Hoy se estrena en España César debe morirla última película de los hermanos Taviani que ha sido galardonada, en la pasada edición del Festival de Berlín, con el Oso de Oro. Con motivo de esto y de la inauguración del 5º Festival de Cine Italiano que comienza hoy en Madrid, donde se les otorga el premio a toda su carrera, pudimos asistir a la rueda de prensa que ofreció Paolo Taviani tras el pase de su última película.

“Vittorio y yo, hemos hecho esta película con mucha pasión y está situación, nada habitual, en la que hemos trabajado ha sido un episodio único en nuestra joven vida” afirmaba a sus 81 años el menor de los Taviani en referencia a su última película, en la que un grupo de reclusos (curiosamente, presos reales y no actores) representan la obra Julio César de Shakespeare en el taller de teatro de una cárcel.  Es curioso ver como actores no profesionales se desenvuelven tan bien durante la película y, en palabras del propio Taviani: “estos actores han puesto en la interpretación de sus personajes las terribles experiencia que han vivido”.

Es indudable el material humano con el que los hermanos Taviani han trabajado en su última película y esto se palpa en las grandes interpretaciones de sus actores. Esto ha dado pie a que el director nos contase la siguiente anécdota: “Un joven actor italiano fue a ver la película y nos dijo: “Estos actores son muy buenos, he decidido comprarme una pistola y matar a alguien, así me meten preso y aprendo a interpretar”. Anécdota que consiguió arrancar las carcajadas de toda la prensa.

“Uno de los actores, que tenía una de las penas más pequeñas, a veces, va a promocionar la película y nos preguntaba:“¿pero soy la misma persona que estaba en la cárcel o estoy viviendo un sueño”. Con estas preciosas palabras explicaba Paolo Taviani el carácter redentor que la película ha tenido para estos reclusos y , con respecto a esto, ha dicho: “esto me llena de alegría”.

Con respecto a la alternancia de color con blanco y negro, la representación de la obra la vemos en color mientras que los ensayos y la vida de los presos la vemos en blanco y negro, ha dicho: “sentíamos  que el blanco y negro correspondía al ambiente que grabábamos. A los actores les ha gustado este recurso porque sentían que sus interpretaciones tenían más fuerza”. También ha hablado sobre la resurrección del cine italiano que según el propio Taviani: “ha empezado a dar unos autores nuevos e importantes cuyas películas se han empezado a exportar a otros países”.

Los hermanos Tavianni llevan toda la vida dirigiendo películas de manera conjunta y ante la pregunta sobre si se imaginaba la vida sin dirigir al lado de su hermano ha dicho que: “se han hecho estudios psicoanalíticos sobre esto y se ha llegado a la conclusión de que tenemos miedo el uno del otro y que por eso hemos decidido trabajar juntos.” Por último, Paolo Taviani se ha despedido diciendo que: “para mí el cine lo es todo, no concibo mi vida sin realizar películas. Quiero trabajar hasta que mi cerebro no dimita”.  Desde aquí solo podemos desear que a estos hermanos no les llegue nunca la jubilación.