El cine de terror adolescente está atravesando literalmente su mejor momento internacional, gracias a que la séptima entrega de la saga Scream es número 1 y además la película más taquillera de la franquicia. Un hito que establece el timing perfecto para regresar a las salas a disfrutar del horror quinceañero, en una película que (al fin) propone algo diferente dentro del género del slasher de instituto, con unos referentes tan claros como sorprendentemente reinventados.
Corin Hardy, artífice de la desastrosa La monja, entrega perteneciente al Warrernverso, en donde proponía algo que no acaba de encajar del todo en tono dentro de la franquicia, ahora, al fin, se ha liberado de la marca y ha desatado todo su talento creativo en Whistle: El silbido del mal. Un slasher adolescente tan inesperado como entretenido, con el que revisita mi género favorito, aportando frescura y creatividad, al mismo tiempo que reinterpreta los códigos de otras sagas referenciales a las que lejos de emular, homenajea aportando su propia personalidad identitaria.

Un grupo variopinto de estudiantes inadaptados encuentran por accidente en la taquilla de su instituto un misterioso objeto maldito, que resulta ser un ancestral silbato de la muerte azteca. Al soplarlo, descubren que el terrorífico sonido que produce invoca a sus propias muertes futuras para perseguirlos de forma extremadamente gráfica, dolorosa y muy creativa. Poco a poco el número de víctimas aumenta dentro y fuera del grupo de amigos, así que tratarán de descubrir el origen del artefacto y dar con la clave para detener la terrible cadena de sucesos mortales que han provocado. Con esta premisa que pareciera reinventar el concepto de la popular saga Destino final, Corin Hardy dirige con una marcada nostalgia dosmilera un guión de Owen Egerton que emana aquella característica tan de la de moda en la década pasada, como fue el romanticismo emo, que no era más que una evolución natural del new romantic o el gótico romántico tan presente en generaciones anteriores.
Whistle: El silbido del mal compone un estimulante ejercicio de estilo que a pesar de tener en cuenta los códigos del slasher juvenil tan característico de los años 90, hace por ir un paso más allá y fusionarlo con ecos de una sensibilidad y sobre todo una estética fría e industrial, muy para toda aquella generación de adolescentes que crecieron con Crepúsculo. Un mix de referencias y tonalidades que funcionan francamente bien y que incorporan elementos vigentes como la diversidad sexual de sus protagonistas, actualizando el perfil de la final girl prototípica y mezclándolo con el terror sobrenatural más gore y estimulante.

Como en casi todo este tipo de films adolescentes, la pregunta a tener en cuenta es simple: ¿quién será el próximo en morir? algo que evidentemente te retrotrae a la citada saga Destino final, pero también a otro éxito reciente como Smile, en cambio todo se impregna con ecos de lo que podría haber estado bien y no estuvo (para nada) en Enganchados a la muerte, el innecesario remake del clásico de culto, Línea mortal de 1990 de Joel Schumacher. Whistle tiene un punto de partida ampliamente conocido por todos y tan reconocible como disfrutable dentro del género al que pertenece, pero es de admirar cómo sin dejar de lado las expectativas que genera en torno al slasher, se las ingenia para innovar con una mezcla de referencias y estilos de diferentes tipos de terror que se entienden muy bien entre sí dejando espacio incluso para el romanticismo lésbico. Toda una sorpresa.
Título original: Whistle Director: Corin Hardy Guión: Owen Egerton Fotografía: Björn Charpentier Música: Doomphonic Reparto: Dafne Keen, Sophie Nélisse, Sky Yang, Jhaleil Swaby, Ali Skovbye, Percy Hynes White, Michelle Fairley, Nick Frost, Mika Amonsen, Michael Koras, Lanette Ware, Janaya Stephens, Ruth Chiang Distribuidora: Beta Fiction Spain Fecha de estreno: 20/03/2026

