientos como la creación de la bomba atómica fueron gracias a él. Sería algo innovador y divertido si no estuviera hecho antes y mucho mejor en la película de Zemeckis. Obviamente, no es un plagio, y la originalidad es algo cada vez más difícil de conseguir pero, entonces, ¿por qué empeñarse tanto en remarcar estas partes de la historia? Admito que es gracioso ver a la caricatura de Franco bailar sevillanas pero, si se repite el mismo gag con el resto de personalidades que salen, acaba cansando.

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Todo esto lo único que consigue es robarle tiempo a la historia principal, la del presente, que resulta ser muy interesante y divertida, con personajes esperpénticos y exagerados que se persiguen y se matan como si de creaciones de Chuck Jones se trataran. Es en estos momentos donde la película brilla y encuentra su sitio, lejos de cualquier comparación odiosa, y hace honor a su título. Es cierto que, en el presente, el abuelo se limita a desencadenar los acontecimientos y luego a observar como las cosas pasan a su alrededor pero ahí es donde está la gracia, porque se comporta como lo haría cualquier otro hombre de su edad en medio de tan disparatado torrente de incidentes. Porque, siendo sinceros, el protagonista no tiene ningún tipo de carisma, por mucho que los flashbacks se empeñen en convencernos de lo contrario. De nuevo es irremediable acordarse del personaje de Tom Hanks: un tipo sencillo pero encantador, corto de mente y grande de corazón, que aquí se refleja en un tipo igual de limitado mentalmente pero, además, pesado y sin atractivo alguno para la historia o el espectador.

En definitiva, no estamos hablando de una mala película, ni mucho menos, sino de una cinta que, tal vez, es demasiado deudora con la novela original y no se atreve a ir un paso más allá, a mantener el listón tan alto como lo colocan las situaciones que vive Allan Karlssona sus 100 años de edad y que, en conjunto, son las que libran a la película de convertirse en una biografía fantástica más, pero sin la magia de Big Fish y la fascinación de Forrest Gump.

Ficha técnica:

Título original: Hundraåringen som klev ut genom fönstret och försvann Director: Felix Herngren Guión: Felix Herngren, Hans Ingemansson Fotografía: Göran Hallberg Reparto: Robert Gustafsson, Iwar Wiklander, David Wiberg Distribuidora: A Contracorriente Films Fecha de estreno: 04/07/2014