La ópera prima de la directora castellonense Lucía Alemany es una de las películas que optan al premio Kutxabank-New Directors y al Premio de La Juventud en la sexagésimo séptima edición del Festival de San Sebastián, y lo hace apostando por un coming of age autobiográfico en el que la realizadora aporta una visión crítica pero a la vez compasiva de los cambios y errores durante la adolescencia.

El largometraje de Alemany forma parte de una prolífica corriente de óperas primas naturalistas provenientes de las escuelas de cine catalanas, que han ido cosechando grandes éxitos en el cine español. En este caso, la película no se centra en hacer un retrato generacional, como podríamos ver en Les Amigues de l’Àgata (2015) o Júlia Ist (2017), sino en hablar de los conflictos de la pubertad en un pequeño pueblo de la Comunidad Valenciana y todo lo que comporta: desde las habladurías y la poca privacidad a la mentalidad conservadora o la condición de clase en un ambiente rural.

 

Lis es una adolescente que vive en un pequeño pueblo del Baix Maestrat, mantiene un cercano grupo de amigas, un novio mayor y sueña con ser artista de circo. La poca privacidad de la vida en el pueblo es, en este caso, el conflicto principal, que obliga a Lis a mantener su relación y sus sueños en secreto. Los problemas en casa, con un padre abusivo y la evolución de su personaje llevan a cambios profundos en todos los ámbitos de sus relaciones.  La Inocencia crea un microclima en ese pueblo, con unos secundarios bien construidos y perfectamente identificables: desde sus padres, interpretados a la perfección por Sergi López y Laia Marull como el personaje de Remedios, un oasis de moral abierta en este pueblo cerrado, así como el personaje del novio, un retrato bastante detallado de un joven valenciano de clase baja, que, si bien es definido como una persona tóxica y con problemas para controlar su ira y posesividad, no es convertido en un villano unidimensional.

Es precisamente en este retrato del verano en un pueblo valenciano en el que La Inocencia se desmarca algo de otras óperas primas y coming of age que han poblado las carteleras de nuestro país, pese a que nadie debería esperar nada revolucionario. Alemany planifica su puesta en escena de forma naturalista y con una predilección por la cámara al hombro, las tomas largas y el acento en las actuaciones, algo que, personalmente, encuentro demasiado común en este tipo de películas, aunque, sin duda, la directora es más que competente guiando la mirada del espectador y, sobretodo, dirigiendo actores, consiguiendo tres de las actuaciones más potentes del año, que seguro veremos en la temporada de premios, como son la de los ya mencionados Marull y López, así como también la de la novel Carmen Arrufat, que hace una interpretación sensacional y sostiene toda la película, contribuyendo a crear ese punto justo de realismo que le demanda la obra, sin flaquear en las secuencias de mayor potencia dramática.

 

El guión de Laia Soler y la propia Lucía Alemany avanza de forma óptima durante los 90 minutos de metraje, sin dejar de lado su mirada y posición moral ni querer tocar demasiados palos. La obra no aporta nada demasiado nuevo al panorama del cine español pero la directora puede estar orgullosa de haber creado un film que puede apelar a una gran cantidad de público y que funciona a todas luces. La culpa no existe, los errores suceden y deben tenerse en cuenta. Aprender a evitarlos y crecer junto a ellos es, al fin y al cabo, lo que significa crecer.

Crítica escrita por Jaume Maneja

Título original: La inocencia Director: Lucía Alemany Guión: Laia Soler, Lucía Alemany Fotografía: Joan Bordera Reparto: Carmen Arrufat, Laia Marull, Sergi López, Joel Bosqued Distribuidora: Filmax