Por la noche, Bertrain Saint-Jean, ministro francés de transportes, recibe una preocupante llamada: ha habido un trágico accidente de autobús que se ha cobrado varias víctimas. Rápidamente se desplaza hasta la zona en lo que empezará a ser un duro viaje para este político francés, extremadamente preocupado en que su imagen pública no quede tocada

Pero como en muchas cosas de esta vida, no es oro todo lo que reluce y Bertrain está más preocupado por la imagen y por cómo le juzgará la historia que por su labor en favor del ciudadano. Su mayor ambición es evitar que su rival en el gobierno, el ministro de economía, privatice las estaciones de trenes para no ser él el ministro que las privatizó. Nada que ver con la imagen que pretende mostrar de tipo duro y dedicado a la gente.

En esta ambición por el poder y la imagen juegan un papel importante el secretario de Bertrain, un hombre que se mueve perfectamente por los despachos negociando, y el nuevo chofer del ministro, un hombre corpulento y callado, ajeno a este mundo y cuya bondad no le permite inmiscuirse en estos asuntos turbios en los que no se siente cómodo. Estos dos personajes actúan como el espejo en el que debería reflejarse Bertrain y que acabarán tomando bastante importancia cuando Bertrain comprenda que no vale todo por ganar y que debe ser honesto con el cargo que ocupa. Dos personajes necesarios porque dan un importante relieve al protagonista.

El ejercicio del poder es una película densa sobre el poder político y los cables que mueve en medio de un contexto de crisis. Equilibrada e  interesante, a veces sufre de excesos como al principio cuando se ve a unas encapuchadas organizar el despacho del ministro o a una mujer desnuda entrar en las fauces de un cocodrilo. Metáforas potentes y fácilmente descifrables, imágenes puntuales que raramente vuelven a aparecer y causan desconcierto. Otro de los excesos, y también una metáfora del control, es cuando uno de los ayudantes del ministro se encuentra en un bar con su futuro chofer y le hace saber todos los detalles que conoce de su vida. Aunque necesario para la trama, es demasiado evidente y exagerado.

Estos dos ejemplos al final se convierten en anécdotas en un todo bien medido, que requiere gran atención por parte del público, pero que lo gratifica con un final satisfactorio. Schöller acierta con el conjunto, creando una historia muy regular, aunque sufre algunos baches en el camino, protagonizada por unos personajes muy interesantes. Un testimonio casi documental de como se tejen algunas relaciones políticas fuera de los micros y las cámaras y del poder de la ambición de algunas personas con cargos de responsabilidad.

Título original: L’exercise de l’État. Director: Pierre Schöller. Guión: Pierre Schöller. Música: Philippe Schoeller. Fotografía: Julien Hirsch. Reparto: Olivier Gourmet, Michel Blanc, Zabou Breitman, Laurent Stocker, Sylvain Deblé, Didier Bezace, Jacques Boudet, François Chattot, Gaëtan Vassart, Arly Jover, Eric Naggar, Anne Azoulay, Abdelhafid Metalsi, Christian Vautrin, François Vincentelli, Stéphan Wojtowicz, Ludovic Jevelot, Marc-Olivier Fogiel, Brigitte Lo Cicero, Jade Phan-Gia, Brice Fournier