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Imagina que eres una joven pija acostumbrada a tenerlo todo, un día cualquiera te diriges a sacar algo de dinero de lo que te ingresa tu querido padre y no puedes. Así se nos presenta Sapos y culebras, una película que trata la crisis económica a partir de la historia de Rebeca, una joven que se ve influenciada por el desfalco cometido por su padre. La única salvación para la “princesa” serán unas grabaciones y un botín que se encuentra oculto.

Hay que decir que Sapos y culebras es la segunda película del director español Francisco Avizanda, después de un parón de cinco años tras su debut con Hoy no se fía, mañana sí. Esta vez vuelve a las pantallas con otro drama que establece una crítica social. La idea de criticar la crisis desde la indudable corrupción existente podría haber llegado a ser una buena cinta de reflexión, pero en este caso se queda justo en eso, en un “podría”. Avizanda plantea la historia de Rebeca en modo de fábula, de una manera muy simplista para que, sobre todo, el espectador se quede con una especie de moraleja. Pero… ¿Lo consigue? No. ¿Por qué no?

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El primer porqué vendría justificado por los numerosos vacíos argumentales, debido al guión tan débil en el que se apoya la película. Da la ligera sensación de que faltan algunas cosas por contar, no se puede construir una película alrededor de un tema que no está ni desarrollado en la propia cinta. La película realmente, va de la frustración de la niña pija que se queda sin dinero y se desespera porque, claro, no puede lucir un vestido nuevo en la fiesta del sábado.

Esa es otra, el filme está compuesto por un elenco de actores que parecen sacados de aficionados a obras teatrales pueblerinas de los domingos por la tarde (sin ánimo de ofender a nadie); las interpretaciones, incluso la de la protagonista, están altamente forzadas y no son nada creíbles; aunque el estilo del director pretenda que la cámara quede “fuera” de la visión del espectador, es imposible olvidarse de que estás viendo algo ficticio. Y… Lectores, hemos encontrado a la Kristen Stewart española: Ariadna Cabrol, escondida tras un ceño fruncido y acompañada de un gesto de preocupación constante.

 

Otro punto a comentar, viene con el género en el que se engloba la película: el drama. Más bien lo incluiría en comedia dramática, en la cinta se cuelan escenas en las que el espectador lo único que puede pensar es que el director ha elegido intencionadamente ciertos actores para provocar la carcajada en el público. Permitan que me centre en una escena concreta:

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El momento álgido de la película (llamémosle así), llega cuando; Rebeca, joven frustrada sin dinero, se encuentra tranquilamente en su vivienda y repentinamente unos amables desconocidos empiezan a aporrear la puerta. Rebeca abre, inocente, ingenua y tonta, dejando que los amables desconocidos (recordándonos a una especie de cavernícolas hambrientos) invadan su casa sin ella saber porqué. Hay más, a punto de marchar, una de los tres cavernícolas, sumamente cabreada; coge a Rebeca del pelo y enciende  un mechero, cual macarra de barrio enfurecido, y la amenaza, así sin más.  La única reacción del espectador hacia ese trato del ser humano con tan poco civismo es una gran carcajada, si la escena pretendía encoger al espectador ante la decadencia y el exceso de control que ejerce el dinero en el ser humano, no se logra; lo único que piensas es: “quizás el director intenta darle un toque esperpéntico a la situación vigente“, pero no voy a ponerme a buscar justificaciones. Lo peor es que esta escena no es la única sin sentido, el director coloca algunas más para asegurarse que la cinta se queda sin la seriedad que supongo, pretendía que tuviera.

Sí, Sapos y culebras es de lo peor que he visto en lo que va de año, obviamente no os voy a animar a que vayáis al cine a verla, más bien queda escrito como una advertencia, podría meterme con algunas cosas más; pero creo que no es necesario. Pensadlo bien antes de comprar las entradas, son 90 minutos que podrías aprovechar haciendo cualquier otra cosa; incluso vagando por las calles de tu ciudad. Evitad a toda costa sentiros como Alex DeLarge viendo imágenes que, esta vez, atentan contra la inteligencia humana. Evitad Sapos y culebras a toda costa, no aporta nada; predecible y estúpida.

Ficha técnica:

Título original: Sapos y culebras Director: Francisco Avizanda Guión: Francisco Avizanda Música: Carlos Creator Fotografía: Kenneth Oribel, Víctor Tejedor Reparto: Ariadna Cabrol, Juanma Díez, Alfonso Torregrosa, Itxaso González, Mikel Losada, Jon Ariño, Julio Vélez, Iratxe Hernández Distribuidora: Izaba Films Fecha de estreno: 20/06/2014