Ya que con su ópera prima, Los seductores, Pascal Chaumeil consiguió un gran éxito de público, ha vuelto a contar en el guión, como en aquélla, con Laurent Zeitoun y Yoann Gromb y ha repetido en el género de la comedia romántica con su segundo largometraje para tratar de cautivar a la audiencia otra vez con una muy poco probable historia de amor. Llévame a la luna es una amalgama de clichés del género en la que incluso el espectador menos avezado es capaz de averiguar su final desde el minuto uno.

Una joven dentista lleva diez años de perfecta relación con su guapísimo novio. Cuando deciden tener un bebé, llega el momento de pasar por el altar. ¿El problema? La novia le teme a una maldición familiar según la cual el segundo matrimonio es el definitivo ya que el primero siempre acaba en divorcio. Para romper con esta maldición, se irá a Copenhague a casarse y divorciarse en un tiempo récord. Pero en Dinamarca el chico no aparece y la desesperación hará que se tenga que casar con el primer pringado que encuentre, en este caso un bonachón escritor de guías turísticas. Esta relación imposible llevará a nuestra protagonista a Kenia y a Rusia, excusa empleada por Chaumeil para aglutinar todos los estereotipos posibles de ambos países. Porque eso es Llévame a la luna: una sucesión de tópico tras tópico sin ser esto tan negativo como pueda parecer ya que, en el fondo, es una simpática y ligera comedia de esas para ver sin muchas pretensiones en esta época estival.

Este segundo trabajo del galo Pascal Chaumeil, viene avalado por los mismos productores de la exitosa Intocable y está protagonizado por Dany Boon, habitual del género (Bienvenidos al Norte, Nada que declarar) y Diane Kruger, a quien podemos ver por primera vez en un papel cómico. Y se nota. No se le ve cómoda del todo en este rol. Además, entre ambos actores no existe mucha química. Ya no es sólo lo difícil que resulta creerse que una mujer guapísima llegue a sentir cariño por un hombre tan poco agraciado; es que los actores no conectan en los momentos románticos. Eso sí, es innegable la capacidad de Boon para hacer reír y caer en gracia y nos regala la escena más hilarante de toda la película cuando visita a Kruger en la consulta dental. Otra pega achacable a Llévame a la luna es su incapacidad de emocionar y transmitir empatía en sus escasos momentos dramáticos que, aunque necesarios para el devenir de la historia, hacen a la película perder fuelle. Por suerte, son pocos. Además, hay una escena ciertamente ridícula visualmente por lo cantoso de los efectos especiales. Nos referimos a la del león a quien hacen frente en un safari por Kenia. El omitirla habría sido una estupenda opción ya que tampoco aporta demasiado a la historia en sí.

Sin embargo, teniendo en cuenta que es una de esas películas hechas para desconectar, en su conjunto, la sensación que deja es de haber pasado un rato ameno, encantador y liviano. El punto de partida estrambótico nos sumerge en una relación complicada e improbable entre dos almas distintas – una mujer fría y un hombre tierno – que termina con un resultado harto predecible. Así pues, podemos afirmar que Llévame a la luna es una película muy recomendable para los amantes de las comedias románticas de manual puesto que funciona genial dentro de su género. Y es también una opción bastante llevadera para quienes van al cine y no saben por qué película decidirse.

Título Original: Un plan parfait Director: Pascal Chaumeil Guión: Laurent Zeitoun, Yoann Gromb Fotografía: Glynn Speeckaert Música: Klaus Badelt Intérpretes: Diane Kruger, Dany Boon, Etienne Chicot, Yoli Fuller, Robert Plagnol, Alice Pol Distribuidora: A Contracorriente Fecha de Estreno: 19/07/2013