El nivel del cine surcoreano actual está a unos niveles altísimos, y es obvio que Hollywood no iba a dejar pasar esto tratando de llevar a sus terrenos a los grandes creadores del cine asiático. Son tres los que este mismo año han estrenado o estrenaran su primera colaboración con el cine estadounidense, y es ahora, posiblemente el que sea uno de los nombres más importantes en la corta historia del cine surcoreano, Park Chan-Wook el que estrena su primera obra rodada en inglés. Lo mejor de todo, es que al contrario de lo que ocurría en El Último Desafío, dónde la presencia del director se evaporaba por la presencia de la estrella (Tampoco Kim Ji-Woon tiene el mismo talento de Park), es que Stoker es por encima de todo una obra de Park, puede que menos extraña y sangrienta de lo que nos ha acostumbrado en los últimos tiempo, pero con Joint Security Area el realizador ya demostró que podía ser bastante convencional sin perder su marca. En Stoker se abraza a Hitchcock para crear un perturbador thriller acerca de la familia y la unión.

Stoker abre en el entierro del padre de India, sentada al lado de su madre, rápidamente podemos ver que ninguna de las dos ha estado demasiado nunca unida a la otra. En su vida aparecerá su tío Charlie, el hermano pequeño de su padre y del que nunca han oído hablar. India, que está alejada de ser una chica normal, y que tiene un temple tranquilo, muy cercano al que podría ser un personaje asiático, que vive abstraída en su mundo, ni se relaciona con nadie, pronto sabrá que las intenciones de su tío no son realmente tan licitas como pretendía hacer parecer, pero ¿qué es lo que realmente busca?.

El nombre de Stoker puede evocar rápidamente con el creador de Dracula, Bram Stoker, Park, lo sabe y juega con esto, aprovechando que además es poca la violencia que se muestra, aunque los trazos de sangre siempre estén presente, le gusta jugar a sembrar la duda en el espectador. Una duda generalizada que siempre está presente, y es que el realizador juega con la intensidad, con la fuerza de una cáscara de huevo que se abre, con las reacciones y los silencios ante una cena cargada de conversaciones esencialmente banales y hace de Stoker una obra siempre tensa e intensa, especialmente en su primera parte, dónde el espectador, al igual que una protagonista que cada vez va rozando más la completa locura, trata de desenmascarar lo que realmente está pasando. Es cierto que en su segunda mitad, sobre todo cuando se descubre el pastel, la película baja bastante el listón, pero Park siempre encuentra la forma de inquietar al espectador, de hacerle sentirse incómodo y hasta jugar con el morbo de una forma que resulta de lo más perturbadora.

El principal problema que nos encontramos en Stoker reside en un guión de lo más convencional, que no malo, escrito por el protagonista de Prison Break Wentworth Miller. Pero Park demuestra que el que debe ser el dueño de la película es el director y no el guionista, y así, es capaz de convertir lo ridículo en inquietante, lo banal en extraño, e imprimir una atmosfera excesivamente extraña en la que ayuda también su acertada atemporalidad con los protagonistas recluidos en una casa que parece estar entrada varias décadas en el pasado. Mención aparte merece el trabajo de su protagonista, Mia Wasikowska, cuyo extraño rostro puede encajar perfectamente en una película de época (Jane Eyre), una extraña historia de amor (Restless), evocar el miedo a la adolescencia (En Terapia) o como aquí, resultar inquietante y fascinante, recordando además por momentos a una joven Winona Ryder y complementándose a la perfección con su compañero de reparto Mathew Goode, con una de las parejas más turbias que nos ha dejado el cine en estos últimos años.

Quizá no tengamos aquí a un Park al 100% ni con toda la libertad que el director de la excelente Old Boy ha demostrado en su filmografía. Pero aunque Stoker pueda ser mucho menos sangrienta y brutal que el grueso de su filmografía, no quiere decir eso que haya renunciado a lo que mejor ha hecho siempre, porque es sobre todo una película extraña con ganas de incomodar a un espectador, que se observa atónito como una araña sube hasta por la pierna de una impasible protagonista que por otro lado, odia ser tocada. O resultar de lo más excitante con una maravillosa escena en un piano. Dónde cada plano está estudiado de manera milimétrica, y tiene una fuerza tremenda. Es desde luego una acertada propuesta, que consigue convertir en personal un guión de lo más convencional.

Título Original: Stoker Director: Park Chan-wook Guión: Wentworth Miller Música: Philip Glass Fotografía: Chung-hoon Chung Interpretes: Mia Wasikowska, Matthew Goode, Nicole Kidman, Jacki Weaver, Dermot Mulroney, Lucas Till, Ralph Brown, Alden Ehrenreich Distribuidora: FOX Fecha de Estreno: 10/05/2013