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Hay películas a las que se les coge un cariño especial, que una vez que las ves las sientes completamente tuyas. Son películas con un halo especial, casi siempre, películas poco conocidas por la mayoría de la gente, pero que las amas de sobremanera y tratas de recomendar y dar a conocer con todo el mundo, porque una vez que las ves, sientes que está en tu mano el dar a conocerla al resto de la gente. Algo así es lo que me pasa con Punto límite cero la película de Richard Sarafian en la que ese curioso hombre llamado Kowalski atravesará el país de punta a en una huída y persecución frenética con la única ayuda de un locutor de radio que tratará de apoyarle durante su camino. No debo ser el único que siente esta fascinación y esta necesidad de pregonar la película de Sarafian, el propio Quentin Tarantino la enmarca siempre como una de sus obras fetiches e incluso le dio un lugar privilegiado dentro de aquella locura llamada Death Proof, rindiéndole un gran homenaje. Un homenaje que siento que de forma menos evidente está en ésta Need for speed, la adaptación de un videojuego de carreras, al que nunca he jugado y tampoco me interesa demasiado hacerlo.

NEED FOR SPEED

Need for speed nos cuenta la historia de un chaval que es dueño de un taller para “tunear” coches, pero además es un piloto extraordinario. Después de ser retado por un piloto profesional, que en plena carrera asesinará a su amigo y huirá, dejándole a él cargar con las culpas y unos cuantos años a la sombra, saldrá de la cárcel dispuesto a cobrar venganza. La venganza será una carrera de lujo en la otra punta del país, lo que supondrá un par de problemas para él, el primero tener que atravesar el país de punta a punta en menos de 48 horas en coche, el segundo, quebrantar la libertad condicional saliendo del estado. Una trama de venganzas, un romance improbable, y coches de lujo (prestados a un delincuente que acaba de salir de la cárcel sin ningún miramiento), pueden dar la impresión de que Need for speed es una película bastante tonta, y realmente lo es, tampoco trata de ocultarlo, porque Need for speed no es inteligente ni pretende serlo, pero eso no quiere decir en absoluto que cumpla a la perfección con todo lo que pretende ser: un frenético entretenimiento en el que la adrenalina no cesa ni un sólo momento.

Porque como decíamos al comenzar, Need for speed parece un homenaje póstumo al recientemente desaparecido Richard Sarafian. La película renuncia a convertirse en una simple de carreras de coches, posiblemente con la saga A todo gas se ha visto que el modelo no funcionaba, tras un par de entregas sosas y bastante infumables, la propia franquicia comenzó a despegar cuando se convirtió en una saga de películas de acción, y directamente Need for speed opta por simplemente no parecerse en nada a ellas. Todo se reduce a esa fórmula que casi siempre funciona, la lucha contra el reloj, una odisea imposible, recorrer los 3.000 kilómetros que hay entre costa y costa en apenas 48 horas, todo para llegar a tiempo de llegar a una carrera en la que poder mojar la oreja al terrible malvado. Y es algo que Scott Vaughn, co-director de aquella infame película propagandística que era Acto de valor, consigue transmitir a la perfección. El agobio, la claustrofobia, la sensación de tener siempre a alguien detrás, como ocurría ya en la película de Sarafian, no únicamente la policía, si no gente que quiere pararlo, por el precio de la cabeza del protagonista (un regusto a western de lo más sabroso) y casi nada de tiempo para respirar. Es precisamente en su última media hora, cuando se acaba esa frenética marcha, cuando la película más se resiente, aunque sabiamente vuelve a recuperar sus cartas en el clímax final, haciendo que éste no se quede en una mera carrera más.

NEED FOR SPEED

Y funciona todo en ella, funciona a la perfección, quizá si no hubiéramos visto Breaking Bad, nos costaría creernos que Aaron Paul es un extraordinario actor, pero lo que si deja claro aquí, es que derrocha carisma, y que es capaz de cargarse una película sobre sus hombros. Además tiene una química extraordinaria con esa musa de belleza tan singular y con una sensación de modernismo puro tan parecida a Tavi Gevinson que es Imogen Poots. Porque ellos dos son los únicos que mueven la cinta, sentados en sus asientos del coche, imprimiendo la angustia de llegar a tiempo, de ponerse a salvo. ¿Es tonta Need for speed? Mucho, pero también es pura adrenalina, y a veces es lo único que se necesita.

3.5_estrellas

Ficha técnica:

Título original: Need For Speed Director: Scott Waugh Guión: George Gatins, John Gatins, George Nolfi Música: Nathan Furst Fotografía: Shane Hurlbut Reparto: Aaron Paul, Dominic Cooper, Imogen Poots, Michael Keaton, Scott Mescudi, Dakota Johnson, Rami Malek, Nick Chinlund, Ramon Rodriguez, Kid Cudi, Han Soto, Carmela Zumbado Distribuidora: DeAPlaneta Fecha de estreno: 04/04/2014