Killing Eve ha estrenado esta semana el octavo y último episodio de la segunda temporada. La serie de BBC protagonizada por Jodie Comer  y Sandra Oh empieza la temporada reafirmando con toques humorísticos y una acción constante un romance entre las dos protagonistas, Villanelle y Eve, un tanto curioso.

En la primera temporada, fue Villanelle la encargada de buscar los puntos  flojos  a Eve, una detective británica privada que intenta en varias ocasiones arrestar a la asesina internacional; en esta segunda entrega la persecución continúa y es Eve la que busca a Villanelle – aunque de manera continua, vemos cómo estos roles van cambiando según el episodio. El espectador ve que ambas se complementan, juegan a algo que ni ellas entienden y cada vez más les cuesta controlar.

Phoebe Waller Bridge, autora  y protagonista de la serie Fleabag para Prime Video, es la creadora de esta atmósfera, de los dos personajes femeninos fuertes, pícaros e imperfectos, acompañados por personajes secundarios que llevan y enfatizan las situaciones emocionales y incómodas que tampoco se quedan atrás. La autora cree en un equipo de mujeres para escribir personajes femeninos complejos, como lo es Carolyn Marty Wilson (Fiona Shaw) o ambas protagonistas, Eve (Sandra Oh) y Villanelle (Jodie Comer).  Emmerald Fennell, escritora de esta nueva temporada, ha añadido con éxito un tono un poco más humorístico en la serie, con detalles, giros y guiños a los espectadores más fieles que crean teorías y “fanmades” semana tras semana, siendo así un poco más retorcida, graciosa y fácil de disfrutar.

Villanelle sigue siendo la psicópata  y manipuladora asesina que vimos en la primera temporada, pero de alguna manera en esta cautiva al espectador y le hace ser consciente de sus emociones, de lo humana que puede llegar a ser. Es consciente de su poder, pero se le hace inevitable esconder sus sentimientos y lo que puede hacer para contentarlos. Vemos como Eve en cambio no puede funcionar sin Villanelle – se obsesiona de una manera un tanto enfermiza en atrapar a esta asesina, demostrando que puede idear mil planes con tal de poder hablar con esta y arreglar el asunto pendiente de la temporada anterior.

De alguna manera el espectador se sitúa en ambos bandos empatizando con los personajes, aunque sus actos siempre acaban sorprendiendo dando pequeños giros a la trama. Ambas protagonistas aprenden de la otra cosas que pensaban que no harían, están aprendiendo a querer.

Afortunadamente sabemos que esta segunda entrega no será la última: la serie ya ha apostado por una tercera temporada que escribirá Suzanne Heathcote, escritora también de algunos episodios de Fear: The Walking Dead. Aunque sabemos que los fichajes de Phoebe no suelen decepcionar, esperamos que la serie siga igual de original, apasionada y graciosa como estas dos últimas entregas.

Los espectadores piden a gritos que se reconozca el enorme trabajo que hace  la británica Jodie Comer dando vida a Villanelle, la psicópata rusa que adopta acentos como el francés, italiano, estadounidense, australiano o londinense en una simple escena. No sólo son los acentos; sino que Jodie puede crear tensión o hacer que el espectador se quede sin respiración con tan solo una mirada justo antes de hacer que sonrías de oreja a oreja.

 

 (escena del episodio 6 de la segunda temporada donde Jodie Comer hace 4 acentos diferentes. No es spoiler de la trama)

No cabe duda en que esos pequeños detalles, guiños, giros y toques humorísticos son los que hacen que Killing Eve sea un thriller “policíaco” con rasgos dulces y angustiosos.

La diferencia principal entre la primera y segunda temporada de la serie es que la última está más cuidada y pensada que la anterior, aunque este juego de persecución al estilo ‘tira y afloja’ de los personajes corre el riesgo de caer en monotonía, creemos que es necesario para seguir la trama de la serie y ver cómo crecen los personajes, cómo se desarrollan como finalizan su relación.