Doctor 1

Algunos de los momentos más esperados y quizá más temidos por todos los aficionados a Doctor Who son las regeneraciones, puntos de inflexión argumentales y en muchos casos, de calidad suelen venir cargados con cierta polémica y mucha expectación. The Time Of The Doctor, nombre del especial de Navidad de este año y último capítulo del onceavo (o doceavo, como se nos cuenta) Doctor ha cumplido totalmente esos dos requisitos.

Cargado de polémica, o, más que polémica, escepticismo, pues supone el final de Matt Smith como Doctor. Para mí y opino que para mucha gente, el doctor más querido (aventuro a decir que a la par con David Tennant), Matt Smith ha hecho estos años suyo al personaje de una manera magistral, como hizo antes Tennant. Han sido dos actores nacidos para el papel.

Matt Smith ha rebosado carisma y talento estos años, con muchos momentos épicos. Ha dejado el listón muy alto, y está claro que su sucesor va a ser mirado con lupa. ¿Está Peter Capaldi a la altura? Desde luego en este capítulo es muy pronto para emitir ningún juicio (aunque su aparición es encantadora) pero tiene un gran trabajo por delante.

No obstante al ser un perfil de actor distinto a Matt Smith, es de esperar que impregne a su personaje de una personalidad distinta, quizá más seria como Christopher Eccleston o algo que no hemos visto todavía. Yo, al menos, no puedo esperar a verlo.

También ha venido el capítulo cargado de expectación, no solo por la regeneración del Doctor sino por ser una incógnita a nivel argumental en el sentido de si iba a suponer una especie de prólogo de la nueva temporada o un epílogo total para los capítulos anteriores, muy centrados en la figura del doctor. La anterior temporada, a mi juicio fue bastante floja, más aún comparada con las anteriores, magistrales, y evidenció que la línea argumental se dirigía al capítulo del 50 aniversario y por extensión a este, una vez se anunció que Matt Smith dejaría la serie.

Doctor 2

Es, por lo tanto, un capítulo centrado en la figura del doctor, argumentalmente mantiene el nivel habitual (Doctor Who le debe tantísimo a Steven Moffat que deberían hacerle Doctor), tremendamente imaginativo y con un comienzo muy prometedor  que acaba desinflándose sensiblemente debido a las exigencias sentimentales del capítulo, despedidas al fin y al cabo necesarias en una regeneración pero que superan las expectativas creadas en el primer tercio.

Doctor Who le debe tanto a Moffat, entre otras cosas, porque ha conseguido crear un mito alrededor del Doctor desde que tomó las riendas de la serie gracias al cual en cada capítulo, pequeños detalles o frases (Doctor…Who?), todas esas historias alrededor de quién es el doctor realmente, su origen o su vida crean una intriga tremendamente interesante y adictiva. En eso se sostiene este capítulo, en eso y por supuesto en las emociones que desprende, lleno de despedidas y algún reencuentro. Y estas despedidas que no lo son, al fin y al cabo se regenera, son en cierta manera el modo de cerrar la línea argumental que hasta ahora estaba abierta. No se cierra del todo, ni mucho menos pero el fin de Matt Smith como Doctor queda bien atado. Es un fin triste, como debe ser si el protagonista nos ha enamorado durante todo este tiempo, pero es un buen final.

Quizá el capítulo es demasiado largo, como ya pasó con el especial del 50 aniversario, cuenta poco para tanto metraje, parece que tiene que cumplir con una mayor duración para justificar su denominación de especial, pero en ningún momento es aburrido. Es, como ya he dicho triste y emotivo. No es el mejor capitulo, pero es una muestra más de la grandeza de esta serie, de la calidad que atesora y que, en general, va en aumento.

Ahora solo queda esperar a que Peter Capaldi entre de lleno en escena, despeje las dudas de los más escépticos y nos haga recordarle como hemos recordado a los anteriores Doctores. ¿Qué no? Tiempo al tiempo.