El éxito en taquilla de Pitch Black y Las crónicas de Riddick, que en conjunto recaudaron más de 165 millones de dólares en su día, fue razón más que suficiente para que Hollywood decidiera seguir explotando la saga protagonizada por Vin Diesel. Es por eso que ahora llega a nuestras salas Riddick, la tercera de las cintas de ciencia ficción dirigidas por David Twohy y que giran en torno a este asesino interestelar. ¿Es realmente necesaria esta secuela? No. Pero Vin Diesel se ha convertido en un reclamo más o menos solvente en los últimos años y la saga ya tiene un público asegurado, por lo que si la intención es hacer caja, seguramente se consiga. Si la película está hecha para lucimiento de Diesel, también se consigue, sobre todo por el primer tramo del largometraje. Pero si existen otras razones por las cuales se ha querido hacer una película así, está claro que yo no he sabido encontrarlas tras ver la película, porque aunque resulta bastante entretenida, Riddick no aporta nada nuevo ni a la historia ni al personaje. Es una cinta con una trama cerrada, independiente, y que incluso se puede ver sin conocer la historia previa del personaje. pero la sensación que te deja es de que es un producto superfluo.

Han pasado 13 años desde que vimos a Vin Diesel escapar del carguero espacial que le llevaba preso, y casi 10 desde que recorriera Helion intentando sobrevivir, y durante ese tiempo la carrera del actor se ha visto engordada por sagas millonarias. Diesel consiguió su primer papel grande de la mano de Twohy en Pitch Black, porque a pesar de que su interpretación en Salvar al soldado Ryan no era mala, tampoco conseguía sobresalir demasiado sobre el conjunto, y ya no sólo por el fantástico cast que le acompañaba y que le eclipsaba con relativa facilidad, sino por la brevedad de su papel. Con la cinta de extraterrestres del 2000 le llegó su primer papel protagonista de relevancia y aprovechó el tirón que le dio para participar en filmes de gran calado mediático, como A todo gas (The Fast and the Furious) (2001) y sus sucesivas secuelas, xXx (2002) o Declaradme culpable (2006), en la que pudo trabajar con Sidney Lumet. A Diesel papeles como éstos le vienen como anillo al dedo, es un portento físico con carisma, y que sin ser un gran actor ha conseguido que su nombre se nos quede grabado a muchos (para bien o para mal). Su actuación en Riddick sigue la línea de todas sus anteriores, y sus próximos proyectos nos llevan a pensar que seguirán el mismo camino durante bastantes años, pero mientras la cosa siga resultando entretenida y nunca nos incite a llevarnos las manos a la cabeza por su ridiculez, sabremos que algo sigue funcionando.

Esta nueva película nos sitúa en un nuevo planeta en elque Riddick nunca ha estado y al que denomina No-Furya. Al principio no sabemos qué hace allí ni por qué, pero sí que tiene que huir lo más rápido posible de él, antes de que una catástrofe de grandes proporciones ponga en peligro su propia vida. Riddick está sólo y herido pero consigue reponerse y encontrar “ayuda”. Un grupo de personas ansiosas por hacerse con su cabeza acuden al planeta que tan poca empatía provoca a nuestro protagonista, y desconociendo los peligros que acechan en el lugar descubren que su peor enemigo no es Riddick…

La primera media hora de Riddick es sin duda la más destacable. Durante ese tiempo vemos al mejor Vin Diesel de la saga. Un furyano intentando sobrevivir a toda costa en una zona que no conoce y sin recursos. A penas hay diálogos, la cámara se limita a seguir a Riddick por un paraje desolado en el que debe enfrentarse a bestias de todo tipo y a las que tiene que vencer si quiere seguir respirando. Una vez superado ese tramo, en el que podemos disfrutar de peleas bastante bien rodadas, intensas y con un buen grado de espectacularidad, la película decae de manera paulatina. Desde el momento en el que los captores de Riddick aparecen en pantalla, la película se vuelve más lenta, y aunque mantiene un ritmo más o menos acertado no consigue captar la atención del espectador todo lo bien que debería. Jordi Mollá aporta el toque de genialidad a toda esta parte, su personaje es capaz de que una misma acción nos haga reír y nos provoque escalofríos por la frialdad que la impregna. Él sostiene la película en su peor momento y es la razón por la cual a veces queremos más a los malos que a los buenos. Su largo enfrentamiento con el personaje de Diesel, tanto verbal como físico, logra hacer las delicias del público (especialmente su brutal resolución). Los últimos minutos del largometraje vuelven a remontar en cuanto a entretenimiento, pero para entonces la película ya se habrá hecho pesada para muchos (sus dos horas se hacen notar). La presencia femenina en el largometraje, aunque reducida, consigue sacar al Riddick más humano y varonil, que no duda en hacer algún que otro chiste lascivo para estupefacción del espectador. Pero para papel remarcable fuera de los importantes está el de Dave Batista, que por inverosímil que parezca sigue apareciendo en una gran variedad de películas tras haber dejado atrás su pasado como luchador, aunque pocas veces con un resultado decente…

Riddick es más oscura que sus predecesoras, tiene algún momento de calidad, sobre todo por parte de Mollá, soberbio en cada una de sus apariciones, y culmina con una gran secuencia rodada bajo la lluvia, pero es una cinta irregular, por momentos fatigosa y en general, muy innecesaria.

Lo mejor: El papel de Jordi Mollá.
Lo peor: Su duración le perjudica, le sobran 20 minutos.

2.5_estrellas

Ficha Técnica:

Título Original: Riddick Director: David Twohy Guión: David Twohy Música: Graeme Revell Fotografía: David Eggby Intérpretes: Vin Diesel, Karl Urban, Katee Sackhoff, Jordi Mollà, Nolan Gerard Funk, Dave Bautista, Bokeem Woodbine, Raoul Trujillo, Antoinette Kalaj, Keri Hilson Distribuidora: eOne Spain Fecha de Estreno: 06/09/2013