Diez años han pasado desde la segunda entrega de Men In Black, es cierto que la primera fue una comedia muy divertida y entretenida con incluso algún toque canalla y sobre todo una pareja protagonista con mucho feeling y de lo más carismática, pero la segunda entrega enterró todo aquello que había construido la primera parte, convirtiendo a la saga en un producto excesivamente infantil e incluso aburrido. Aunque funcionó en taquilla, lo hizo peor que lo había hecho la primera cinco años antes y parecía haber sentenciado a Men In Black por completo de cara a una nueva entrega. Pero Will Smith llevaba casi cinco años sin trabajar, aunque la popularidad del carismático príncipe de Bel Air no ha decaído lo más mínimo, desechada por completo la idea de asaltar el Oscar tras realizar con Muccino las melodramáticas y excesivamente manipuladoras Siete Almas y En Busca de la Felicidad, Smith ha decidido volver haciendo lo que mejor sabe hacer, blockbusters veraniegos en los que su carisma suponen media película, y lo más sencilla es sacar del cajón proyectos antiguos y tirar de secuelas, la primera ha sido Men In Black, pero pronto llegarán también las secuelas de Hancock y Soy Leyenda.
En esta tercera entrega de Men In Black, con un Tommy Lee Jones visiblemente mayor y no listo para estos trotes se ha optado por la opción de cambiarlo de la mejor manera posible, lo que también supone una prueba para ver si de cara a futuras entregas se podría prescindir del actor. Un viejo enemigo de K ha escapado de la cárcel y tiene el plan de volver al pasado a matar al agente antes de que éste pueda encarcelarle. J se verá obligado a volver al pasado para proteger a un joven Agente K, interpretado por un Josh Brolin que verdaderamente podría pasar por un Tommy Lee Jones en años más mozos.
Este viaje en el tiempo a los años permite a Men In Black divertirse en exceso con un montón de guiños pop, dónde destaca un hilarante momento protagonizado por Andy Warhol interpretado por el fantástico cómico de Saturday Night Live, Bill Hader. Y sobre todo para tirar en exceso por ese estilo sesentero que de nuevo vuelve a estar de moda gracias a Mad Men (al fin y al cabo los hombres de negro se pusieron el traje antes que Don Draper). Los chistes y chascarrillos, pese a no ser nada brillantes, cuentan con el mérito al menos de no abusar siempre de lo mismo y no resultar excesivamente manidos, y aunque la historia nos la conocemos con creces, Men In Black consigue capturar por completo nuestra atención durante toda la película. Curiosamente y pese a su ambientación sesentera Men In Black 3 es siempre muy fiel a su primera entrega, dejando con ello una continua sensación de ser una película muy noventera.
La película sólo empieza a flaquear ligeramente cuando se olvida por completo de su divertido sentido del humor, con un final que trata de ser demasiado épico y emotivo para el tono que tiene el resto de la película y sólo aquí se aleja de una primera entrega, y hubiéramos agradecido un final más divertido acorde con la de ésta con la ya inolvidable secuencia del coche en el túnel o el hilarante parto final. Pero es cierto que queda a la par con ella y forman un tándem divertido pese al lamentable bache intermedio. Esta tercera entrega de Men In Black consigue con creces su propósito y funciona a la perfección como un entretenimiento simple y ligero para una tarde de verano con toda la familia.
Título Original: Men in Black 3 Director: Barry Sonnenfeld Guión: Etan Cohen Música: Danny Elfman Fotografía: Bill Pope Interpretes: Will Smith, Tommy Lee Jones, Josh Brolin, Alice Eve, Michael Stuhlbarg, Emma Thompson, Bill Hader, Jemaine Clement, Rip Torn, Nicole Scherzinger Distribuidora: Sony Fecha de Estreno: 25/05/2012